El joven matrimonio se encontraba recostado en la cama, acurrucados en forma de cuchara, en silencio. La escena era preciosa, como si nada que ocurriera en el mundo, pudiera perturbarlos. Louis con el rostro hundido en los rizos de su amado, quien abrazaba los brazos de este que lo atrapaban por la cintura.
—¿En qué piensas, Lou?. —Preguntó el Omega, curioso. El mayor sonrió al escucharlo.
—Debería estar pensando en muchas cosas, pero para ser honesto, solo pienso en lo cálido que se siente tu cuerpo y lo maravilloso que es tu aroma. —Apretó aún más hacia su cuerpo, a su esposo, quien agradecía que no pudiera ver el color rojizo de su rostro ante tales palabras.
—No sé en qué momento comenzaste a decir esas cosas con tanta facilidad. —Dijo, apenado. El alfa en un suave movimiento, volteó el cuerpo del Omega, para quedar frente a frente, el menor, lo observó con los ojos bien abiertos ante la inesperada acción.
—Me contuve por mucho tiempo, tenía muchas dudas, pero se han ido. —Le dió un corto y dulce beso en los labios. —Así que solo déjame amarte, Harry. —Expresó, dándole una mirada llena de ternura.
—Es lo único que quiero de ti, Lou, del resto puedo encargarme yo. —Louis le dió una pequeña sonrisa.
—Mi maravilloso y valiente esposo. —Lo abrazó con fuerza, dando un beso en sus rizos. —Cariño. —Dijo con una voz suave, separándose un poco del Omega.
—¿Sí?. —Preguntó, tranquilo.
—¿Crees que deberíamos quedarnos aquí por un tiempo?. —Preguntó, mirándole fijamente, expectante ante su respuesta.
—¿No tenemos otra opción, o sí?. —Preguntó, confundido.
—Podríamos irnos en cualquier momento, si así lo quisiéramos, las intenciones de Mikhail no son las que creíamos. —Explicó con seriedad.
—¿A qué te refieres?. —Le miró, totalmente confuso ante sus palabras.
—Ayer te hablé sobre la cercanía que tuvimos en nuestra niñez y parte de la adolescencia, él compartía hasta cierto punto, mis ideales y eso continúa hasta hoy en día. —Explicó. —Está actuando a espaldas de su padre para ayudarme. —Añadió, Harry le observó en silencio por varios segundos antes de responder.
—No sé si puedo confiar en él, podría ser una trampa para que bajes la guardia. —Señaló el Omega. —Pero por lo que veo, tú sí lo haces. —Suspiró con pesadez.
—Le estoy dando el beneficio de la duda, quiero creer en él, pero no voy a bajar la guardia, mucho menos contigo aquí. —Aseguró.
—Vamos a quedarnos unos días, para analizar la situación desde adentro, seamos cautelosos con sus movimientos. —Indicó. —Aunque quisiéramos irnos de aquí, no sabemos si realmente nos dejará hacerlo, mejor asegurarnos de cuáles son sus intenciones. —Louis asintió. —¿Y qué más te dijo?. —Le miró, acusativo.
—Oh, ¿Sobre qué?. —Preguntó, confuso ante la expresión del rostro de su esposo.
—Vi esa expresión boba en su rostro, como un corderito. —Dijo, frunciendo el ceño. Louis no pudo evitar soltar una risa ahogada.
—¿Un corderito? ¿Mikhail?. —Dijo, divertido.
—¿No te confesó su amor o algo así, cierto?. —Le miró, entrecerrando los ojos. El rostro de Louis se tornó de un intenso tono carmesí. —¿Lo hizo?. —Dijo Harry, escandalizado. —Ese bastardo...—Gruño bajito.
—No creo que lo dijera en serio, debe ser solamente admiración. —Intentó calmar la situación.
—Yo no ví solo admiración en esa mirada. —Insistió.
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Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse
RomanceHarry es un Omega que está comprometido desde antes de nacer, con el príncipe Louis, un Alfa que cree que el lazo es solo un contrato para mantener alianzas entre reinos.
