El pequeño y frágil omega de apenas once años había comenzado el colegio. Se encontraba aterrorizado, esto a causa de que su hermano mayor, Benjamín, le había hablado horrores sobre el mismo. Era la primera institución mixta en abrir sus puertas para la realeza, todo esto después de una gran revolución social entre reinos, que buscaba mayor libertad para las nuevas generaciones que regirán en el futuro o al menos este era el reporte oficial. En dicho recinto solamente podían asistir los alfas más prometedores, los betas más diestros y los omegas más hermosos de cada reino. Junto al pequeño Harry, quién era el príncipe más joven del reino de Dalharia, se encontraban cuatro príncipes más y tres princesas de los reinos aliados.
No podía ver a su familia hasta dentro de algunos meses, estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no llorar, ya extrañaba a su madre y a su hermana con quienes tenía un bonito vínculo. Su padre, aunque no era malo con él, pasaba el mayor de su tiempo libre -el cual era poco, debido a sus responsabilidades como Rey- enseñando a sus hermanos mayores quienes eran alfas, su madre siempre le explicaba que su padre lo amaba, pero por su posición y enorme peso que tenía sobre sus hombros, debía asegurar que sus herederos cumplieran su papel como era debido. Sus dos hijos alfas, era su deber aprender a manejar el trono junto a él; Harry, por otro lado, debía cumplir su papel como omega y desposar a un alfa en un matrimonio que fuese provechoso para él y por supuesto, para su reino.
La madre del pequeño Harry, estaba tan frustrada con esa estúpida manera de ver a cada raza y que su hijo tuviese un futuro incierto en el que solo sería valorado por qué tan lindo lucía o que tan adiestrado se comportara frente a los alfas. La noche anterior, su esposo le permitió dormir junto a su hijo, su última noche juntos hasta que Harry cumpliera la mayoría de edad y regresara a casa para entonces casarse con el príncipe que desde antes de su nacimiento, había sido prometido. Antes de dormir, su madre le explicó a qué situaciones se enfrentaría y contrario a lo que él pensaba, no le dió las palabras alentadoras que él esperaba, quería que ella le negara lo que su hermano le había contado, pero no fue así, no del todo. Por eso se encontraba ahí de pie, intentando con todas sus fuerzas mantener una postura y expresión adecuada para un príncipe de un reino tan importante como lo era el suyo. Se sobresaltó un poco debido a que el pequeño castaño a su lado, le dio un pequeño tirón de su manga, volteando de inmediato para encontrarse con un lindo chico de ojos avellana que le sonreía cálidamente.
—Escuche lo que dice o no tendrá ni idea de cómo funciona este lugar. —Le susurró. El rizado asintió, mostrando una tímida sonrisa y dirigiendo su atención al hombre que hablaba frente a ellos.
—Alfas. —Habló el hombre frente a ellos. —Sus habitaciones se encuentran en el ala oeste del edificio. —Señaló. —Betas, siendo el grupo con menor cantidad de integrantes, compartirán el ala este del edificio junto con los omegas. Alfas, tienen prohibido entrar a las habitaciones de los omegas y viceversa. Betas, ustedes pueden entrar a las habitaciones de alfas y omegas, pero no podrán dormir en las habitaciones de estos. Ahora avancen, los guardias los acompañarán a sus habitaciones. —Los presentes comenzaron a moverse en orden para entrar en el enorme edificio tras ellos. —Ustedes. —Apuntó a los ocho príncipes que estaban a punto de seguir al resto. —Por razones de seguridad y por ser las personas de mayor importancia en este lugar, entre otras obvias razones, se hospedarán en el ala norte del edificio, aunque las reglas serán las mismas que para el resto de alumnos. —Los ocho príncipes y princesas asientieron. —Sus mayordomos los llevarán a sus dormitorios. A las 9:30 deberán estar en el salón principal en el que ustedes podrán tener reuniones para conocerse un poco más y afinar alianzas entre reinos y en donde serán sus clases de Socialité. —Concluyó.
...
Sebastian acompañaba a Harry junto a los otros príncipes y sus respectivos mayordomos. Ninguno se dirigía la palabra, todos parecían tan rectos, tan serios y apáticos, incluyéndolo, ni siquiera había puesto atención a ninguno de ellos a causa de su nerviosismo, solo a ese niño que lo había sacado de su transe unos momentos atrás.
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Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse
RomanceHarry es un Omega que está comprometido desde antes de nacer, con el príncipe Louis, un Alfa que cree que el lazo es solo un contrato para mantener alianzas entre reinos.
