Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

Los Amigos Vienen y Van

48 10 9
                                        


El camino a ciudad Petalia les tomó tiempo, mucho más tiempo del que pensaron en un principio, pero no les importó. Siempre estaban en movimiento, siempre escapando de testigos y policías. Robaron mucho dinero, destrozaron varios edificios, mataron a unos cuantos bastardos que maltrataban a sus pokemon. Lo de siempre, solo que ya era rutina.

Hasta que Ruby dio un paso fuera del Bosque Petalia, entrando en la zona sur de la ruta 104.

Sobre el mar, más allá de la playa, los rayos del atardecer caían y pintaban de tonos anaranjados las nubes que cubrían el cielo. Las brisas de bajas temperaturas que llegaban desde las olas borraron rápidamente toda intención de bañarse para los pokemon.

—Debe ser por aquí cerca— pensó Ruby en voz alta.

—¿Qué cosa?— le preguntó Smoky.

El muchacho le dedicó una mirada dubitativa, y luego una sonrisa.

—Vamos ¿No te acuerdas?

Entonces Brainy saltó sobre los hombros del chico.

—¡Peeko!— exclamó— ¡Y el anciano Arenque!

—¿Arenque? ¡Oh, cierto!— Smoky se golpeó la cabeza con una palma— ¡Claro! ¿Dónde era?

—Hace mucho tiempo que no los vemos— apuntó Fiercy.

—Creo que es por allá— Ruby apuntó hacia el poniente, donde se veía un pequeño bulto en la lejanía, siguiendo el borde del bosque— ¡Vamos todos, no podemos simplemente pasar por aquí sin saludarlos!

Todo el grupo se puso en marcha, sin embargo la mitad no sabía muy bien por qué.

—¿Quién es Peeko?— le preguntó Cloudy a Birdy.

—Una Wingull que Ruby y los demás rescataron antes de reclutarme. Ella y el señor Arenque, un viejo marino, nos llevaron por las rutas acuáticas del sur. Fueron muy amables.

Fiercy se acercó a Birdy por el otro lado, con una sonrisa pícara.

—"Muuuuuuuuuuuuuuuuuy amables"— y para darle énfasis a sus palabras levantó y bajó sus cejas varias veces seguidas.

—¿Y era bonita?— inquirió Cloudy.

—¿Qué?

—Que si era bonita

Birdy se extrañó de la pregunta. Intentando pensar en algo qué decir, comenzó a rascarse la cabeza.

—¡Pervertido!— exclamó Cloudy.

—¡¿Qué?! Pero si yo no...

—¡Eres un pervertido!— se cruzó de brazos y miró hacia otro lado— ¿Cómo has podido engañarme con otra?

—¡Pero si ni siquiera te conocía!

—¿O sea que la otra soy yo? ¿He vivido toda mi vida engañada?

—¡No, eso no era lo que quería decir!— Birdy se fijó en Fiercy, la cual reía a su otro lado— Te gusta verme sufrir ¿Eh?

—¿De qué hablas?— se defendió ella— Yo solo le digo la verdad a Cloudy.

—¡No es la verdad, maldición!

Entonces Birdy chocó con la espalda de Ruby. Tuvo la intención de reclamarle por qué se detenía, pero entonces se dio cuenta que este miraba fijamente algo frente a él. Brainy, a su lado, se bajó de sus hombros sin quitar la vista del mismo punto, muda de la impresión.

—¿Qué... qué ocurrió?

Todos se fijaron en el humilde hogar del señor Arenque. Se notaba que había sido una pequeña y agradable casa hace no mucho, pero ya no. Sus paredes se encontraban casi todas destrozadas, otras chamuscadas por las llamas. El techo se había caído a pedazos, y las ventanas y la puerta habían sido bloqueadas con tablones. Junto a la casa se encontraban dos pequeños bultos inertes, reposando bajo la sombra de varios árboles.

Esclavos de HoennHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora