EPÍLOGO

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EPÍLOGO

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EPÍLOGO

-¡Jump! ¿Dónde dejaste mi chaqueta que te presté ayer?-.
-No lo sé, creo que está en la habitación de Pá-.
Dos adolescentes tenían una charla de hermanos en la habitación. Aun se preparaba para tener su primera cita mientras que Jump sólo jugaba con su celular.
-¡Cielos! Es la última vez que te presto una de mis prendas. Nunca las dejas guardadas-.
Aun se retiró furioso con su hermano con destino hacia la habitación mencionada.
Entró al cuarto donde se hallaba su pá sentado en el escritorio frente a la cama, arreglando unos documentos que debía tener para el contrato de los nuevos empleados.
-Pá, ¿has visto mi chaqueta? Jump dijo que lo dejó aquí-.
-Oh, sí. Lo dejé en el armario de tu cuarto-.
Aun se acercó a su padre y observó de cerca la actividad que estaba realizando. Allí fijó su vista en la foto de fondo de pantalla que tenía Gun en su notebook.
-Mañana se cumple un año más-.
Gun miró a su hijo y asintió con una triste sonrisa.
-Son 15 años desde que tu papá nos dejó-.
Aun tomó el hombro de Gun y comenzó a masajearlo.
-¿Todavía extrañas a papá?-.
-Todos los días-. Respondió Gun.
Su hijo menor lo abrazó fuertemente por la espalda reconfortándolo. Un abrazo que tenía mucho significado, pues Aun debía irse en un par de días de casa para integrarse al condominio universitario, dejando solo a su pá, con el miedo de que el dolor lo terminaría consumiendo, ya que Jump ya estaba en la universidad y vivía solo.
Han sido muchos años de verlo llorar por su padre, y ahora con 17 años, siente que puede ser un gran pilar para él.
Su hermano mayor de pronto irrumpió en la habitación.
-¿Por qué están aquí?-.
-Estábamos recordando que mañana es el aniversario de la muerte de nuestro padre-. Le dijo Aun.
Gun se levantó de su asiento y guardó los documentos, pero se detuvo cuando vio a su hijo caminar hacia él.
-Lo sé, por eso vine a mostrarles este video-.
Jump se acercó y reunió a los dos presentes. Tocó el botón de reproducción de su celular y la imagen de tres personas cocinando tortillas.
-Recuerdo ese día como si fuera ayer-. Agregó Jump.
-Realmente no tengo muchos recuerdos de papá. Son muy vagos los que bordean mi mente, pero me hubiera encantado estar más tiempo con él-.
Gun no emitió palabra alguna, sólo escuchaba la conversación de sus hijos, intentando con todas sus fuerzas no llorar.
-Yo tengo muchos recuerdos, desde que nos visitaba en el orfanato. Realmente lo extraño mucho-.
Para Jump, que ahora con 19 años, ha sido muy duro. Se había encariñado tanto con Mark, que seriamente lo vio como su figura paterna, pero no demostraba su dolor porque sabía que su pá se debilitaba en demasía. Aunque nadie sabía que, por las noches, salía a caminar simplemente para desahogarse y llorar cada vez que llegaba la fecha.
-Creo que todos lo extrañamos-. Sentenció Aun.
-Bien, vayan a prepararse para cenar. Up debe estar sirviendo la comida-.
El chef de la familia Jumlongkul NaRanong, llamado Up, llevaba trabajando de manera profesional en la mansión desde hace 10 años, y fue contratado porque es el novio de Kao, quien decidió quedarse a administrar uno de los restaurantes para no alejarse de Jump y Aun, que los trata como si fueran sus sobrinos.
-Lo siento, pero yo saldré a cenar con un chico-. Dijo Aun.
-Está bien, sólo no llegues tarde-.
-Sí, pá-.
-Ya te irás con ese enano de Fiat, ¿no es así?-. Añadió Jump entre risas.
-Sí, y no le digas así-.
La conversación se transformó en una pequeña discusión en la cual tenía como mediador a su propio pá.
-Ya no discutan-. Dijo Gun, apagando su computadora para luego dirigirse hacia la sala. Aun se dirigió a su cuarto, tomó su chaqueta y se fue.
Desde que comenzó su vida de padre en soledad, Gun optó por seguir adelante y luchar por sus hijos con mucho esfuerzo, apoyado por sus padres y del padre de Mark. Dejando de lado todo tipo de vida amorosa, se enfocó sólo en la paternidad, a pesar que varias personas se le acercaron a tratar algo con él, como Zung y Third, que había llegado a Tailandia dos semanas después de lo sucedido a Gun.
Gun se sentó a la mesa con Jump mientras Up servía un plato de Tom Kha kai, que es sopa de pollo con leche de coco. Obviamente el dueño de casa no estaba con el ánimo alto.
Comenzaron a comer en silencio y Jump miraba detenidamente el rostro de su pá, que tenía ojos desorbitados y las manos un tanto temblorosas mientras llevaba la sopa a su boca.
Todos los años, su comportamiento era igual.
-Pá, sé que estás triste, yo también lo estoy, pero me preocupa que pasen los años y no hayas superado la muerte de papá-. Dijo Jump.
-Hijo, eso es algo que nunca superaré. Es un dolor con el que viviré toda mi vida-.
-Sí, pero me preocupa que te quedes atrapado en este dolor. Desde que éramos niños sólo te has dedicado a nosotros, pero no a tu vida privada-.
Gun dejó la cuchara después de escuchar a su hijo y lo miró atentamente.
-Ustedes son el regalo más preciado que él me dejó. Haberlos adoptado fue la mejor decisión de mi vida, y no necesito a nadie a mi lado, sólo a ustedes-.
Jump simplemente sonrió, pero con gesto de rechazo hacia la respuesta de su padre.
-Lo sé, yo también extraño mucho a papá, tanto que me dan ganas de salir corriendo para llorar y botar todo mi dolor que he tenido desde que él se fue, pero también sé que tenemos una vida que seguir. Están nuestros abuelos, Tío Kao, Tío Up, Tío Boun y muchas personas más que nos quieren. No podemos quedarnos estancados en el pasado. Quiero decir, N'Aun está saliendo con un chico, yo estoy conociendo a una chica, pero no queremos que te quedes solo en este ámbito, ¿me entiendes?-.
Luego de soltar esas palabras, Jump tomó un respiro como si sintiera que una espina se había sacado.
-Tengo 38 años, puedo vivir solo, y no te preocupes por mí. Extraño a tu papá todos los días desde hace 15 años, pero le prometí que sería feliz, y lo estoy haciendo. Pero eso no quiere decir que la felicidad está en tener a una persona a mi lado. Mi felicidad, son
ustedes, mis amigos, mis padres y la cadena de restaurantes. He sido feliz con todo lo que tengo a mi alrededor, aunque él no esté.
Jump se levantó de su asiento y abrazó a su pá con mucha fuerza, pronunciando algunas palabras.
-Te quiero mucho, pá-.
-Igual yo, mi pequeño bebé-.
Ambos se echaron a reír por un momento, y el chico sintió que su pá al menos había olvidado unos segundos el dolor.
-Recuerda que el fin de semana próximo iremos con mis padres a Chiang Mai-.
-Sí, ya quiero ir al restaurante e ir a comer Phad Thai de la abuela-.
En los 15 años, la cadena de restaurantes tuvo un gran crecimiento, por lo que se amplió a otras ciudades. Una de ellas en Chiang Mai, donde lo administran los señores NaRanong.
-Es delicioso-. Respondió Gun.
Jump soltó a su pá y se sentó en su lugar.
-¿Irás a ver al abuelo Jumlongkul?-.
Gun lo pensó por unos segundos y luego respondió.
-Sí, mañana-.
-Iremos contigo-.
-Está bien-.
Poco a poco, la charla fue terminando junto con la comida que había en el plato. Gun estaba en conocimiento de las preocupaciones de Jump y Aun, aunque este último no lo demostraba.
El hombre y su hijo mayor se retiraron a sus respectivas habitaciones para descansar y enfrentar el arduo día que les aguardaba.
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Gun caminaba a través del pasto con los pies descalzos, con un pantalón negro y una camisa blanca, como si fuera el traje de garzón, sin entender la razón por la que estaba en un campo hermoso y verde, con el aire puro y con un sol radiante acompañado de un cielo completamente limpio.
-¿Dónde estoy?-. Dijo en voz alta.
Miraba hacia todos lados, pero era en vano, no reconocía el lugar, y lo peor de todo es que no había nadie allí.
Siguió caminando con rumbo desconocido, para probar suerte de encontrar a alguien para intentar entender lo que estaba sucediendo. Seguía pasando los minutos y su mente cada vez se estaba tornando confusa, interrumpiéndose por unas manos que cegaron sus ojos.
-¿Qué es este juego?-.
La persona que tenía atrás no emitió ningún tipo de sonido, a lo que Gun comenzó a tantear la mano de la persona, dándose cuenta por la forma del anillo que llevaba en su dedo anular, que...
-¿Eres...?-.
Se volteó inmediatamente para encontrar al hombre que había perdido desde hace 15 años. Inmovilizado, sólo pudo dejar caer sus lágrimas y pronunciar con dificultad su nombre.
-¡Mark! ¡Mi Ai Nhu! Eres tú-.
-Sí, soy yo. He venido a verte-.
Gun lo abrazó con mucha fuerza y con un llanto ahogado en su garganta intentaba decirle muchas cosas, pero no podía. Mark correspondió a ese abrazo proporcionando la misma fuerza, dejando caer algunas lágrimas que fluían, pero estaba más calmado. Soltó el abrazo y puso ambas manos en el rostro de Gun, tirando de él y besándolo apasionadamente.
-¿Por qué no luchaste por mantenerte conmigo?-.
Gun pudo armar finalmente su primera frase después de haber soltado el beso.
-Escucha, estuve siempre a tu lado, aunque tú no me veías. Estuve en cada momento cerca de ti y no sabes el dolor que sentía cada vez que te veía derrotado-.
-Tú me veías, pero yo no-.
-Lo sé-.
-¡Te extraño, Ai Nhu!-.
Mark, con su pulgar, secaba las lágrimas de Gun que iban cayendo si cesar.
-Has hecho un buen trabajo con nuestros hijos. Los has amado como quisimos hacerlo cuando estaba con vida. Ahora son casi adultos y responsables. Estoy orgulloso de ti-.
Gun colocó sus manos encima de las de Mark y respondió.
-Me hiciste mucha falta. Y a ellos también-.
-Hice lo que pude para mantenerme a tu lado, pero esa fuerza fue más poderosa que yo-.
Mark bajó sus manos y la entrelazó fuertemente a la de Gun.
-Dime que no es un sueño, por favor-. Dijo el mayor.
-No, no lo es-.
-Entonces, vuelve conmigo-.
Mark soltó las manos de Gun y la puso en sus hombros.
-Eso depende de ti. Tú decides si quieres quedarte conmigo-.
-No entiendo. ¿Qué pasará con nuestros hijos?-.
-Sólo escucha el silencio y sabrás-.
La realidad que estaba viviendo Gun, era aquella donde fue enviada en la madrugada, cuando un desconocido entró a la habitación, disparó contra su persona y se dio a la fuga.
Jump y Aun llevaron inmediatamente a su padre a la clínica, donde ingresó en estado crítico a la sala de operaciones, entrando en estado de coma.
Gun podía escuchar a través del viento las palabras emitidas por sus dos hijos, con mucha claridad.
-Pá, ya no luches más. Por favor, ve con papá. Nosotros estaremos bien-.
La voz correspondiente a Aun, hizo temblar a Gun, que estaba al borde del llanto. Luego continuó su hermano.
-Pá, ya has hecho mucho por nosotros, ahora te toca ser feliz. Y al lado de papá es el único lugar donde podrás serlo. No te preocupes por nosotros, dile a papá que seguiremos su legado al lado de nuestro abuelo Jumlongkul. Vete con él, te lo suplico-.
Luego de esas palabra de su hijo, Gun se petrificó.
-Espera, ¿Jump...?-.
-Sí, él quiere seguir mi legado. Buscará al responsable, aunque Aun no está de acuerdo con ello-.
Gun miró a Mark de frente y se acercó para contar la decisión que había tomado. Apegó su frente a la de él y habló.
-Hice lo que pude para ser feliz, pero ya no tengo fuerzas para seguir sin ti-.
-Prometo no soltar tu mano, amor-. Respondió Mark.
Gun acercó sus labios y besó los de su amado con profundidad. Al soltarlo, pronunció las palabras que siempre anheló decirle. Fue en el mismo instante que en el mundo real, el monitor conectado a él, dejó de rastrear sus signos vitales.
-Te amo, Ai Nhu... ¿Me escuchas?... Te amo-.
-Te escucho, mi Gun. Yo también te amo-.
Se volvieron a tomar de las manos con fuerza y se miraron fijamente.
-Esta vez, es para toda la eternidad-. Dijo Gun.
-Finalmente podemos ser felices juntos-.
Aunque sea en otro lugar, lejos de los vivos, para ellos era más que suficiente. Una larga espera valió la pena, si terminaban caminando de la mano uno al lado del otro, como lo están haciendo justo ahora Mark y Gun.
La oscuridad se ha esfumado finalmente, y la luz vuelve a brillar en las cabezas de ambos hombres que comenzaron a emprender el rumbo hacia el destino que siempre buscaron desde que se enamoraron:
La felicidad eterna.
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Jump y Aun estaban frente a la computadora revisando todos los documentos pertenecientes a los inmuebles de la familia Jumlongkul NaRanong, para ser entregados al abuelo Jumlongkul y al abuelo NaRanong, quienes guiarán el proceso de administración hasta que los chicos cumplieran la mayoría de edad.
En la carpeta de "Restaurante", Jump revisaba cada uno de los archivos, hasta que Aun lo asustó pegando casi un grito.
-¡Mira!-. Le dijo Aun apuntando a una carpeta con nombre de "mi hermosa familia".
-¿Esto?-.
Jump guio la flechita y dio click a la pantalla. En ella aparecieron miles de fotos de ellos y sus padres juntos.
-No puede ser. Estas fotos siempre estuvieron aquí-. Dijo Jump.
-¿Cómo es posible que nunca las hayamos visto?-.
Ambos comenzaron a mirar cada uno de los archivos. Entre fotos y videos rieron con lágrima de tristeza en sus ojos.
-Mira la cara de papá en este video-. Dijo Aun, observando divertido a un Mark con carraspera y su rostro enrojecido por comer Pad Thai picante.
-Se ve muy gracioso-.
Jump, aunque tenía en ese momento cuatro años de edad, se daba cuenta del enorme amor que se tenían los mayores.
-¿Quieres que te cuente un secreto?-. Le dijo el hermano mayor.
-Sí, claro-. Dijo Aun secando sus ojos.
-Un día escuché a nuestros padres mientras hacían el amor-.
Jump soltó una risotada mientras miraba todavía el video de Mark y Gun comiendo en una tienda al aire libre de Pattaya.
-¿Es en serio? ¿Y cómo fue?-. Preguntó Aun sorprendido.
-Fuiste tú-.
-¿Yo?-.
Jump se dio la vuelta y miró a su hermano que tenía el ceño fruncido.
-Sí, esa noche me despertaste porque tenías miedo, ya que escuchabas pequeños sonidos. Cuando me desperté, me fui a la habitación de nuestros padres y escuché a papá gemir. Lo gracioso es que me alejé pensando que papá estaba enfermo-.
Aun no pudo evitar reírse a carcajadas de su hermano y su divertida historia.
-¡Eso es muy ingenuo!-. Respondió entre risas.
-Ahora lo sé-.
Jump se contagió con la risa de Aun, pero se desvaneció cuando cliqueó el siguiente archivo y vio una foto de sus dos padres con una hermosa sonrisa en sus rostros, que fue tomada por Mark.
-Los extraño, ¿sabes?-.
-También yo. A pesar de que no tengo muchos recuerdos de papá, pero puedo sentirlo-.
Aun abrazó a su hermano por la espalda y se aferró fuertemente a él.
-¿Estás seguro de querer seguir sus pasos?-. Preguntó el menor.
Jump acarició la mano de su hermano y lo miró.
-Sí. El abuelo Jumlongkul me guiará. La muerte de pá no quedará impune y encontraré al hijo de puta que nos lo arrebató de nuestro lado. Tú te encargarás de los negocios de pá. El abuelo NaRanong te ayudará-.
-Sí. Además, siempre me dice que me parezco a él, aunque no soy su hijo biológico-.
Los dos continuaron mirando detenidamente la foto de los dos ahora ángeles, sin quitar la vista a la enorme y bella sonrisa que mostraba Gun.
-Pá se ve muy feliz allí-.
-¿Crees que están juntos?-. Preguntó Aun.
-Te lo aseguro. Se amaban tanto que ahora deben estar tomado de las manos-.
Se levantó del asiento y caminó hacia la salida de la oficina. Se volteó hacia su hermano menor y habló.
-Vamos a comer algo, ¿sí? Tío Up debe estar cocinando algo delicioso-.
-Sí-.
Los dos chicos salieron de la oficina con la satisfacción y esperanza de que sus padres estaban juntos.
Y realmente no se equivocaban. Aquella fotografía le dieron la respuesta: Mark y Gun nacieron para estar juntos, y murieron para seguir juntos.
Finalmente, la oscuridad se dispersó y el amor de ellos alumbró sus almas para resucitarla y vivirla en el mundo alterno.
El oscuro protector, ya no existía más.


  ___________________FIN

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___________________

FIN.

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