Los enormes ojos del joven príncipe observaban con atención el techo de su habitación, ya había amanecido hacía una media hora atrás, sin embargo él continuaba recostado en su cama. Sonreía para sí mismo, su mente en estado de ensoñación, cualquiera podría imaginar qué había en su cabeza en ese instante. Frente a él, de pie y en silencio, se encontraba su mayordomo, esperando a que su amo volviera a la realidad. El joven levantó una mano, señalando hacia el cielo, apuntando a algún lugar.
—Sebastian, creo que esa mancha es humedad, deberías decirle a alguien que venga a arreglarlo. -Dijo, con seriedad.
—Claro, mañana alguien lo hará.- Harry se levantó lentamente hasta quedar sentado en la orilla de su cama.
—Tiene que ser hoy, Sebastian. —Replicó.
—Hoy es la boda y todo el personal está ocupado en ello. —Explicó al joven.
—Ese es el motivo principal por el que quiero que lo hagan hoy, todo debe ser perfecto para cuando Lou...-Sebastian interrumpió al joven.
—El rey no dormirá hoy aquí, mi señor. —Informó.
—¿A qué te refieres, Sebastian?. —Preguntó, incorporándose.
—Es lo que el rey Louis indicó ayer. —Explicó.
—No entiendo por qué no dormiría conmigo, estaremos casados por la noche. -Se tranquilizó a él mismo.
—Creo que deberían hablar sobre esto. —Aconsejó, vistiéndolo con la bata mientras el castaño se desnudaba, preparándose para un baño.
—Tienes razón, porque no entiendo por qué no podría dormir con mi esposo. —Dijo, con fastidio. -Por Dios, Sebastian, ya tengo edad suficiente para pasar la noche con mi esposo y él se irá en un par de días por no sé cuánto tiempo. -Se quejaba mientras entraba a la bañera, tan inmerso en la discusión que no se había percatado de la persona que se encontraba recargada en el marco de la puerta.
—Aquí tiene, señor, esta toalla ayudará a que su rostro se vea muy saludable en el altar. —Comentó, colocándole al joven una toalla empapada de agua tibia en el rostro. Se puso de pie y le entregó la esponja al rey, quien se acercó lentamente a su prometido. El mayordomo se retiró, otorgándoles privacidad.
—Louis a veces puede ser insoportable con el tema de la edad, no soy un niño ya tengo 18 años, muchos omegas comienzan a tener hijos desde los 15 y te aseguro que hoy en día soy casi tan fuerte como mi prometido, ¿sabes lo que es eso? yo siendo un Omega y él un Alfa ¿No piensas que está siendo un poco ridículo?, bueno, sé que aunque lo pensaras no lo dirías porque es tu rey y eres un hombre muy respetuoso, pero estarás de acuerdo conmigo. -Suspiró profundamente, recargándose en el respaldo de la bañera, haciendo la cabeza hacia atrás. Louis comenzó a tallarlo con la esponja, lentamente con una sonrisa divertida en su rostro.
Poco a poco limpió el desnudo cuerpo de su prometido, evitando mirar partes indebidas. era un momento tan íntimo y tranquilo entre los dos, se encontraban en un plano completamente distinto al resto. Ambos sincronizaron sus respiraciones, suaves, templadas. El menor tomó la mano de su prometido.
—¿Sabías que te estaba escuchando?. —Preguntó el mayor
—Te recuerdo que puedo saber cuándo estás cerca de mí, como tú puedes saber cuándo yo lo estoy. —Se retiró la toalla del rostro. —Realmente no dormirás conmigo, ¿Cierto?. —Cuestionó el menor.
—Claro, dormirmemos juntos. —Aseguró.
—¿Solo dormir?. —Preguntó como quien no quiere la cosa.
—Solo dormir. —Dijo, divertido.
—Eso es lo que dices ahora. —Retó.
—Ahora te tengo aquí frente a mí, estás completamente desnudo, estamos solos y no he hecho nada al respecto y no lo haré. —El rizado volteó para mirarlo de frente, serio. —¿Qué pasa?, ¿Por qué esa expresión?. —Arqueo una ceja.
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Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse
RomansaHarry es un Omega que está comprometido desde antes de nacer, con el príncipe Louis, un Alfa que cree que el lazo es solo un contrato para mantener alianzas entre reinos.
