[ 𝙋𝙃𝙊𝘽𝙄𝘼 ] 𝘵𝘦𝘮𝘰𝘳 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘦 𝘪𝘳𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭, 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘳á𝘤𝘵𝘦𝘳 𝘦𝘯𝘧𝘦𝘳𝘮𝘪𝘻𝘰, 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢, 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘰𝘴𝘢 𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘪𝘵𝘶𝘢𝘤𝘪ó𝘯.
Tokyo se vació en menos de un minuto tras el apag...
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Fuera de su TOC, Minhee era ciertamente controladora. Debía mantener todo bajo control, y en el momento en el que se sentía superada o atacada tendía a soltar libremente una lengua viperina bien escondida.
De garras afiladas como cuchillas, lengua afilada y una mirada que escondía perfectamente un análisis detallado de cada situación, Minhee sabía como ser una buena ladrona. Podía perfectamente estar en silencio, mirándote atentamente, y sentirías de inmediato como todo tu cuerpo se detenía por unos segundos por sus ojos ámbar. O eso creía Chishiya, porque definitivamente ser juzgado en silencio por la imparable mirada fría de Ahn Minhee era su hobby favorito.
- Minhee - llamó, haciéndola entrecerrar los ojos y alzar suavemente una ceja de manera apenas perceptible-. ¿Jugarás o seguirás odiandome en silencio?
- Imbécil.
¿Por ella? Definitivamente.
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El lado positivo de que ella fuera física, era que su creatividad e inteligencia eran extremadamente llamativas. ¿Necesitaba solucionar algo? Sin problemas, era capaz de crear una estrategia o hacer cualquier cálculo necesario. ¿Necesitaba un cerrojo para su limpia habitación? Crearía uno con un par de materiales reciclados o rotos.
El lado negativo, era que era extremadamente difícil de satisfacer. Se aburría si algo no la resultaba lo suficientemente importante o interesante para ella, e inmediatamente buscaba algo mejor. Las charlas vacías las rechazaba por completo, detestaba el juego de cartas Uno y había descubierto que dibujar era algo que la ponía tensa.
Por eso, que ella expresara libremente y por voluntad propia qué hacía para entretenerse y apaciguar su mente activa, era un milagro. Y un milagro no debe ser ignorado, por lo que no dudó en desviar su camino a la Playa en ese coche destartalado para ir al lugar más cercano donde conseguir lo que Minhee pidió indirectamente. Comenzaba a conocerla, aunque fuera un libro con cerradura. No le importaba, crearía una llave y leería perfectamente sus páginas a su debido tiempo.
Y, verla sonreír de esa manera aunque fuera a su costa, era un placer mayor al que muchos de aquel lugar pudieran conseguir mediante sustancias estimulantes.
- ¿Cómo era? - se apoyó en el respaldo de la cama, estirando las manos con obvia burla-. Minhee 10, Chishiya 4.
Jugar con Minhee al ajedrez era tan espantoso como se lo había imaginado. Fuera de sentirse intimidado cada vez que avanzaba y colocaba una mirada calculadora, también jugaba con tu paciencia y te engañaba fácilmente. Sabía que no podría ganarla después del juego del día anterior, pero era ciertamente interesante probar.