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El Rey de Roca

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Ruby se despertó de un momento a otro. Todo le dolía, sentía parte de la ropa quemada. Se atrevió a abrir los ojos, con lo que se encontró con dos enormes iris azules que lo miraban demasiado cerca. Reaccionó de inmediato dando un salto, pero entonces se dio cuenta que se trataba de Cloudy.

—¡Cloudy!— exclamó, sobresaltado.

Ella le sonrió de forma tranquila.

—¿Cómo estás, Ruby?— preguntó con una voz bastante calmada.

El muchacho se revisó todo el cuerpo. Tenía una quemadura en un costado, donde la ropa se había quemado, pero no le significaba más que un molesto dolor. Por lo demás, se encontraba inusitadamente bien.

—¿Cómo es que no me pasó nada? ¿Y tú? ¿Tú también estás bien?

—Estoy bien, pero mi ala derecha recibió algunos daños— extendió su ala para mostrarle una quemadura— No podré volar por un tiempo.

Inmediatamente el muchacho hizo el ademán de sacarse la mochila para buscar algo ahí, pero entonces se dio cuenta de que la había perdido.

—Rayos ¿Qué ocurrió? Lo último que recuerdo fue a Sunny...

—Sunny nos atacó con un Puño de Fuego. No estoy segura, pero creo que alcancé a ver una especie de distorsión en el espacio justo delante de Brainy. La única explicación posible es que el peligro inminente haya activado en su mente la capacidad de crear un agujero negro. Eso habría podido absorber parte de la energía del ataque de Sunny, y al mismo tiempo arrojarnos de forma violenta hacia cualquier otro lugar.

Ruby se rascó la cabeza mientras miraba hacia su alrededor. Por donde sus ojos se posaran no había más que arena. El cielo se encontraba despejado, la tormenta de arena había cesado, para su fortuna.

De un momento a otro se dio cuenta que sus amigos no estaban por ninguna parte, y no tenía forma eficiente de buscarlos. Por primera vez en mucho tiempo contempló la posibilidad de que Pokemon Gijinka se disolviera para siempre.

—Ruby— lo llamó Cloudy.

Este se giró, algo inquieto, mas al verla parada ahí, con su ala lastimada y su sonrisa serena, se calmó.

—¿Sí?

—Tranquilo, Ruby. Todos somos amigos. Lograremos encontrar a los demás, sin importar qué ocurra. Somos Pokemon Gijinka.

El chiquillo se sintió mucho mejor con sus palabras, y asintió más confiado. Se encontraba tan concentrado en volver a ver a los demás que no le extrañó la actitud serena y relajada de Cloudy, en contraste con su alocada e ilógica personalidad de siempre, hasta mucho después.

—¿Qué crees que deberíamos hacer?— le preguntó, como un niño pequeño a su madre.

Ella le sonrió con cierta pena.

—Tú eres el entrenador, tú dime.

—¿Ah?— Ruby se sonrojó un momento, pero pronto se sacudió la vergüenza y asintió— Claro... a ver. No lograremos nada si nos quedamos aquí, así que tendremos que ponernos en marcha. Si la torre Espejismo colapsó, quizás sus restos no vuelvan a desaparecer. Ese es el único punto de referencia que tenemos, así que tenemos que ir hacia allá.

—¡Así se habla!

—Lo único malo es que no sé dónde está.

—Yo tampoco...

Ruby y Cloudy se miraron nerviosos por un rato, hasta que se encogieron de hombros y le restaron importancia. No hacía falta preocuparse por tonterías que no podían manejar.

Esclavos de HoennHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora