El ojiazul observaba con una sonrisa en el rostro, al joven de ojos esmeralda que conversaba con algunos niños del reino, hijos de sirvientes y soldados. Llevaba apenas dos semanas en Avantia y ya se había ganado el cariño de muchas personas, especialmente los pequeños que amaban escuchar sus historias, algunas fantásticas, otras sobre los años que el Rey Louis pasaron juntos en el instituto o historias de su camino para lograr que el director de la escuela le permitiera realizar actividades exclusivas para Alfas. Inspiraba a los pequeños Omegas y generaba admiración entre los traviesos Alfas que todo el tiempo lo retaban en combate. Por supuesto que no todos estaban de acuerdo con su manera de ver la vida, así como también renegaban de los nuevos ideales del nuevo Rey, reprochaban las enseñanzas del príncipe de Dalharia, aunque eso no causaba desaliento en ninguno de los dos, solo los animaba aún más.
-El príncipe Harry es una criatura fascinante. -Mencionó Gigi, llegando al lado de Louis.
-Ciertamente lo es. -Afirmó, sin apartar la mirada de aquella escena.
-Envidio un poco su fuerza. -Dijo, riendo un poco.
-Entrenó durante muchos años y no ha dejado de hacerlo un solo día, su disciplina es admirable. -Halagó al menor.
-Sí, es lo que me ha contado pero no solo me refiero a la fuerza física, su fuerza emocional es admirable. -Dijo con una sonrisa y mirando al rizado.
-Estoy de acuerdo, es un joven muy maduro para su edad y es fiel a sí mismo. -Dijo con un deje de orgullo. -Solo basta con observarlo un momento para querer ser tan libre como él, dejar a un lado las cadenas que nos atan a una historia obsoleta de ideas y tradiciones absurdas. -Explicó.
-No podría describirlo mejor. -Dijo la rubia con una cálida sonrisa. -Definitivamente algo debió pasar para que ustedes dos se encontraran, no puedo imaginarte con nadie más y tampoco a él. -Louis miró a la chica con algo de sorpresa.
-Uhm, sí, ya lo he escuchado antes. -Comentó, nervioso.
-¿Planeas contraer matrimonio con él?. -Preguntó, curiosa.
-Yo... no lo sé, eso lo decidirá él cuando llegue el momento. -Dijo algo inseguro.
-Que extraño eres. -Dijo la chica, divertida.
-¿De qué hablas?. -Preguntó, confundido.
-Que Zayn tiene razón, tú quieres libertad para tu pueblo, pero cuando se trata de tu propia libertad, no existe, eres esclavo de Harry. -Dijo entre risitas. Louis se sonrojó y le miró con ojos bien abiertos, ofendido.
-Zayn solo habla para decir estupideces. -Dijo, irritado. -No soy esclavo de nadie, soy libre de hacer lo que me plazca y aún más porque soy el líder de este reino. -Aseguró.
-Hola, parece que se divierten. -Dijo Harry, acercandose a ellos, mirando con recelo a la chica al lado del Rey. -Lou, ¿Podrías pedir que sirvan el té en el jardín para compartirlo con los niños?. -Preguntó con una animada sonrisa. -Deberías acompañarnos Gigi. -Invitó amablemente.
-Sí, claro, enseguida lo solicito en la cocina. -Aceptó con una tierna sonrisa.
-Y acompañanos, quieren que les cuentes una de tus aventuras. -Indicó, regresando con los pequeños.
-Bien, te veo luego. -Dijo Louis a Gigi.
-Sí claro, me uniré al picnic con tu dueño. -Le dijo, divertida, alejandose con rapidez antes de que el castaño siquiera pudiese decir una palabra.
-Esa es mi chica. -Dijo Zayn, divertido, acercándose a Louis.
-¿Ustedes saben que soy el Rey aquí?. -Se preguntó a sí mismo ante la vacilante insinuación de la joven y las constantes burlas de su amigo. -Ojalá pronto se casen para no verlos tan seguido. -Rogó, dirigiendose a la cocina, acompañado por el moreno.
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Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse
RomansaHarry es un Omega que está comprometido desde antes de nacer, con el príncipe Louis, un Alfa que cree que el lazo es solo un contrato para mantener alianzas entre reinos.
