Ruby apretó su mano una, dos, tres veces. Luego levantó su brazo; una, dos, tres veces. Ya estaba listo.
—Tranquilo, ya estás bien— le confirmó Brainy, sujetándose de su brazo.
—Sí, gracias.
Entonces se volteó, encarando a sus amigos.
—Niños, iré a pelear con el líder de este gimnasio. Dicen los rumores que los anteriores líderes que hemos enfrentado no se comparan con el de pueblo Lavacalda, por lo que muy probablemente este será el mayor desafío que hayamos enfrentado ¿Quién quiere acompañarme?
—¿Tienes que dar la misma charla cada vez que vayamos a enfrentarnos a un líder de gimnasio?— alegó Fiercy— Solo vamos, tonto.
Ruby sonrió.
—Pues bien.
Con más delicadeza que en veces anteriores, el muchacho golpeó una palma contra su puño de la mano contraria. En respuesta, sus pokemon hicieron el mismo gesto. Ya no había marcha atrás, ahí daba inicio a la batalla contra el cuarto gimnasio.
Cruzaron la puerta de entrada, dispuestos a enfrentar lo que fuera que viniera, y se adentraron en lo desconocido.
Lo primero que notaron fue la decoración de colores cálidos, junto a la alta temperatura del interior. Como en todos los gimnasios, un par de estatuas con forma de pokebola les dieron la bienvenida.
—Entiendo que sea el gimnasio de fuego— comentó Fiercy— ¿Pero no pueden bajarle a la calefacción?
—Así se hace más incómodo abrazar a Ruby— reclamó Brainy
—No es necesario que sujetes mi brazo todo el tiempo
—¡Sí es necesario!
Smoky miró en todas direcciones. El aire estaba viciado con gas blanquecino, seguramente vapor. Por lo mismo costaba un poco respirar.
—No veo a nadie— observó Kitten.
—Aun así, no bajen la guardia— les advirtió Ruby mientras caminaban con cuidado— Estos entrenadores pokemon de los gimnasios tienen la mala costumbre de aparecerse de la naAAAAAAAAaaaaaaaaaaahhh...
—¡Ruby!— exclamaron todos.
—¡Ruby se cayó!— gritó Brainy, inclinándose en el piso para examinar el hoyo que se había tragado a su entrenador.
No era un hoyo, sino una especie de membrana elástica. La tocó con una mano para examinarla, pero al intentar contraerla, la membrana le chupó los dedos, luego la muñeca, el brazo y finalmente se la tragó entera hacia abajo.
—¡Brainy!— gritaron los demás.
—Rápido, todos síganme— dijo Smoky al saltar tras Brainy.
Los demás, tras un leve momento de duda, se apresuraron a seguirlo de cerca.
—/—/—/—/—/—
Ruby cayó sobre una plataforma semejante a un trampolín, que le dio el impulso justo y necesario para salir a un lado y ponerse de pie sin esfuerzo. En unos segundos le siguió Brainy, la cual usó sus poderes psíquicos para evitar la caída.
—¿Qué es esto?— inquirió ella.
Ruby se giró para ver la membrana en el cielo que había atravesado, pero en ese momento su tropa de pokemon cayó a través, y aterrizaron estrepitosamente alrededor de los primeros.
—¿Están bien?— les preguntó Ruby.
—Sí— contestó Smoky— eso creo.
—Impresionante. Parece que caímos en su trampa— admitió Ruby— Tengo que admitir, que algunos de estos mecanismos de los gimnasios pokemon me fascinan.
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Esclavos de Hoenn
Fiksi Penggemar*AU donde los pokemon tienen forma humanoide y pueden hablar. Al momento de mudarse, Ruby cree que los pokemon no deberían tener que hacer lo que sus amos humanos les dicen, así que decide cambiarlo. Esta es una versión alternativa de los eventos en...
