44. Lucian.

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Harry seguía al enorme alfa frente a él, observando atentamente todo a su alrededor, sin dejar pasar un solo detalle, debía asegurar una ruta de escape antes de entrar en la cabaña, después no lo dejarían asomarse ni por la ventana. En algún momento, se encontró con la rubia cabellera de aquel hombre, era bastante alto, calculaba que estaría muy cerca de los dos metros, sin mencionar sus grandes músculos que se marcaban bajo su pulcro traje. Su apariencia tan tranquila le daba escalofríos, en su mirada podía percibir que si así lo decidía, le arrancaría la cabeza en un segundo, solo por un impulso pasajero.

—¿Por qué no le agradas a Louis?. —Preguntó el alfa, mirándole de reojo.

—No creo que sea así, tal vez es que es selectivo con las personas que lo rodean. —Respondió con cautela.

—Ciertamente lo es, nunca fue alguien que disfrutara estar rodeado de personas. —Dijo entre una risita. Harry entrecerró los ojos, analizando sus gestos, aunque solo veía su espalda, podía imaginar qué expresión tenía en ese momento. —Pero eso no explica el por qué aquel chico dijera que le desagradas, debe existir algún motivo. —Se detuvo, volteando para quedar frente a frente, provocando que Harry parara en seco. Era la segunda ocasión en la que lo tomaba por sorpresa. —¿En verdad no lo sabes? ¿O no quieres decirme?. —Elevó una ceja de manera juguetona.

—Como dije antes, no creo que yo no le agrade al señor Louis. —Inmediatamente se le vino a la mente una idea, solo para verificar que aquel hombre no sospechaba de su verdadera identidad. —Probablemente sea debido a su cónyuge. —Dijo, mirándole fijamente, esperando su reacción. El alfa frunció el ceño por un segundo, recomponiendose rápidamente. —El rey mantiene la distancia con personas que no son necesarias en su día a día, porque su esposo es algo aprensivo con quienes se le acercan. —El alfa elevó las cejas, en señal de comprender la situación. —Supongo que son cosas de alfas y omegas, algo que yo no podría entender como beta. —Finalizó

—Tienes suerte. —Respondió con amargura. Harry le observó, confundido. —No entender la naturaleza de ser un Omega o un alfa, tienes suerte por ello. —Explicó, retomando su camino. El Omega sintió cierta empatía por la reacción de aquel hombre, esto lo había visto antes. —¿Cuál es tu nombre, niño?. —Preguntó con un tono tranquilo.

—Lucian. —Respondió rápidamente, ese nombre ya lo había decidido hacía mucho tiempo, por si debía ocultar su identidad en algún momento, después de que Louis se lo sugiriera. Después de caminar unos metros más, llegaron a la dichosa cabaña, rodeada por los hombres de este señor frente a él.

—Entra. —Ordenó, abriendo la puerta y dándole el paso.

Harry sintió un vuelco en su corazón, al entrar y ver frente a él a su amado, quien lo observaba con una expresión de temor. El Omega tenía claro que su alfa sabía que llegaría, su aún desconocido vínculo se había encargado de ello. Mordió el interior de su mejilla, para no perder el control e ir corriendo a sus brazos.

—Su majestad. —Harry hizo una reverencia ante Louis, causando una expresión de confusión en él.

—¿Q-qué haces aquí?. —Preguntó Louis, confundido ante las acciones de Harry, quien continuaba inclinado ante él.

—Traje a uno de tus lacayos, ya que está claro que no vas a permitir que ninguno de mis hombres te atienda, traje a este beta. —Explicó, sentándose frente a él. Louis no podía dejar de ver a su esposo, no pudo evitar una expresión de rabia al verse obligado a llegar a tal punto. —¡Vaya!. —Gritó, divertido. —Así que es verdad que este chico no te agrada en absoluto. —Se carcajeó con fuerza.

—¿Qué?. —Le observó con desagrado.

—Me dijeron que este beta no te agrada y por la cara que pusiste al verle, está claro que es verdad. —Negó, divertido. —Pero como eres un prisionero, está bien que no estés tan cómodo. —Se encogió de hombros.

Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora