Capítulo 81: Siempre que lo necesites, Emma

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El resto del camino que nos separaba de mi casa fue en silencio, mientras movía mis pies incesantemente y apretaba mis manos juntas por los nervios que me invadían.

Por un lado no quería comentar lo que había sucedido, sentía algo muy similar a cuando Johnson había intentado extorsionarme, deseaba olvidar todo y dejarlo en el pasado para no tener que revivirlo, pero también sabía perfectamente que Justin tenía razón, y que Brad debía pagar las consecuencias de sus actos.

Además, el hecho de poder enfrentar lo que había sucedido era algo que me debía a mi misma, y a cualquier otra mujer que podría cruzarse en el camino de ese imbécil en el futuro.

Justin aparcó frente a mi casa y detuvo el motor, puso su mano derecha en mi pierna y me observó con sus labios apretados en una línea.

-Se que es difícil, pero puedes hacerlo-dijo a lo bajo-estoy aquí para ti, nena

Suspiré largo y tendido y agradecí internamente que él me acompañara y fuera la voz de apoyo que necesitaba en ese momento.

Asentí con la cabeza y bajé del auto, cuando cerré la puerta, Justin bajó también, pero se quedó parado allí.

-¿Quieres que vaya contigo? Puedo quedarme aquí de lo contrario-dijo apoyando sus brazos en el techo de su auto.

Negué rápido con la cabeza, ni siquiera sabía si podría hacerlo sin él, temía que las palabras no salieran de mi boca aún si lo intentara.

-Por favor, acompáñame-pedí sonando casi desesperada.

Él ladeó la cabeza sin dejar de observarme, viéndose conmovido por mi forma de hablar.

-Siempre que lo necesites, Emma

Caminamos en silencio a la puerta de mi casa, solo allí noté que el día estaba muriendo y que el sol se ponía.

Jesús, ¿en qué momento habían pasado las horas?

Justin tocó la puerta con sus nudillos, y al mismo tiempo colocó su mano libre en mi hombro, como si creyera que iba a salir corriendo.

Bueno, su instinto ciertamente no se equivocaba, pues el deseo se encontraba allí.

Mi corazón comenzó a latir violentamente en mi pecho.

No quería enfrentar eso, ni siquiera sabía cómo se lo había dicho a Justin.

La puerta se abrió y el rostro de preocupación de mi madre apareció del otro lado, en el instante en que me vió la vi soltar un suspiro de alivio y tomar su pecho con una de sus manos.

-Por dios Emma ¿dónde estabas? Creí que algo muy malo había sucedido hasta que Justin se comunicó conmigo-habló rápidamente, en tono de reprimenda.

Finalmente oí un jadeo escurrirse fuera de sus labios y llevó ambas manos a su boca .

Supuse que su reacción se debía a lo jodido que debía de verse mi rostro sin maquillaje.

-¿Qué pasó?-gimió-¡Justin!-reclamó después en un susurro sonando enojada con él.

Me mantuve en silencio, escondiendo mis labios y evitando su mirada. Ella pareció entender que algo no andaba bien, y sin decir más se movió a un lado para dejarnos pasar.

Sabía que su mirada instigadora se encontraba en Justin, porque él tampoco había dicho una palabra.

Una vez dentro, Justin mantuvo su mano en mi hombro apretándolo en signo de apoyo.

-Ya, necesito saber que es lo que está sucediendo-se quejó mamá sentándose en uno de los sofás del living cuando habían pasado unos minutos y nos manteníamos en silencio.

El Padre de Mi Mejor Amiga|Justin Bieber|Editada|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora