2. Historias de amor.

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La noche era de esas que de vez en cuando ocurren, como si alguna fuerza divina se encargara de crear el clima y el ambiente perfecto para que cosas mágicas sucedan. Harry se escabullía entre los oscuros pasillos del instituto, acompañado de su mayordomo y siempre cómplice, Sebastian, ciertamente este último se sorprendió al notar la poca seguridad que había dentro del edificio, es decir, los hijos de las personas más importantes de los reinos aliados del norte se encontraban en ese edificio se había de suponer que en estos tiempos de dificultades y disputas que aunque aún no era un tema público, se sabía que existían, se tomarían la seguridad como tema primordial. Aunque en esos momentos no era la principal preocupación que le afligía, sino el hecho de que su amo se estaba comportando de una manera extraña desde temprano y no tenía una idea clara del por qué. Preguntas sobre historias que más bien eran leyendas entre ancianos contándoles a sus nietos, ¿cuál sería el motivo de tal curiosidad? ¿por qué quería escaparse a los jardines para secretamente encontrarse con su prometido? Estaba claro que no era alguna aventura romántica, era un niño de once años apenas, quizá solo quería averiguar lo que era hacer amigos que estuvieran en sus mismas circunstancias. 

-Vamos jóven, por aquí. -Sebastian indicó al pequeño niño que se escondía tras él, tomado de sus ropas. Abrió una puerta de madera que se encontraba en la cocina, la entrada de la servidumbre, supuso Harry. Ambos salieron, dando a un costado del edificio, recorrieron otro pasillo hasta que lograron ver el jardín a lo lejos. -Si damos vuelta a la izquierda, deberíamos poder ver la entrada al laberinto, si se encontrará ahí con su amigo, le recomiendo que no entren en él o podrían perderse fácilmente. -Aconsejó, el pequeño asintió. Dieron la vuelta tal y como dijo y lograron ver la silueta del joven príncipe que le esperaba. -Vaya, yo esperaré aquí oculto tras aquel árbol, estaré atento a cualquier movimiento, iré por usted si algo se complica. -Explicó, el rizado asintió y sigilosamente se apresuró a llegar hacia el castaño que parecía impaciente. 

-Hola. -Dijo a espaldas de Louis.

-Hola, tardaste. -Dijo en un tono firme.

-Lo sé, lo siento, pero Sebastian me acompañó y fue muy cuidadoso, tomamos el camino largo porque dijo que era el camino más seguro... -Le interrumpió el castaño antes de que continuara su larga explicación.

-Da igual, me parece bien que te acompañe siempre, ya estás aquí, ¿averiguaste algo sobre... ya sabes, sobre eso que nos pasa?. -Preguntó, algo inseguro de que usaba las palabras correctas.

-Sí... pero, no sé si sea de mucha ayuda, leí algunas cosas pero no encontré nada explicado científicamente, solo lo que nos enseñan sobre el lazo, los celos y todas esas cosas. -Comentó con timidez, ciertamente le intimidaba la presencia de aquel alfa frente a él.

-Sí, yo encontré lo mismo. -Suspiró, con algún tipo de decepción en su mirada.

-Bueno, hay algo más... -Comenzó a decir, el mayor le observó con suma atención. -Le pregunté a Sebastian sobre el tema. -Bajó la mirada, claramente había roto su promesa de no hablar de ello con nadie.

-¿Le haz dicho? te dije que no hablaras con nadie sobre esto, ahora le dirá a alguien y nos estudiarán el resto de nuestras vidas y seguramente no serán muy largas porque les serviremos mejor muertos que vivos para sus estudios científicos. -Se apresuró a decir, Harry de inmediato comenzó a sentir temor ante tales palabras. -¡Deja de oler así!. -Dijo con frustación.

-Yo... yo lo siento, me da miedo morir.... Sebastian, él... él no dirá nada, él me cuida, lo hace desde que nací, además yo no le dije que eso nos pasaba a nosotros, solo le pregunté como cualquier otra cosa que le he preguntado como cuando le pregunté de dónde venían los bebés a los cinco años y me miró en silencio y se puso rojo, esa fue la única vez que no obtuve algún tipo de respuesta de él, no entendía por qué hasta hace unos años cuando mi madre me lo explicó. -Comenzó a divagar. Louis lo miraba con diversión e inconscientemente una sonrisa se formó en su rostro. 

Llamas gemelas |l.s.| Omegaverse Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora