Cuando despertó, Smoky se encontró dentro de una pokebola, pero no era la suya. Lo sabía por el patrón extraño del interior. No era su pokebola.
—¿Qué está pasando aquí?— alegó.
Pero nadie le contestó. Desde afuera veía luces borrosas y siluetas que podrían ser tanto de personas como de árboles. No se notaba la diferencia.
Después de un par de horas, sintió que alguien tomaba su pokebola con su mano y caminaba con él ¿Pero quién era? No podía verlo ¿Ruby? No, no era Ruby. Ruby no lo metería en una pokebola que no le dejara ver ni oír nada. No lo tendría cautivo por tanto tiempo sin decirle nada.
Media hora después de eso, fue liberado en una habitación oscura. Inmediatamente la única puerta que daba a la sala se cerró.
Smoky inspeccionó su alrededor, confundido. La habitación era un puro cuadrado negro con cuatro paredes negras... no, no eran paredes negras. Eran transparentes. Eran ventanas. Smoky se encontraba en una habitación dentro de otra más grande ¿Pero por qué?
Recordaba encontrarse en el museo, y luego que alguien entrara, y mucho humo ¿Habría sido un efecto del gas que se durmiera casi al instante?
Advirtió que detrás de él se encontraban sus amigos: Fiercy, Brainy y Birdy, pero Ruby no se veía por ningún lado. Cuando cayó en la cuenta de que habían sido encerrados, una risa enérgica llamó su atención desde un extremo de la habitación.
El hombre que había reído se acercó tranquilamente, con una sonrisa de oreja a oreja en la cara y los brazos cruzados en la espalda.
—¡¿Quién eres?!— exclamó Smoky, al límite de los nervios.
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Ruby despertó de forma pausada, pero al hacerlo fue lo suficientemente sutil para pasar desapercibido. Mantuvo sus ojos cerrados a medida que recobraba la consciencia, e intentó captar toda la información posible sin su vista.
Se encontraba en un auto en movimiento, en un asiento ¿Pero por qué? ¿Cuándo se había subido a un auto? Oía a un tipo comiendo frituras a su lado, y a otros dos sujetos hablando adelante. Entonces se encontraba en el asiento trasero.
Trató de mover sus manos, pero dos aros de metal se lo impidieron. Eran esposas.
Entonces recordó los últimos segundos que había vivido en el museo. Mucho humo y ruidos de botas entrando a toda marcha.
—Un grupo armado— dedujo— Debió haber sido la policía ¿Pero cómo me encontraron tan rápido?
Tuvo que esperar un buen rato para que alguien comenzara a hablar.
—Qué increíble pensar que alguien como él haya causado tanto alboroto— comentó el tipo que tenía adelante
—A veces ocurren este tipo de cosas.
—¿Contactaste a los líderes de gimnasio?
—Sí, el señor Wattson se veía especialmente contento con todo.
—Ese viejo tiene un problema.
—Cuidado con lo que dices de él. Me contaron que le gusta poner micrófonos y cámaras donde menos te lo esperas.
—¿Qué? Pero no puede ponerlas en una patrulla. Es ilegal.
—¿Y qué? Él es un líder de gimnasio. Puede hacer lo que le plazca.
—¿Sabes? No estoy en contra del sistema, pero a veces pienso que este gobierno necesita una buena sacudida.
Dejó de oír la conversación para poner atención a otros ruidos. Inmediatamente se fijó en que deberían estar en el campo, puesto que se sentía que la velocidad del auto era alta, y apenas había ruido de vehículos externos.
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Esclavos de Hoenn
Fanfiction*AU donde los pokemon tienen forma humanoide y pueden hablar. Al momento de mudarse, Ruby cree que los pokemon no deberían tener que hacer lo que sus amos humanos les dicen, así que decide cambiarlo. Esta es una versión alternativa de los eventos en...
