La ruta 119 era una enormemente larga ladera. Seguía un río en su curso hasta el mar, el mismo que desembocaba en la ruta 118. La vegetación era tan abundante que en ciertas zonas se hacía difícil caminar.
Ese día, por la tarde, Pokemon Gijinka comenzó un largo y cansado ascenso. Ruby había curado a sus pokemon y había esperado a que todos se encontraran en buenas condiciones antes de partir, sin embargo el dolor de los golpes no se les iría hasta dentro de unos días.
Antes que nada atravesaron un prado de hierba tan alta que hasta Beauty y Smoky tenían problemas para mirar lo que se encontrara frente a ellos.
Smoky y Brainy caminaban detrás de su entrenador, seguidos de cerca por el resto de los pokemon. Ninguno había querido regresar a sus pokebolas luego de la pelea contra Steven, por mucho que le dolieran los músculos, no se sentían bien dejando que su entrenador los cargara en ese momento.
El muchacho, por su parte, poco había dicho desde que cualquiera de los pokemon se despertara. Mantenía la cabeza gacha, y suspiraba y gruñía con pesimismo. A medida que pasaba el tiempo, más notaban los pokemon de Ruby su espíritu derrotado.
—Esto no me gusta— le confesó Brainy a Smoky, por telepatía.
—¿Hablas de Ruby?— supuso él.
—Sí. Se siente tan deprimido que hasta me duele leer sus pensamientos.
—Sí, debe sentirse mal
—No, me refiero a que físicamente me duele— se llevó una mano a la cabeza— Me da jaqueca si lo hago por más de un minuto.
—Cielos, no pensé que podría dolerte leer la mente de alguien.
—Yo tampoco. Tenemos que hacer algo por él.
—¿Pero qué?
—¡¿Qué se yo?! Tú eres el segundo al mando.
Smoky quiso reclamar, pero en ese momento un sonido de hierba moviéndose a gran velocidad los alertó. Súbitamente una persona apareció desde la derecha, sujetando una pokebola en una de sus manos.
—¡Beautifly, ve!— exclamó, arrojando la pokebola hacia Ruby.
Sin embargo, antes que la cápsula pudiera golpearlo, el muchacho la tomó con una mano, sacó su cuchillo, acortó las distancias con el entrenador en un parpadeo y le cortó el cuello a la mitad. Luego arrojó la pokebola por sobre su hombro, limpió su cuchillo en la ropa del cuerpo agonizante del entrenador y lo guardó para continuar su camino. Sus pokemon, sorprendidos, se miraron entre sí con duda, mas pronto retomaron la marcha para no perder de vista a su líder.
[...]
Luego de matar a unos cuantos entrenadores más, Pokemon Gijinka salió finalmente de la zona de hierba gigante. El camino continuaba hacia arriba por la derecha del río, mirado desde abajo. Más allá se alcanzaba a ver un puente bastante grande, junto a una cascada. Después el camino se perdía de vista.
El grupo se tomó un momento para contemplar lo que les esperaba, y luego continuaron caminando. Las horas habían pasado rápido, por lo que el sol comenzaba a ponerse y las sombras crecían a cada minuto.
—Ruby ni siquiera le dio una oportunidad a esos tipos de rendirse— observó Brainy, aún usando su telepatía para compartir opiniones con Smoky.
—Nunca ha sido muy misericordioso
—No, pero ahora ni siquiera les dice lo que quiere o quién es, simplemente los mata sin ninguna clase de juicio ¿Me entiendes? No podemos simplemente matar a todo el mundo por CREER que hace algo malo.
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Esclavos de Hoenn
Fanfiction*AU donde los pokemon tienen forma humanoide y pueden hablar. Al momento de mudarse, Ruby cree que los pokemon no deberían tener que hacer lo que sus amos humanos les dicen, así que decide cambiarlo. Esta es una versión alternativa de los eventos en...
