25. Oscuridad.

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La nieve caía a su alrededor, tal como su madre auguraba. Se aferraba al cuerpo inerte de su hermano, había agotado todas sus lagrimas, ahora solo estaba ahí con la mirada perdida, cubierto solo con su capa, desnudo bajo ella por la reciente transformación. En su mente pasaban mil cosas, recuerdos de su hermano, en cómo le diría a su hermana y a su madre que no lo pudo proteger, no podría mirarlas a los ojos. Quería huir y no enfrentarse a nada de eso, fingir que nada de esto había sucedido, era todo tan irreal, solo veía blanco y rojo a su alrededor, nieve y sangre era todo lo que quedaba. Su alma se encontraba tan inquieta, no sabía si dejar que lo dominara la tristeza por la pérdida de su hermano o la rabia porque alguien le había arrebatado la vida, aquel hombre que yacía mal herido sobre la nieve, quizá a punto de morir, pasaba por su mente acabar con la vida de esa rata, pero la razón le detenía, necesitaba saber quién lo había enviado, entonces mataría a todo los culpables. Se sentía avergonzado por tener ese deseo de venganza en su cabeza, en su corazón, pero no podía alejarlos por más que intentaba, sus instintos más primitivos deseaban ver sufrir a quienes le cesgaron la vida a Benjamín. Pagarían por ello.

-Esto es mi culpa Ben. -Limpiaba el rostro húmedo de su hermano por las últimas lágrimas que este había derramado. -Debí obedecer a nuestro padre, así no habrías tenido que venir aquí a morir. -Su pecho dolía, quizá era el frío, quizá era su corazón haciéndose añicos. -Mi amor por Louis te mató, mi egoísmo por querer ser libre. -Rió amargamente. -¿Para qué seguimos esta lucha? Mira hermano a donde te ha llevado, tu deberías estar viajando, descubriendo lugares increíbles, no aquí, no así. -Frunció el ceño en señal de molestia. -Me metí tanto en mi burbuja de amor donde todo era posible y la felicidad parecía tan cercana y palpable, que olvidé que el mundo es asqueroso e injusto. -Negó. -Supongo que es momento de crecer y abrir los ojos, la vida no me dará justicia por las buenas así que hay que buscarla con otros métodos. -Comenzó a ponerse de pie, dejando el cuerpo de su hermano a un lado.

Se acomodó la capa para cubrir sus partes íntimas, se colocó sus botas. Con una expresión amarga y seria, se acercó peligrosamente al hombre que le había cortado la vida a su hermano. Frente a él, lo miró con desprecio y colocó su pie sobre su cuello.

-Mátame, no diré nada. -Dijo con la voz ahogada.

-¿Matarte? Oh, no, eso sería tenerte piedad y no la tendré contigo. -Dijo en un tono amenazante.

-¿Y qué piensas hacer?. -Tosió con dificultad. -Tú no me harás nada, no tienes el valor, pequeño omega inútil. -Se burló. Harry mantuvo una expresión oscura.

-Te diré dos cosas y necesito que me escuches con atención. -Se colocó en cuclillas a su lado, tomandolo por del cabello y acercándo el oído de este a su boca. El hombre chilló de dolor. -No me llames "pequeño" ni "omega" de manera condescendiente. -Suspiró profundamente. -Y por último. -Lo soltó con fuerza, dejando caer su cabeza contra el suelo. -Mira a tu alrededor, ¿no tengo valor de hacer qué?. -Dijo burlonamente, poniéndose de pie y caminando a su alrededor. -¿Dónde está?. -Comenzó a buscar entre su ropa y alrededor de donde estaban los restos de tela donde se transformó. -Ahí está. -Se acercó rápidamente y tomó la daga, regresando a donde el asesino de su hermano.

-¿Qué pretendes hacer con eso, niño?. -Dijo con una risa adolorida.

-En el tiempo que he estado en Dvantya, he aprendido muchas cosas. -Nuevamente se colocó en cuclillas. -Una vez el jefe de mi guardia me propuso realizar un entrenamiento de supervivencia, ya sabes, conseguir tu propia comida, abrigo, un techo, todo esto en un bosque cerca del reino. -Jugaba con la daga entre sus manos. - Me enseñó cosas interesantes, por ejemplo a cazar mis propios alimentos. -Comenzó a pasar el filo por el rostro del tipo. -Aprendí a desollar a los pobres animalitos para usar su piel como vestimenta. -Hizo una expresión de desagrado. -Admito que no pude hacerlo, pero él lo hizo frente a mí, fue horrible. -Tragó con dificultad. -Creo que hacerlo a un humano tan frágil como tú, no debe ser muy diferente y esto sí que podré hacerlo, ¿por dónde comienzo?.-El hombre le miraba con los ojos bien abiertos, se notaba el terror en su mirada.

Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora