Capítulo 15

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Kaiden

Desconocidos.

Eso es lo que somos, unos completos desconocidos desde su punto de vista. Aunque lo que para mi respecta, la conozco demasiado. Eso es lo malo de mi trabajo, saber cada una de nuestras victimas.

Como odio esa palabra. Víctima. Pero eso es lo que son, aquellas personas que por sus malas decisiones acaban relacionados con mi familia, los Black.  Puede ser que esas personas hayan tomado sus decisiones debido a algo malo que les paso en la vida, llevándolos al lado oscuro.

¿Pero quien soy yo para avisarles de algo?

Jugamos con el dinero de la peor forma que alguien se puede imaginar, pero es algo que me han enseñado desde pequeñito.

—¡Más fuerte Kaiden!

Con mis manos en forma de puños golpeo una y otra vez al saco de boxeo, notando como mis nudillos comienzan a doler.

—¿Es así como pretendes representar a nuestra familia? ¿Quieres que se rían de ti por ser un niñato con 14 años incapaz de pegar como un hombre? — le miro fijamente mientras mi padre me habla— Hijo mío, así no vas a llegar a ningún lado con esta familia, tienes un apellido al cual hacer honor, cumple tu labor.

Siempre mi padre me ha exigido mucho más de lo que yo a mi corta edad era capaz de dar, pero eso a él le daba completamente igual.

Desde mucho, mi familia ha vivido a costa de otros y es algo que Alexander lleva a raja tabla, hace los mismos tratos y negocios que mis antepasados, aunque deba de admitir que el lo hace de forma más astuta que ellos.

Me costo muchísimo tiempo conseguir que ninguna de mis hermanas tuviese que pasar por la misma mierda que yo. Según mi padre, no iba a permitir que viesen a sus hijas como nuestro punto débil, pero tras hablar con él, ellas tuvieron que aprender a defenderse solas a la perfección al igual que manejar un arma con los ojos cerrados.

Tengo una diana en mi espalda, por culpa de la forma en la que me gano mi vida ¿estoy orgulloso de ello? No. Pero cuando naces en un mundo así, no tienes opción de dar marcha atrás.

Nunca me ha importado ninguna persona que nos debía dinero, hasta que la conocí.

Mi cerebro aun no llega a comprender la razón de mi empatía hacia ella, intento bloquearla de mi mente, pero me es imposible. Ella es diferente al resto, lo supe desde el primer minuto que puse mis ojos en ella.

Y desde entonces no puedo olvidarla.

Los segundos se vuelven minutos, los minutos en horas, y las horas en una completa eternidad.

Siento una presión en mi pecho que no me permite poder estar tranquilo desde el momento en el que vi su cuerpo en el suelo con un charco de sangre que cada vez se hacía más y más grande.

He perdido la noción del tiempo, cuando la vi el único instinto que había en mi era ir a por ella a ayudarla, pero no lo hice ¿Eso me hace ser un cabrón? Seguramente que sí, pero será un secreto que morirá conmigo, no creo que ella deba de añadir ese gesto mío en su memoria.

Si una cámara me hubiese pillado socorriéndola tendría a mi hermano encima de mí, y es lo que quiero evitar a toda costa.

Al segundo de que subiese a la ambulancia, me encargué de que los informáticos de mi hermano viesen que inicié sesión en nuestro sistema de cámaras. Verán que accedí a la cámara que da con la carretera de la calle de Blair, pero no enfoca a su portal, que es justo donde yo me quedé.

De tal forma que sabrán que he visto el accidente y no realizarán preguntas de porque estoy en el hospital. Por muy cruel que suene supondrán que estoy aquí para asegurarme de que sigue viva y nos podrá pagar lo que nos debe. 

Placer OscuroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora