Intranquilidad producida por algo que molesta o que no acaba de llegar.
Martes, 3 de marzo.
14:41
Y así acaba la reseña de Bajo la misma estrella. Ha sido un libro precioso que os recomiendo a todos leer. Ayer subí nueva foto en Valencia, tenéis que pasaros a dar like. ¡Nos vemos!
Clara G.
Cerré el portátil una vez leí la siguiente reseña que subió Clara a su blog, varios días después del primero. Me sorprendí al ver justo debajo el nombre de un tal Adrián, quien supuse que era el hermano del cuál las noticias hablaban de él, contestando la reseña de su hermana.
Es un libro de lo más infantil, sin tener en cuenta su absurdo final que carece de sentido. Siempre acaban llorando porque la chica pierde a su ser amado. ¿Puede haber algo más cliché que eso?
Adrián G.
Sonreí apenas leí su comentario, que justo debajo tenía miles de mensajes más insultándolo y criticándolo por su opinión.
No tienes ni idea de libros de amor.
Decía una chica
¡¿Y qué más da que sea cliché?! Eres un idiota por pensar en eso.
Tenía que admitir que los comentarios hacia él por su crítica hacían gracia.
Volví a atar cabos, pero de nuevo se volvían a liar entre ellos dejándome con más dudas.
¿Él seguiría vivo?
¿Mató a su hermana?
¿Qué relación había entre Clara y Lobo?
Era consciente de que si Alejandro se enterase de que seguía investigando sobre aquella chica, me dejaría de hablar por semanas incluso meses. No me tomé el tiempo de preguntarle a mi padre por ella o por el chico del tren, ya que sabía que si lo hacia iba a pasar algo parecido a lo del otro día.
Suspiré rendida, apoyando con cansancio mi espalda al respaldo de la silla. Y me llegué a cuestionar por qué estaba tan enfocada en esto. Aburrimiento quizá, o simplemente porque sentía algo dentro de mí que me empujaba a saber de su historia. Refregué mis ojos causándome cierto dolor, quizá estar tanto tiempo con el ordenador, sí que era malo, y no era un invento de los padres.
Me acomodé como pude y solo pensé en una cosa, tenía que ir al cementerio y buscarla. Quizá ahí podría sacar algo más de información. Ir a ese tipo de lugares no era mi afición, para qué engañarnos. Me causaba escalofríos el hecho de pensarlo, pero quise creer que ahí podría recordar algo.
—Cielo, ya está la comida hecha —gritó mi padre desde la cocina.
Me levanté y me dirigí al salón. Mi padre llegó detrás de mi con dos platos de comida, que al ver lo que había en ella una cara de disgusto apareció en mi rostro.
—Macarrones con queso —sonrió mi padre aún viendo mi cara. Parecía que estaba feliz incluso por saber que no quería comer eso.
Dejé caer mis hombros tras su contestación.
—¿Otra vez? —hablé asqueada—. Eso ya lo comimos ayer.
—No, cielo. Ayer comimos macarrones, y hoy comemos macarrones con queso —hizo énfasis en la palabra queso.
Lo último me hizo reprimir una sonrisa.
Mi padre no era muy bueno haciendo de comer. Y por desgracia, poco le podía ayudar yo en eso, pues quitando los cafés, apenas sabía hacerme una tortilla francesa. Ya era consciente de que cocinar no era lo mío, y quizá nunca lo fuese. Pero por suerte cada vez están saliendo más comidas que se pueden hacer en el microondas, así que mejor.
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La ecuación de Lobo
RomanceÁgata no sabía qué era estar sola. Lobo no sabía qué era estar acompañado. Ágata temía la soledad. Lobo temía la compañía. Ágata vivía escondida de su pasado. Lobo seguía en pie gracias al pasado de Ágata. Ambos se destruyeron de la forma más bonita...
