34. Celo.

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Los días seguían pasando sin noticia alguna de su marido. Esos meses sin Louis le habían hecho entender el por qué apenas le veía antes de que se marchara, el trabajo parecía algo interminable, a pesar de que la mayor parte de las actividades las realizaba Zayn debido a su falta de experiencia, le tomaba todo el día terminar los pendientes del reino. Apenas y tenían tiempo para comer, de no ser porque Louis había dejado instrucciones precisas de los cuidados de su esposo para que se mantuviera lo más saludable que pudiera y por supuesto, que Sebastián todo el tiempo estaba al pendiente de que nada le faltara al joven rey.

Zayn y Harry se habían vuelto inseparables, no por decisión propia, si no por las responsabilidades en conjunto, como soberanos del reino. Ambos se animaban en sus funciones, así como también en tomarse un receso de vez en cuando para despejar la mente. Gigi les acompañaba ocasionalmente, leyendo algún libro o escribiendo cartas para su familia, e incluso para las familias de ambos reyes, los dos jóvenes se encontraban en un día de esos en los que el trabajo era exhaustivo y se podía notar que alguno colapsaría por el cansancio en cualquier momento.

Harry ese día se sentía más agotado de lo normal, llevaba varias noches en las que le había costado conciliar el sueño, experimentaba una singular ansiedad, ni siquiera podía concentrarse en lo que estaba haciendo.

-Necesito salir de aquí, quiero correr. -Soltó, poniéndose de pie, dejando los papeles sobre el escritorio.

-¿Te sientes bien?. -Preguntó el pelinegro, observandole con atención. -Te ves fatal. -Expresó con preocupación.

-Gracias, es lo que todo Omega quiere escuchar de un alfa. -Bufó, rodando los ojos.

-Lo digo de la manera más respetuosa que me es posible. -Dijo, tocándose el pecho en forma de juramento. -De verdad, deberías ver al doctor, no hemos parado por meses y tú no estás acostumbrado a llevar este ritmo de trabajo. -Insistió.

-Soy completamente capaz de lidiar con mis responsabilidades, estoy bien. -Respondió con notoria molestia.

-No sé qué te tiene tan irritado, pero lo que te digo es porque me preocupo por ti Harry y si algo te pasa quiero que me lo digas, sé que no soy Louis y no pretendo serlo, pero te considero parte de mi familia y si puedo ayudarte en algo, lo haré, de verdad. -Se pudo de pie, acercándose al menor, quien se sintió muy avergonzado por su actitud, los ojos se cristalizaron, comenzando a derramar una lágrima tras otra.

-Lo siento, lo siento mucho, yo no sé lo que me sucede. -Comenzó a sollozar. -Me cuesta muchísimo dormir, siento una presión en mi pecho y a veces me cuesta respirar, quiero salir corriendo y sentirme libre de todo, me estoy ahogando aquí, yo solo... -El mayor tomó ambas mejillas del rizado, quien se quedó en silencio, sin parar de llorar.

-Mírame. -Dijo con firmeza. -Louis estará de regreso en cuanto menos lo imagines, estará bien y volverá a ti, él se está esforzando muchísimo para que tú y él puedan tener un futuro sin preocupaciones, así que no nos queda más que confiar en él y apoyarlo desde aquí, ¿Cierto?. -Dijo con una cálida sonrisa, el Omega asintió, tranquilizando poco a poco su respiración. -Bien, ahora sal al jardín y cuando te sientas mejor, ve a tu habitación y enviaré al doctor para que revise que todo se encuentre en orden, ¿De acuerdo?. -Explicó, soltando las mejillas del menor, limpiando sus lágrimas con gentileza. -Anda, ve, yo me encargo del resto. -Insistió. El de rizos le devolvió una sonrisa, limpiando sus mejillas y se marchó.

(...)

-Por mucho tiempo creí que Zayn era alguien frívolo, lo siento mucho amiga, pero así fue. -Dijo a su amiga, bebiendo de su té. La rubia le miraba con diversión. -Pero resultó ser un buen chico. -Dijo con una sonrisa sincera.

Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora