[ 𝙋𝙃𝙊𝘽𝙄𝘼 ] 𝘵𝘦𝘮𝘰𝘳 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘦 𝘪𝘳𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭, 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘳á𝘤𝘵𝘦𝘳 𝘦𝘯𝘧𝘦𝘳𝘮𝘪𝘻𝘰, 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢, 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘴𝘢 𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘪𝘵𝘶𝘢𝘤𝘪ó𝘯.
Tokyo se vació en menos de un minuto tras el apag...
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Minhee y Chishiya parecían estar en una guerra de miradas tras haber hablado a la vez respecto a una pregunta de Kuina, algo que divertía demasiado a la chica de rastas y servía como excusa para Chishiya para mantener contacto visual con la extranjera.
— Te detesto — terminó diciendo, apartando la mirada con un leve tono rojo en las orejas. Chishiya soltó una risa baja.
— Mentirosa.
Minhee ladeó la cabeza, el ceño ligeramente fruncido y un aura extraño cerrándose sobre ellos.
— Te estás imuginanda cosas — habló un par de tonos más bajos de lo normal.
Chishiya se inclinó ligeramente sobre ella, manteniendo una suave sonrisita y las cejas levemente alzadas. Derrochaba confianza y tranquilidad, algo que Kuina no podía compartir ante tal tensión.
— Imaginando, Minhee.
— Disculpad.
Kuina ahogó un grito, girandose a mirar a quien había interrumpido ese momento tan tenso e increíble entre sus dos cómplices. ¡Esta siendo todo tan perfecto! Tal vez la próxima vez no podría ver otro momento así y tendría que conformarse con inventarse escenarios en su cabeza y burlarse en silencio.
Un muchacho de gorra y pelo algo largo parecía algo cohibido de estar frente a ellos, pero en cuanto localizó a Minhee pareció reconocerla de algo.
— ¿Sí? — alargó Kuina, esperando saber el motivo de su interrupción.
El muchacho adquirió un tono rojo en sus mejillas, apartando su mirada.
— El Sombrerero me ha mandado a buscar a Chishiya y Ahn — balbuceó. Minhee se tensó de inmediato—. De inmediato, a la Sala de Juntas.
— Me niego — sentenció Minhee, dando media vuelta para irse.
— ¿Piensas desobecer una orden, niña?
Chishiya estrechó su mirada, y Kuina dio un paso atrás. Minhee alzó la mirada sobresaltada por esa voz, adquiriendo una posición defensiva.
Estaba jodida si pensaba que podría pasar desapercibida.
EPISODEFOURTEEN DEARAHN
El silencio en el pasillo era arrollador, roto por los pasos de la persona recién llegada acercándose hacia ellos. Kuina estaba apoyada en la pared lo más alejada posible, mientras Chishiya se mantenía justo a su lado observando como se iba acercando hacia ellos haciendo sonar la suela de sus zapatos negros contra las baldosas del suelo del resort.
El chaval mensajero se apartó cuando pasó por su lado, pegándose a la pared igual que Kuina.
— Te he preguntado algo — volvió a hablar, ahora más cerca. Minhee estrechó su mirada, analizandole desde la punta de sus zapatos negros hasta el piercing de su ceja. No estaba segura sobre qué quería escuchar o pretendía hacer según su respuesta, pero Hideki había dicho bien claro que era una persona inestable y con sed de sangre.