Zafiro entró sola por las puertas del gimnasio, detrás de la fila de retadores que se había propuesto derrotar a Winona ese día. Era temprano por la mañana, pero aun así había muchos más entrenadores de los que había esperado; la fila hacia la líder de gimnasio serpenteaba por todo el recinto hasta detenerse cerca de la entrada. Sin embargo, estaba constituida de tal forma que todos podían apreciar la pequeña arena de batalla sobre la cual los retadores y la líder del gimnasio peleaban. Tal parecía que las recientes amenazas de Hoenn habían motivado a los entrenadores de la región a apresurar su paso por los gimnasios, antes que no quedara ninguno de verdad.
También observó que la mayoría de estos entrenadores eran bastante jóvenes, algunos apenas llevaban una sola pokebola consigo. Pocos realmente se veían preparados para enfrentar a alguien tan fuerte como la líder de Arborada.
Mientras esperaba, notó que el gimnasio era muy grande y contaba con varios obstáculos, pero nadie pasaba por ellos ¿Sería por la creciente oferta de retadores?
—Así que los líderes ya no dan abasto— observó Zafiro— No. Es la líder de ciudad Arborada la que no da abasto. Los otros dos líderes de gimnasio que quedan en pie viven en islas. Los entrenadores que no han obtenido suficientes medallas no pueden nadar hasta allá usando a sus pokemon, por lo que solo les queda esta ciudad.
Mientras esperaba, como no tenía nada más que hacer, prestó atención a las peleas de la líder. Esperaba que mostrara a todos sus pokemon y todos sus ataques para que así no tuviera la ventaja de la sorpresa cuando llegara la hora, pero Winona tan solo usaba a un pokemon, una hermosa Altaria de largo cabello azulado.
Un arrebato de tristeza se apoderó del pecho de Zafiro. La muerte de Cloudy aún le pesaba. Se irritó un poco ¿La líder de ciudad Arborada no podía usar a otro pokemon? Famosa era la velocidad de su imponente Swellow de color verde oscuro ¿Por qué no podía deleitarlos a todos con su presencia?
—Siguiente— anunció una voz autoritaria.
Zafiro levantó la mirada. El jovencito delante de ella en la fila tragó saliva ruidosamente, luego se puso en marcha hacia la líder de gimnasio y se le plantó enfrente, rígido como una tabla.
—¿Cómo te llamas?— le preguntó Winona.
—P... Pa... Pablo, señorita— tartamudeó él.
—Muy bien, Pablo ¿Estás listo para enfrentarte a la líder de gimnasio de ciudad Arborada?— preguntó con un aire autoritario.
Sin esperar a la respuesta del muchacho, Winona despejó la arena de combate para darle paso a su Altaria. El chiquillo, nervioso, retrocedió también para hacer espacio y sacar a su Aron.
—¿Oh?— Winona arqueó una ceja, como si el pokemon de su contrincante fuera casi gracioso— Un Aron, veo que hiciste tus deberes. Al menos sabes algo sobre debilidades y fortalezas pokemon.
El muchacho sonrió, esperanzado. Abrió la boca para darle una orden a su pokemon, pero Winona se le adelantó.
—¡Terremoto!
La Altaria dio un enorme salto en el aire, y luego cayó con tanta fuerza que el suelo a sus pies se resquebrajó y formó varias fisuras, las cuales atraparon al pequeño Aron con tanta fuerza que lo debilitaron de inmediato.
—¡No, Aron!— chilló el muchacho, destrozado. Inmediatamente corrió a tomarlo en sus brazos y comprobar sus heridas.
Winona miró al chiquillo, un tanto extrañada, mientras este permanecía en la arena de batalla sin prestarle atención a nada más que a su pokemon.
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Esclavos de Hoenn
Fanfiction*AU donde los pokemon tienen forma humanoide y pueden hablar. Al momento de mudarse, Ruby cree que los pokemon no deberían tener que hacer lo que sus amos humanos les dicen, así que decide cambiarlo. Esta es una versión alternativa de los eventos en...
