Capitulo LIX

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Me apresuro a llegar a mi habitación y el estira más sus piernas

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Me apresuro a llegar a mi habitación y el estira más sus piernas.

—No quiero hablar —me detengo en la puerta y recuerdo que tengo que pedir la tarjeta en recepción, aprieto mis labios al mismo tiempo que siento como jala mi brazo

—¿Qué mierda te sucede? —se inclina

—Suéltame —intento empujar su mano

—En frente de todos —se acerca a mas haciéndome pegar a la puerta—. Rompiste la exclusividad.

—Nunca dije que la retomamos —aprieta su mandíbula—. ¿Y qué esperabas?, ¿qué me quede esperándote como una mula? —replico sobre su rostro—. Tu me haces enojar y yo te hago enojar el triple.

—Eso lo se, pero esta vez te pasaste —se aleja—. Primero me haces este juego de esperar solo para que me provoques cada dos por tres.

—¿Para que aceptas entonces?, actúas como si no supieras a quien tienes en frente.

—Lo hago, pero a veces haces demasiado, incluso para mi. Tal vez ahí es cuando te desconozco.

Asiento, ahora estoy peor.

—Bueno. Entonces lo siento, si herí tu orgullo —miro hacia otro lado—. Y ahora que lo dijiste y estas enojado, no me seguirás.

Camino con cuidado fijando que no me siga y algo se me baja cuando no lo hace, sigo caminando dirigiéndome a las escaleras.

Sola, cachonda, triste y con la rodilla lastimada, así terminaré mi noche.

—¿Sentiste algo? —me detengo, lo miro frunciendo el ceño

Me giro y el se limita a mirarme de reojo, tardo unos segundos en captar que se refiere al beso.

—Nada —me mira—. Creí que lo disfrutaría, pero fue totalmente nulo. Lo único que hice fue comprarlo contigo.

Se gira por completo y esta vez veo que quiere acercarse, lo hace luego de unos segundos. No me muevo porque quiero que lo haga, quiero que haga mas que eso.

—¿Conmigo? —se inclina, asiento—. ¿En que pensabas?

Se acerca mas y se lo que quiere, su pecho respira con mas pesadez mientras su mirada solo esta en mi cuerpo.

—En que no es lo mismo —levanto mi mano—. Ya no, solo te deseo a ti —toco sus labios—. Te lo dije muchas veces, pero ahora lo confirme más.

—¿Solo a mi? —acaricia mi cintura, vuelvo a asentir

—Solo a ti —levanto mi cabeza

Me jala hacia el y aprieto su camiseta cuando toma mis labios, arrancándome un beso junto a un gemido. Ahora me doy cuenta lo sensible que esta mi cuerpo, y cuanto extrañaba el suyo.

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