EPISODE NINE

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Sus ojos no podían creer lo que estaba viendo

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Sus ojos no podían creer lo que estaba viendo. La escena era tan horripilante como la de un asesinato, tal vez incluso peor. Era incapaz de procesar lo que estaba pasando y estaba a punto de ponerse a llorar.

— Dime que no es cierto — susurró.

Su acompañante asintió, atento a su reacción.

Estiró la mano, a punto de rozar la puerta sin pomo, pero la bajó de nuevo antes de tocar el hueco donde debía estar su mayor salvación en ese basurero de sucios drogadictos ninfómanos: el pestillo.

— En la Playa no hay secretos — parecía estar divirtiéndose con la situación—. Las puertas no necesitan cerrojos.

— ¡¿Y por qué no me lo has dicho hasta ahora, Chishiya?!

EPISODE NINE
MAYBE

— ¿Quiénes son mis vecinos? — preguntó, señalando las puertas a sus costados.

Chishiya se inclinó a los lados para leer los números, y pensando unos momentos. Si sabía los números de cada persona, comenzaría a preocuparse.

— Ni idea — negó, finalmente—. Tal vez estén vacías.

Asintió, mirando con desconfianza la puerta que aún no había abierto (o empujado, porque no había manera de cerrarla). No quería abrirla y encontrarse algún preservativo usado, sangre o sustancias alucinógenas, y debido a que no se cerraban las puertas y aquí parecía que la gente estaba algo ida, no ignoraba la posibilidad de que se metieran a habitaciones ajenas a hacer sus suciedades.

— Embustero de mierda — susurró, dirigiéndose a Chishiya. El rubio la observó con una sonrisita, y se acercó un paso.

— ¿Reviso tu habitación?

Asintió de inmediato. No se andaba con rodeos, al parecer él tampoco. No quería ponerse más nerviosa por suciedad, y si él podía advertir posible peligro para su salud mental era perfecto. Quería dormir en una cama tras dos noches intensas, porque sentía que su cabeza no estaba lista para absolutamente nada. Quería arroparse hasta la cabeza, llorar un poco para liberar tensión acumulada y tal vez preocuparse un poco por Karube, Arisu y Chota.

Chishiya empujó la puerta, entrando. Estaba oscura, pero observó con satisfacción como encendió la luz y esta funcionaba a la perfección. Se paseó por la habitación mirando en el interior del armario, bajo la alfombra y hasta en los cajones de la mesilla y bajo la cama. Una vez terminó con su intensa búsqueda de suciedad, asintió en su dirección indicando que estaba despejado.

— ¿Hay polvo, verdad? Igualmente tengo que limpiar todo — dijo, acercando su rostro a las sábanas—. Uh, ¿crees que hay sábanas limpias en algún lado?

— Estas están limpias, Minhee — pronunció desde el otro lado de la habitación, apoyado sobre la pared y observando como dejaba su mochila en el suelo y comenzaba a sacar cosas—. ¿Vas a ponerte a limpiar a esta hora?

𝗣𝗛𝗢𝗕𝗜𝗔 ━ 𝘈𝘭𝘪𝘤𝘦 𝘐𝘯 𝘉𝘰𝘳𝘥𝘦𝘳𝘭𝘢𝘯𝘥Donde viven las historias. Descúbrelo ahora