"-Esto que estás viendo, este hermoso amanecer, ese sentimiento que invade tu cuerpo al observar tan hermosa escena, es lo mismo que yo siento siempre que estoy contigo, siempre que te veo. Porque tú eres mi sol. Eres mi amanecer... "
El Nuevo Mundo...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Tony salió de la casa de Natasha una hora después de hacer la prueba, con el pretexto de tener que ir con Victor a Bella Oscura para continuar con el proyecto "Beetleworx". Y sí, tenía que ir, pero no quería; estaba harto de pasar horas encerrado en ese taller y estaba harto de que Victor le coquetee cada que podía. Además, quería ver a Steve. Estaba preocupado de que el rubio estuviera enojado con él (aún sin saber qué fue lo que hizo para merecer su enojo). Decidió hacerle una visita a su amigo antes de regresar a la tortura.
Caminó por el sendero de piedra hasta llegar al porche de la casa azul. Dudó un poco en tocar. ¿Y si Sharon estaba aún ahí? O peor: ¿y si los interrumpía en plena faena? Tras dudar por un momento, decidió tocar. Total, si estaban creando un mini-Steve, no creyó que fueran a detener su proceso de creación sólo para abrir la puerta.
Tras casi dos minutos de espera, casi concluía que, efectivamente, ambos estaban muy ocupados como para abrir la puerta. Suspiró resignado y dio media vuelta. Bajó los escalones del porche hasta llegar al sendero.
—Tony. —Lo detuvo la voz de Steve, pero, pese al tono ronco, sonaba algo... apagada
El castaño giró sobre sus talones, sólo para descubrir al rubio debajo del marco de la puerta, en ropa interior y con una playera blanca. Tal vez sí que alteró el ciclo del nacimiento de una nueva vida.
—Perdón —dijo Tony—. No quería interrumpir. Regreso en otra ocasión.
—No, tranquilo —le contestó el rubio, deteniendo sus intenciones con un gesto de su mano. ¿Interrumpir? ¿Interrumpir qué?—. No estaba haciendo nada. Por favor, pasa.
Tony asintió a medias. Regresó sobre sus pasos y entró a la casa junto Steve.
—¿Quieres un café? —le ofreció el rubio tras cerrar la puerta.
—No, gracias. En verdad, vengo de paso; tengo que volver al castillo pronto. Sólo... quería hablar contigo.
—Te escucho —dijo Steve al tiempo que se sentaba en el sofá de la sala y cruzaba los brazos.
Tony no sabía si era él o qué estaba pasando, pero notaba que Steve estaba actuando un poco cortante con él. Cosa que es rara, ya que el rubio no suele comportarse así, y menos con él.
Steve, por otro lado, realmente no estaba de ánimo. No veía a Tony desde hace casi un mes, desde que recibió aquel mensaje que lo destrozó. Había decido alejarse del castaño para no salir más afectado y, del mismo modo, olvidarlo y dejarlo ir.
Sin contar eso, realmente no tuvo una muy buena noche. Sharon llegó con un vestido morado que la hacía ver demasiado sexi, no lo iba a negar. Ella había intentado seducir al rubio para tener una noche de reconciliación; sin embargo, Steve, por más que le doliera, seguía estando enamorado de Tony. Además de que tampoco quería seguir jugando con los sentimientos de Sharon. Pensó en decirle la verdad, mas no lo hizo, y ambos terminaron discutiendo, lo que llevó a la rubia a abandonar su casa echando humo por las orejas.