062: Seungcheol 3/3

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Era el día del intercambio navideño, Hyejin estaba nerviosa y ansiosa por lo que podría pasar ese día, además de que estaba nerviosa por la reacción que tendría Seungcheol después de recibir su regalo. Y es que no era lo más sorprendente, ni lo más costoso, era algo pequeño pero hecho con todo el amor del mundo, algo que podría usar todo el tiempo, algo lindo y cómodo.

Su aliado le había dicho que a Seungcheol no le gustaban las cosas caras y finas ya que sus padres lo llenaban constantemente de esas cosas, y que él prefería entre todos los objetos caros y salidos de una tienda de alta demanda, los obsequios más humildes, así que Hyejin puso manos a la obra intentando convencerse de que su regalo era increíble y que era un paso más para poder ser vista por Seungcheol. Por lo que tenía que hacer bien las cosas, aunque ciertamente no estaba quedando tan mal.

Bueno, no quedó tan mal. Ya era el día del intercambio.

La reacción de Seungcheol no era lo único que le preocupaba a Hyejin, había algo más que la mantenía pensando constantemente, y era... su maldición del doce de diciembre. Y es que todos los años a Hyejin le ocurrían tragedias ese día, al principio creyó que era mera coincidencia, pero cuando estuvo a punto de morir ahogada con un caracol de los que preparó su madre en casa, y al año siguiente el mismo día estuvo hospitalizada por un supuesto "cáncer" que no resultó ser más que una idiotez que había hecho en la escuela en compañía de Min, se dió cuenta de que no eran coincidencias... el doce de diciembre quería deshacerse de Hyejin, pero aún no lo lograba.

Esa era su preocupación, que el doce de diciembre hiciera de las suyas. Tal vez no intentaría matarla en esa ocasión, pero ¿qué tal si intentaba meterse en el asunto del intercambio? si eso sucedía, estaba perdida.

Por eso Hyejin estuvo orando toda la noche porque esperaba que no pasaran tragedias, cómo por ejemplo qué se extravié un regalo, se rompa alguno de los envoltorios de los regalos, que no vaya la persona a la que le tocó en el intercambio o algo por el estilo, porque sabía que si eso llegaba a pasar, conociendo su mala suerte y su vida ahogada en sal —recordando al doce de diciembre maldito—, las tragedias le tocarían a ella. Y no quería eso.

Quería un día de intercambios navideños feliz...

—¡Hyejin! —Gritó Min entrando al aula. Ella se veía tan contenta, en comparación a la peli-negra que estaba hecha un manojo de nervios incontrolables.

La chica de baja estatura corrió hasta donde Hyejin y se sentó en el banco que estaba a su derecha, dónde se sentaban habitualmente. La chica miró a su amiga buscando algo en ella que pudiera tranquilizarla... algo que le dijera "todo está bien, no seas cobarde y ve por ello", un algo que la hiciera sentir segura ¿tal vez el olor a mango de su fragancia? Si, eso lograría calmar a la nerviosa tanto como quería,  y Min lo sabía porque en cuanto Hyejin comenzó a olfatearla como perro, soltó una carcajada.

—¿Te gusta el olor de mi fragancia? —Preguntó Min, con gracia. Hyejin asintió dando la última olfateada antes de alejarse un poco y sonreír. Estaba mucho mejor ahora. —Puedo regalarte uno en tu cumpleaños, si quieres.

Agregó sin perder su sonrisa. Hyejin soltó una risita ahogada.

—¿Por qué hasta mi cumpleaños y no ahora? —Preguntó ansiosa. Hyejin amaba el mango y si existía un perfume con olor a mango, tenía que ser para ella. 

—Estoy pobre ahora. —Dijo, como si le doliera. Hyejin la miró confundida. —Recuerda, el intercambio de ya sabes quién, me costó un ojo. —Aclaró. La peli-negra asintió recordando.

—Supongo que puedo esperar hasta mi cumpleaños. —Murmuró encogiendo los hombros.

Ambas se quedaron en silencio por unos segundos.

𝘼𝙏𝙏𝘼𝐂𝐂𝐀: 𝙎𝙀𝙑𝘌𝘕𝙏𝙀𝘌𝘕 𝘐𝘔𝘈𝙂𝙄𝘕𝘈𝘚 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora