Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

La Energía del Rayo

47 8 0
                                        


Los desnudaron, los pesaron, los midieron, les revisaron los dientes y los lavaron con fuertes chorros de agua fría. Luego les colocaron un collar alrededor del cuello. Les explicaron que si intentaban escapar, esos collares se activarían y los electrocutarían hasta la muerte. Finalmente les dieron ropas de sirvientes, que acostumbraban llevar los pokemon pertenecientes a gente de altos ingresos.

Cuando todos estuvieron listos, apareció nuevamente ese anciano panzón de risa molesta. Los miró a cada uno, y luego les mostró un interruptor alrededor de su muñeca con la forma de una práctica pulsera.

—¿Saben lo que ocurre si oprimo este botón?— les preguntó.

Ninguno contestó, por lo que Wattson procedió a oprimir el botón. Inmediatamente todos recibieron una descarga eléctrica tan grande que sus piernas flaquearon, y cayeron de rodillas. Smoky se fijó en Brainy, quien pareció ser el más afectado. Después de ese choque eléctrico apenas parecía poder respirar.

—¿Conocen el movimiento Rayo? Pues eso fue lo que sintieron justo ahora. No es suficiente para matarlos, pero sí para mantenerlos a raya. Por supuesto, el ataque se adapta a la masa de cada uno, pero aun así considera fortalezas y debilidades, como la de su amiguito ave aquí presente. No me veré en la necesidad de usar esto si ustedes cumplen todas mis órdenes sin rechistar.

—¿Y crees que de esa forma nos vas a apresar?— alegó Smoky— Ruby no te lo permitirá.

—¡Juajuajuajua!— rió excéntricamente Wattson— ¡Pero si tu amiguito está en la cárcel! Me pregunto cuánto tiempo se tomarán antes de ejecutarlo.

—¡¿Qué?!— saltaron los pokemon.

—¡Oh, vamos! No es como si no se lo hubieran imaginado ¿O sí? Ese tal terrorista es bastante grande para aceptar responsabilidad de sus actos, además de que ha demostrado ser muy peligroso para la sociedad. Un criminal así merece morir, indiscutiblemente.

Fiercy preparó sus garras y se inclinó para echar a correr hacia él, pero Smoky la detuvo.

—No te precipites. Es lo que él quiere.

Wattson echó a reír otra vez.

—Bien pensado, muchachito. Ahora, me han dicho que pelean muy bien. Quiero verlos pelear.

—¿Qué?

—Vamos, peleen. Me basta con ustedes dos— apuntó a Smoky y Fiercy— Vamos ¿Qué esperan?

Los dos pokemon se miraron el uno al otro, consternados.

—¡No voy a pelear contra ella!— exclamó Smoky.

—¿En serio?

Wattson apretó nuevamente un botón en su pulsera, con lo que Brainy y Birdy estallaron en gritos de dolor. Un par de chispas azules se entrevieron desde sus collares, indicando lo que ocurría.

—¡Detente!— alegó Fiercy.

—¿Yo? Ustedes dos son los únicos que pueden detener el dolor de sus compañeros... verán, no pienso castigarlos a cada uno por sus propios errores. Cuando me desobedezcan, aunque sea en el más mínimo aspecto, será uno de sus amigos quien reciba el castigo.

Smoky y Fiercy miraron nerviosos la pulsera de Wattson y a sus compañeros.

—Si no se apresuran, me temo que se quedarán sin amigos— alegó— ¿Dónde está la perilla para aumentar la potencia?

—¡De acuerdo, de acuerdo!— exclamó Fiercy— ¡Lo haremos, así que deja de hacerles daño!

Wattson se encogió de hombros y los señaló a ambos con las manos, sin interrumpir la descarga contra los otros dos.

Esclavos de HoennHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora