Harry se sentía mentalmente agotado, a pesar de mostrar una fortaleza inquebrantable frente a Louis, su familia y amigos, en realidad estaba a punto de romperse. A corta edad, no se supone que tengas que cargar con tanto sobre tus hombros. Reposaba en la bañera, el agua tibia con pétalos de rosa y algunas flores que se tenía la creencia (según su madre) curaban las heridas más profundas del alma y ciertamente lo estaba ayudando un poco, esa noche lo recordó después de tantos años de haberlo escuchado y se sintió profundamente triste al darse cuenta de que aquel remedio ella lo utilizaba cada noche. Uno que otro rizo medio húmedo reposaba sobre su rostro, sus ojos cerrados con suavidad, sin tensión y sus mejillas sonrosadas por el vapor podrían conformar la escena más bella para un retrato. Ni siquiera el toque leve de la puerta del baño le hizo mover un solo músculo.
—Puedes ir a descansar Sebastian, solo me quedaré aquí un momento más e iré a dormir. —Elevó la voz un poco, para ser escuchado a través de la puerta. No hubo respuesta alguna por lo que supuso que su mayordomo se había retirado. Segundos después la puerta se abrió lentamente, haciendo que el menor abriera los ojos y dirigirlos a ella, pero nadie entró, solo se abrió unos centímetros. —¿Sebastian?. —Preguntó, extrañado.
—Soy yo. —Aclaró Louis. Harry se aseguró de que el contenido de la bañera cubriera a la perfección su cuerpo desnudo.
—Oh, Lou, ¿está todo bien?. —Preguntó, intentando parecer casual. Era una situación bastante inusual entre ellos, demasiados límites de la intimidad se estaban rompiendo.
—Sí, todo está bien, no te preocupes no entraré, solo quería saber cómo te sentías. —Aseguró, con un deje de preocupación en su voz.
—Estoy bien Lou, no te preocupes, me divertí mucho hoy, a pesar del dramático final. —Dijo, restandole importancia.
—Sabes que no tienes que fingir nada conmigo, ¿cierto?. —Dijo el mayor con suavidad y algo de tristeza en su voz.
—Sí... Lo sé. —Dijo en un suspiro.
—Entonces no me mientas pequeño, sé que no estás bien con lo que pasó. —Dijo, comprensivo.
—Tienes razón, no me encuentro bien, todo esto es muy duro y yo... —Su voz comenzó a romperse. —Yo no soy tan fuerte como todos dicen, yo no soy esa persona que se enfrentó a su padre hace un rato, no lo soy. —Comenzó a sollozar.
Louis luchaba contra el instinto de protección que sentía para no entrar a esa habitación y cubrirlo con sus brazos para tomar cada gota de dolor que aquel chico estaba sintiendo. Se sentó tras la puerta, ansioso y con una presión terrible en el pecho. Escuchó como Harry salía de la bañera, escurriendo y caminando hasta él. El pánico lideró cualquier otro sentimiento al imaginar que aquel omega se acercaba a él, completamente desnudo. Lo único en lo que pudo pensar fue en cerrar los ojos, seguido escuchó como se abrió la puerta y el cuerpo húmedo del rizado se abalanzó sobre él, como acto reflejo lo acunó sobre su pecho. No estaba desnudo, se había cubierto con un albornoz, abrió los ojos y pudo ver sus rizos completamente mojados goteaban y su rostro humedecido por el agua y las lágrimas. Sus ojos cerrados con fuerza como si intentara contener dentro de ellos el llanto, sus mejillas sonrojadas por el calor, los labios rosados y ligeramente hinchados por la humedad o quizá siempre habían sido de ese color y nunca lo había notado.
—¿Qué estoy haciendo Lou?. —Le miró, suplicante por una respuesta. —Jugando al Omega fuerte y decidido que cuando nadie lo ve, se derrumba. —Se recostó sobre el pecho del ojiazul, sin parar de llorar.
—No estás jugando, tú eres fuerte y decidido. —Tomó las mejillas de este, haciendo que le mirara nuevamente. —También eres vulnerable, sensible y eso no te hace débil, te hace una persona aún más fuerte. —Le dio una cálida sonrisa, limpiando las lágrimas que recorrían sus mejillas.
—¿De verdad piensas eso?. —Preguntó, dejando poco a poco el llanto.
—Claro que sí, eres la persona que más admiro en el mundo y es precisamente por lo que te acabo de decir. —Dejó un pequeño beso en su frente.
—¿Tú me admiras? Eso... Eso me cuesta imaginarlo. —Le miró, confundido.
—No imaginas cuantas veces he querido llorar desde que era un niño y no pude hacerlo, ¿un alfa llorando?, eso no podía ser. —Soltó una amarga risa.
—¿No has llorado jamás en tu vida?. —Le miró, preocupado.
—Un par de veces cuando era muy pequeño, ni siquiera lo recuerdo. —Le miró nuevamente, admirando cada detalle de su rostro. —Recientemente he llorado y lo he sentido como si fuese la primera vez. —Sonrió con pesar.
—¿Qué te ha hecho llorar?. —Preguntó preocupado y curioso a la vez.
—Tú. —Dijo en una suave risa. El menor se asombró.
—¿Yo? Oh no, ¿te he hecho algo?. —Tomó sus mejillas, apretandolas y mirándole con profunda preocupación.
—Lloré la noche en que me enteré de la posibilidad de que podría perderte para siempre. —Tomó las manos del rizado quien le observaba en silencio, embelesado. —Cuando supe que tu padre planeaba llevarte de regreso a tu reino y prometerte en matrimonio con otra persona. —Desvió la mirada, como si intentara alejar esos recuerdos.
—Yo nunca habría permitido eso. —Aseguró.
—Lo sé y yo sabía que yo tampoco permitiría que eso pasara, pero aún así existía una mínima posibilidad de que las cosas salieran mal y eso me rompió el corazón. —Mordió sus labios con nerviosismo. —Tú podrías decidir que hacer lo que tu padre quería era una mejor opción, que casarte con aquel príncipe era lo que querías, que te darías cuenta de que yo no soy bueno para ti, solo te daré una vida complicada por cumplir mis ideales. —El rizado le interrumpió.
—No hay ningún otro lugar en el que yo desee estar que no sea a tu lado, ninguno. —Expresó con total honestidad. —Mi hogar siempre será este. –Afirmó.
—Dvantya es tuyo, Harry. —Aseguró.
—No me refería al reino, Lou. —Tomó la mano derecha del ojiazul, dejando un pequeño beso en el dorso de esta. —Tú eres mi hogar. —Louis se quedó sin palabras.
No pudo decir nada ante tal confesión, su corazón se sentía más feliz que nunca. Lo abrazó con fuerza, dejando un beso en su cabello aún mojado. Sus ojos se inundaron en un segundo, sentía tanto amor en ese momento que no tenía idea de cómo contenerlo. Ambos se quedaron en silencio, ahí sentados en el suelo, abrazados.
En ese momento, Louis tuvo la certeza de algo que había rondado por su mente los últimos meses: amaba a Harry. Y no era un sentimiento fabricado como resultado de un lazo o de una leyenda de dos almas destinadas a estar juntas, era solo él descubriendo lo maravilloso que era Harry, amando su fuerza, su vulnerabilidad, la manera en la que veía el mundo, su forma de amar los pequeños detalles que nadie más notaba, cómo su luz podía iluminar hasta el día más gris y sobre todo que le inspiraba a ser mejor persona. Ya no era solo aquel pequeño niño que deseaba proteger por alguna clase de vínculo desconocido, ahora era la persona que amaba y que protegería con su vida porque así lo había decidido él mismo.
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Holi <3
Cortito pero creo que no hacía nada más en este capítulo 💖
Gracias por seguir aquí como siempre les digo, con sus votos y comentarios, gracias de verdad, las tqmm!!! 💖💖💖
Nos vemos prontito 👀
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Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse
RomanceHarry es un Omega que está comprometido desde antes de nacer, con el príncipe Louis, un Alfa que cree que el lazo es solo un contrato para mantener alianzas entre reinos.
