43. Solo un beta.

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—¿Pudiste averiguar quiénes son esas personas?. —Preguntó el rubio en voz baja. El alfa se detuvo e hizo una seña de silencio con un dedo en la boca del Omega. Verificando su alrededor.

—Guarda silencio, esos alfa tienen el oído muy agudo. —Susurró en el oído del Omega.

Ambos continuaron lentamente, en silencio, comunicándose solo con miradas y señas.

—¿Qué hacen ustedes dos aquí?. —Baldwin sintió un cálido aliento en su oído y una mano cubriendo su boca con fuerza.

Harry los observaba a los dos, quienes lo veían con los ojos bien abiertos, sin saber qué decir. Poco a poco soltó al omega, reclamando una respuesta con su mirada que denotaba desconfianza.

—Su majestad, al fin lo encontramos. —Dijo Sean en voz baja.

—Me parece que quien nos encontró fue él. —Añadió Baldwin con una sonrisa casi inaudible.

—¿Y bien?. —Preguntó con firmeza.

—El príncipe le siguió hasta aquí, pero lo perdió de vista en algún punto. —Comenzó a explicar el alfa. —Yo estaba en la cabaña y gracias a su esposo, me dejaron en libertad. —Finalizó.

—Lou... ¿Él está ahí?, ¿Se encuentra bien?. —Se apresuró a interrogar.

—Sí mi señor, él me dijo que le dijera que todo estaba bien, solo estaban negociando. —Dijo con tranquilidad. —No sabía que el mensaje era para usted, probablemente porque él no quería que nadie supiera que se encontraba aquí, creo que deberíamos irnos con el resto para buscar una mejor solución. —Expresó con preocupación en su voz.

—Vayanse ustedes, yo iré por mi esposo. —Afirmó.

—Harry, no creo que esa sea una buena idea, Sean me dijo que ese lugar está lleno de alfas. —Tomó el brazo del de rizos, intentando convencerle.

—Ya perdí a alguien que amaba por contenerme y no actuar cuando debí hacerlo, eso no sucederá de nuevo. —Dijo con rabia contenida. El Omega soltó su brazo, sin saber qué responder.

Desde la muerte de Benjamín, Harry no dejaba de darle vueltas una y otra vez al recuerdo de aquel día. A pesar de que todo aquel cercano a él, le repetía una y otra vez que no era su culpa, continuamente creaba escenarios en los que su amado hermano seguía con vida, en los que él no había dudado ni un segundo, acabando con cada uno de los enemigos. Le carcomían el alma, terribles recuerdos. Pero una parte de él, estaba molesto con su hermano, con su esposo, con todos los que no paraba de decirle que se contuviera, que no actuará de esa manera, que no se arriesgara, que él solo debía quedarse quieto y permitir que el resto se hiciera cargo. Si tan solo confiaran un poco en él, si creyeran en sus capacidades, estaba seguro de que podría ser de gran ayuda.

—Dígame qué debo hacer, realmente he llegado a un callejón sin salida aquí. —Dijo Sean, rascándose la cabeza en señal de resignación. —Entiendo su punto, sé de lo que usted es capaz, conozco muy bien su fuerza física y mental, muy superior al promedio. —Harry le escuchaba atentamente, al igual que Baldwin. —Sé que esto lo ha escuchado en incontables ocasiones, es el Omega más fuerte de los siete reinos, aunque siendo completamente honesto, creo que sí naturaleza va más allá de ese título. —Tomó al Omega por los hombros, mirándole a los ojos con seriedad. —Quienes lo conocemos, sabemos que usted es incluso más fuerte que su esposo y él es el más fuerte y hábil del reino, él lo sabe, pero lo ama tanto, que a él no le importa esto, él seguirá protegiendolo como si usted se fuera a romper ante la más ligera brisa. —Soltó un suspiró con pesadez, intentando no arrepentirse de sus palabras. Baldwin los observaba, muy sorprendido ante sus palabras. Harry no se inmutaba ante él.—Le ruego que reconsidere lo que esté por hacer, debe confiar en el rey y esperar a que él resuelva la situación, él regresará a salvo. —Después de estas palabras, se apartó del ojiverde, esperando alguna reacción.

Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora