Dos semanas habían pasado desde aquel escandaloso cumpleaños. Liam y Danielle solo se quedaron una noche y al día siguiente regresaron al instituto. Los días habían estado algo tensos, demasiadas reuniones entre Louis, Zayn y los representantes de los reinos aliados. Harry se preocupaba mucho por la salud del ojiazul ya que se le notaba el cansancio en su mirada, casi no comía con él, le tenían que llevar el desayuno, comida y cena al despacho o este se olvidaba de alimentarse por estar inmerso en los asuntos del reino. Pero cuando ambos cruzaban miradas, el mayor le daba una sincera sonrisa que de inmediato era correspondida por el rizado, aunque aún así, este podía ver lo cansado que estaba. Harry había terminado su comida, solo, en el comedor, cuando vio que una de las sirvientas llevaba una charola con comida.
—¿Eso es para el rey?. —Preguntó con amabilidad.
—Oh, sí mi señor, como nos ordenó, todos los días le llevamos sus comidas al despacho. —Respondió con una cálida sonrisa.
—¿Puedo llevársela yo?. —Preguntó con timidez.
—Uhm, si eso es lo que desea, por supuesto, pero no tiene que molestarse con gusto se la llevamos. —Respondió.
—Es solo que... —Bajó la morada, apenado. —Quisiera llevársela yo mismo para asegurarme de que termine todo y pasar a saludarlo. —Comenzó a jugar con sus rizos.
—Ah, sí, claro que sí, si quiere yo la llevo hasta la puerta del despacho y ahí usted entra con ella. —Propuso ante una sonrisa emocionada del menor.
—¡Gracias!. —Se puso inmediatamente de pie y la siguió. La muchacha se sintió algo tonta por no entender las intenciones desde el inicio y sonrió, conmovida ante la reacción del príncipe.
Caminaron hasta el despacho que no estaba muy lejos del comedor, escuchando la voz de Louis conversando con alguien. La chica le entregó la charola y tocó la puerta por él.
—Adelante. —Invitó el rey. Vio entrar al ojiverde con la charola, sonriendo casi en un acto reflejo. —Oh, Harry, hola. —Saludó, dirigiéndose a él para tomar los alimentos.
—Hola Lou, traje tu comida y me aseguraré de que comas todo. —Dijo en un tono imperativo. —Oh, disculpa, ¿interrumpo?, puedo volver cuando hayas terminado. —Dijo, percatandose de la presencia de un hombre rubio con uniforme dorado y el nuevo escudo del reino de Dvantya.
—No te preocupes, casi terminamos, te presento al nuevo jefe de la guardia real. —El rubio se inclinó respetuosamente. —Sir Niall Longward. —Finalizó.
—Un placer, su majestad, a partir de hoy su seguridad está en mis manos. —Aseguró.
—El placer es mío, Sir Longward. —Respondió con educación.
—Puede llamarme Niall, los títulos no son lo mío. —Dijo entre una suave risa.
—Él se encargará de la seguridad de cada miembro de la realeza, en especial de la tuya. —Explicó el castaño.
—Entiendo. —Dijo el menor, algo intimidado por ambos alfas.
—Bien, yo me retiro, comenzaré a organizar a toda la guardia. —Explicó el rubio, percatandose de la ansiedad del omega, haciendo una reverencia y saliendo del lugar.
—¿Te encuentras bien, pequeño?. —Preguntó, preocupado.
—Oh, sí, cosas de omegas, estar en un lugar encerrado solo con alfas es abrumador y mi cuerpo responde a la defensiva. —Le restó importancia.
—Sí, claro, lo siento. —Se disculpó. —Ven, siéntate, acompáñame mientras termino esto. —Le ofreció su silla, sentándose en una frente al escritorio. El menor sonrió, con un pequeño deje de emoción. Amaba esa enorme silla dorada. —¿A qué se debe tan agradable compañía el día de hoy?. —El rizado se sonrojó de inmediato.
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Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse
Любовные романыHarry es un Omega que está comprometido desde antes de nacer, con el príncipe Louis, un Alfa que cree que el lazo es solo un contrato para mantener alianzas entre reinos.
