EPISODE ONE

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Jadeó, mirando el nombre del juego en la pantalla y compartiendo una mirada con la persona a su lado

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Jadeó, mirando el nombre del juego en la pantalla y compartiendo una mirada con la persona a su lado. Él parecía más relajado al respecto, aunque podía ver un brillo de nervios en sus ojos.

— Estamos muertos, Chishiya.

Dificultad: 10♥️

EPISODE ONE;
SHIBUYAʼS BATHROOMS

— ¡Vete a la mierda!

— ¡Ya estoy en ella! ¡Este sitio es un infierno!

Rodó los ojos mientras limpiaba la mesa con la balleta, moviendo la cabeza al ritmo de la canción en sus auriculares y arrugando la nariz cada vez que tocaba servilletas mojadas o restos de comida. El tono de voz de la pareja era tan fuerte que sobrepasaban el alto volumen de su música, y aunque siempre estuvieran a gritos no se terminaba de acostumbrar a esas discusiones absurdas que nunca acababan bien.

Su balleta movió un trozo de pan, revelando bajo él algo de color verde y de muy mal aspecto. Apretó los labios tragandose la arcada, tirando al suelo esa sustancia de dudosa procedencia y palpando el desinfectante en gel de su bolsillo comprobando que estaba ahí. No podía fallar y poner de nuevo el contador en cero, debía continuar ignorandolo y pensando en otra cosa. La voz de Sam Smith en sus auriculares, las cosquillas de su cabello contra su mejilla, Hozumi y Mika discutiendo al otro lado del local...

— ¡Estoy harta! ¡Me largo!

Alzó la cabeza mientras limpiaba la mesa, viendo a Mika tirar a un lado un trapo sucio y pasar por su lado chocando con su hombro con fuerza. Ahogó un quejido y apretó los puños al ver que había dejado una mancha sobre su camisa tras el delantal negro.

— ¡No lo pagues con Minhee, cariño! — reclamó Hozumi, acercándose a la morena. La probablemente ahora expareja de su jefe chasqueó la lengua, mirándola desde sus impecables zapatillas azules hasta su cabello recogido en una media coleta algo deshecha.

— Encima defiendes a esta puta escoria — la empujó el hombro de nuevo, esta vez con la mano. Apretó la balleta, clavando sus uñas en los guantes de látex que siempre usaba en el local—. Esta puta coreana de mierda, este local apesta tanto como ella — escupió cerca de la tela de sus zapatillas, haciéndola dar un salto en su sitio y arrugar de nuevo la nariz en un gesto de asco—. Puta rarita, que os follen.

Dando zancadas pisando el suelo fregado dos veces seguidas por Minhee buscando quitar cada mancha, abrió con fuerza la puerta del local y la cerró con aún más, causando un ruido sordo que escuchó perfectamente al sus cascos haberse caído con el choque de hombros.

𝗣𝗛𝗢𝗕𝗜𝗔 ━ 𝘈𝘭𝘪𝘤𝘦 𝘐𝘯 𝘉𝘰𝘳𝘥𝘦𝘳𝘭𝘢𝘯𝘥Donde viven las historias. Descúbrelo ahora