CAPÍTULO XLIV (FINAL)

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CAPÍTULO XLIV (FINAL)

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CAPÍTULO XLIV (FINAL)

La mañana siguiente, Gun se despertó somnoliento, tocando el lado vacío y frío de la cama. Su mente sabía que esa persona no estaba, entonces continuó con los ojos cerrados. De repente escuchó una pequeña conversación, que lo sobresaltó.
"Bueno, terminé con los tomates, ¿qué prosigue?"
Reconoció aquella escena inmediatamente, cuando abrió los ojos gritó su nombre.
-¡Mark!-.
La voz provenía de un video que se estaba reproduciendo a través del celular que tenía Jump en la mano.
El pequeño apenas despertó, se fue directo a la habitación de Gun y sacó su celular para jugar.
-Es papá-. Dijo el pequeño cuando vio a su pá despertarse de golpe.
-Jump, eras tú. ¿Dónde está Aun?-.
-Durmiendo-.
-Ve a despertarlo-.
Jump asintió y dejó el celular en la cama. Gun lo tomó y comenzó a mirar la pantalla.
El video mostraba a un entusiasmado Mark cocinando tortillas y riendo junto a los niños.
Podía recordar perfectamente el momento que sucedió esa situación.
Luego escuchó un pequeño diálogo que lo destrozó.
"-¿Me amas?-".
"-No-".
Las lágrimas comenzaron a fluir rápidamente mientras que Gun relataba.
-De saber que al día siguiente te perdería, te hubiera dicho que te amo con toda mi alma-.
Deslizó su dedo y el clip se cambió a una de las tantas fotografías que tenía de ellos juntos. La misma que colocó colgada en el respaldar de su cama. Continuó cambiando, hasta que se detuvo en una foto de Mark vestido de manera casual, con una polera negra y jeans del mismo color. Su corazón se agitó y su boca comenzó a moverse como si la persona de la fotografía estuviera presente.
-Teníamos muchos planes juntos. Ese día iba a teñir mi pelo como me lo pediste en el yate, ¿lo recuerdas? Quería darte una sorpresa y contarte lo feliz que me hacías. Todavía no puedo olvidar tu promesa de que nunca me dejarías, pero no pudiste cumplirla porque no se te permitió hacerlo. Sé que, por ti, no me hubieras dejado, estoy seguro de ello. El amor que me demostraste desde el momento en que nos conocimos, me hizo sentir seguro de tu persona. Ahora ya no estás conmigo y no puedo evitar extrañarte cada día más, que siento que ya me estoy volviendo loco. Dime, ¿qué puedo hacer al respecto si la vida nos impidió tener nuestra felicidad?-.
Mientras hablaba, no podía dejar de deslizar su dedo por la pantalla que, a esas alturas, estaba completamente empapada.
-Pá... pá... pá...-. Interrumpió el pequeño Aun, que venía a paso rápido hacia su padre.
Gun inmediatamente secó su rostro.
-¿Qué pasa, bebé?-.
-Baño... pipí-. Decía el pequeño de dos años.
-Oh, entonces, vamos. Te enseñaré cómo debes hacerlo para que la próxima vez puedas ir solo-.
Tomó a Aun de la mano y lo llevó al cuarto de baño para luego ingresar a ambos a la tina.
Mientras quitaba la ropa de Jump, este se acercó a él y acarició su rostro.
-Pá llora... pá está triste. No quiero que llores más...-.
Gun miró a Jump con ojos desorbitados, sin poder darle una respuesta concreta.
Se dio cuenta que, a pesar del dolor que tenía, Mark le había dejado lo más preciado que pudo tener en su vida: dos hermosos hijos. Era necesario mantener en pie el legado que dejó su hombre.
-Pá promete no estar triste, ¿está bien?-.
-Nong Jump también extraña a papá-. Dijo el niño con ojos tristes.
"Ya lo entiendo, Ai Nhu". Pensó Gun.
Le entregó una sonrisa cálida a Jump y acercó a Aun, que había terminado de hacer sus necesidades.
-Escuchen, vamos a extrañar a papá. Pero estamos los tres juntos, y seremos fuertes para que papá esté orgulloso de nosotros, ¿de acuerdo?-.
-Sí-. Respondió Jump.
Con una sonrisa y satisfecho de las palabras de Gun, Jump se inclinó para ingresar a la tina junto a su hermano Aun.
Gun tomó la palabra de Title y decidió ir por sus propios méritos. Debía distraerse en cualquier asunto que no tuviera que ver con Mark.
Al llegar al restaurante, optó por trabajar como mesero y dejó toda la administración a cargo de Kao. Sin ningún inconveniente, dejó a sus hijos con la empleada, hasta que pudiera tener un jardín infantil para ellos.
-Así que has decidido volver-. Dijo Title apenas vio entrar a Gun a la habitación de cambio.
-Sí, la verdad es que lo necesitaba-.
-Me parece una excelente decisión-.
-¡Gun!-.
Desde lejos se oyó una tercera voz que provenía del baño. Sus pasos se escuchaban cada vez más cerca y más rápido. Apenas vio al hombre, se lanzó a sus brazos.
-¡Amigo! Me alegra que estés de vuelta con nosotros y hayas decidido volver a abrir-.
-Hola, Plan. A mí también me alegra estar de vuelta en mis actividades-.
Su sonrisa se convirtió en un sombrío y apagado gesto que se obligaba a hacer, aún así intentaba ser lo más natural posible.
Los amigos lo acogieron con mucho cariño, entregando un ambiente cálido que ayudó a Gun a refugiarse en todo momento. Así comenzó su horario normal matutino tomando pedidos para los clientes con amabilidad y moviéndose de un lado a otro.
Los comensales no dejaban de entrar y salir del restaurante, entre ellos, un hombre de aproximadamente 29 años, apareció en la puerta, vestido con unos jeans rotos y una polera negra y ancha. Se sentó en una mesa retirada del lugar y esperó su turno.
Cuando Gun visualizó su presencia, se aprontó a atenderlo.
-Buenos días, P'-.
-Buen día-.
-Aquí tienes la carta-.
El hombre se fijó en la piocha dorada de Gun en su camisa y respondió:
-Muchas gracias... Napat NaRanong-.
Luego se volteó a mirar el menú y Gun esperó pacientemente hasta que la persona decidiera la comida que ordenaría.
La persona vaciló un momento y luego bajó el menú para mirar al garzón.
-En realidad, vine aquí porque quiero hablar contigo-.
-¿Conmigo?-. Respondió Gun un poco sorprendido.
-Tal vez has escuchado de mí o mi familia-.
El garzón sonrió un tanto nervioso y negó con la cabeza.
-Mi nombre es Kidakarn Chatkaewmanee, pero puedes llamarme Zung-.
-Lo siento, P'Zung, pero no se me hace conocido tu nombre-.
Zung se levantó de su asiento y se plantó frente a Gun.
-¿Podemos hablar en otra parte?-.
-Sí, claro-.
Con los clientes entrando y saliendo, Gun no podía dejar su puesto de trabajo, pero este asunto parecía muy importante, así que envió a Kao a ayudar a Plan y Title mientras él se ausentaba.
Lo guio hacia la oficina del segundo piso donde podían tener una charla tranquila. Le ofreció un poco de agua y se sentó frente a él.
-Entonces, ¿por qué estás aquí?-.
-Mi padre fue asesinado por un tipo llamado Siwat Jumlongkul, ¿lo conoces?-.
Gun se asustó al escuchar al mayor. Si estaba allí, es porque tal vez busca vengarse por la muerte de su padre.
-Lo siento, yo...-.
-No tienes que negármelo, lo sé todo. Sé quién eres, y tu vínculo con los Jumlongkul-.
Gun agachó la cabeza sin mirar a Zung, y es que no tenía nada que decirle. Mark nunca le contó a Gun sobre las personas que asesinaba, mucho menos le contó que el hombre de apellido Chatkaewmanee envió a sus hombres para matarlo.
-La verdad es que no sé nada de esto. Mark nunca me hablaba de sus negocios. Siempre me protegió manteniéndome al margen de eso-.
La tristeza en sus ojos era notoria. Se podía ver incluso hasta en los ojos de Zung.
-No debe ser fácil para ti lidiar con la muerte de Mark, más aún cuando estabas a una semana de casarte con él-.
Zung se cruzó de piernas y tomó un sorbo de agua, parecía no tener buenas intenciones con su visita. Gun se sentía cada vez más nervioso.
-Aún no entiendo la razón de tu visita-.
-Bien, mi intención era hablar con Mark personalmente, pero no alcancé, así que te lo diré a ti. Quiero agradecerle a Mark por lo que hizo por mí-.
-¿Lo que hizo por ti?-.
Zung se acomodó en su asiento, ordenó un poco su cabello suelto y prosiguió a relatar su historia.
-Mi padre no era una persona de la que podía sentir orgullo. Para mí, su vida en la mafia era lo que menos me interesaba. Cada vez, me enorgullecía menos, tanto así que no lo consideraba mi padre. Mi reputación como músico estaba por el suelo, por eso me fui a vivir a Estados Unidos cuando cumplí 20 años. Ahora me siento libre, desde que él y todo su negocio no existe... me siento realmente libre-.
Era una historia muy parecida a la de Mark, quizás todos los hijos debían por obligación seguir los sueños de sus padres por mantener un millonario negocio.
-¿Tú también debías heredar los negocios de tu padre?-.
-Sí, de hecho, mi padre aceptó que estudiara música siempre y cuando yo me hiciera cargo de sus asuntos cuando él cumpliese los ochenta años-.
-Entiendo-.
-Ahora soy libre sin esa mierda a mi alrededor. Se lo agradezco mucho a Mark-.
-Lamento que no pudieras decírselo-.
El hombre se levantó de su silla y dejó el vaso en el escritorio, luego estiró su mano para ayudar a Gun, este lo aceptó sin dudar.
-Me gustaría seguir tratándote-.
-Lo siento, pero realmente no estoy en condiciones para eso-.
Zung podía ver en su rostro que no estaba preparado para abrir su corazón. Gun era una persona muy predecible, por ende, cualquier persona podía adivinar lo que estaba sucediendo con él.
-Bueno, entonces acepta un proyecto para música en eventos importantes-.
-¿Tienes alguno?-.
-Sí, dame tu correo y te lo enviaré de inmediato-.
Gun anotó en el celular de Zung el correo del restaurante y este se dispuso a adjuntar algunos documentos para enviar.
-Listo. Puedes revisar cuando desees-.
-Sí-.
Zung guardó el celular y se dirigió hacia la puerta.
-Me tengo que retirar-.
-¿Volverás a Estados Unidos?-.
-No, creo que encontré algo interesante en Tailandia-.
Sin más que agregar, Zung se despidió de Gun y se marchó del restaurante.
El chico sabía que el visitante había encontrado algo en él y que quizás querría algo más, pero no estaba en condiciones de entregar un corazón que ya no tenía. Mark se lo había llevado junto con él.
----
La noche se asomó y Gun arropó a sus pequeños para dormir. Su día estuvo estresante, y ver a sus hijos, realmente lo reconfortaba.
Fue al despacho de Mark y encendió el computador portátil. Sin tener sueño, se dispuso a revisar el correo del restaurante, recordando la propuesta de Zung.
Si era alguna idea que pudiera aumentar la reputación del negocio, pediría ayuda a sus fieles seguidores para tomar una buena decisión.
El correo permanecía siempre abierto, y Gun fácilmente pudo acceder a él. Allí estaban los correos de Zung con el asunto que decía: "Propuesta Restaurante Familia Jumlongkul". Al revisar cuántos estaban sin leer, sus ojos se fueron directamente hacia un extraño mail que fue enviado desde el correo de Mark. Dio clic y comenzó a Leer.
***
Gun:
Si estás leyendo esto, es porque realmente sucedió lo que tanto temí. No sé en qué momento caló este miedo en mi interior, pero algo me decía que este día sería el último de mi vida.
Antes de que te conociera, era una persona difícil de sonreír, y sólo me dedicaba a los sucios negocios de mi familia, satisfaciendo mis propias necesidades. Iba de un lado a otro con el sólo fin de lastimar a otras personas que estaban en contra de nuestros ideales. Todo hasta el día que entré a ese restaurante donde te vi por primera vez. Tus ojos fueron un imán poderoso que atrajeron mi corazón fuertemente, pero cuando me di cuenta que tenías un novio que no te trataba bien, quise arrancarte de sus brazos y llevarte lejos.
Realmente hubiera preferido eso que haber dejado que pasaras el peor dolor de tu vida.
Verte en las condiciones en las que te dejó ese infeliz, me partió el alma y mi ira creció como un volcán en erupción, no obstante, tuve que contenerme porque sabía que tenía que sacarte de esa pesadilla a como diera lugar. Desde ese momento, me prometí protegerte de cualquier mal que quisieran hacerte.
Me fui enamorando como un loco de ti con cada día que pasaba sin que pudiera evitarlo, aún sabiendo que mi amor era un riesgo para ti. Mis sentimientos ganaron ante la razón y le di rienda suelta a mi amor por ti, sin saber si tú sentías lo mismo.
Me enseñaste cosas que nunca pensé que viviría y me enamoré de ese modo de vida, también me diste la oportunidad de ser padre. Gracias por ello.
A pesar de no haber escuchado de tus labios si me amas o no, estoy seguro de que mis sentimientos son correspondidos, me lo dejabas saber con cada detalle y los momentos en que hacíamos el amor.
Ya no estoy a tu lado, te pido perdón por no cumplir mi promesa de estar siempre contigo y protegerte para siempre. Pero quiero que sepas que debes seguir adelante sin mí, y si tienes la oportunidad de amar otra vez, por favor no te cierres a esa opción. No podría soportar verte derrotado.
Busca la felicidad que mereces, aquella que no pude darte. Quiero que sigas adelante y encuentres a alguien que no posea una vida oscura como lo fue la mía, que sea libre de toda la mierda en la que alguna vez te metí, y sé digno de él, dándole todo tu amor como lo hiciste conmigo. No te sientas mal ni pienses que me traicionarás. Lo estarías haciendo si no cumples mi petición... Promete que serás feliz hasta el día que nos volvamos a encontrar. Cuida de nuestros hijos, que es el mayor tesoro que te dejaré. Ámalos como prometimos que lo haríamos juntos.
Te amo y te amaré más allá de la muerte...
Tu Ai Nhu.
***
Gun estalló en lágrimas con cada palabra que leía. Su corazón se rompió en mil pedazos una vez más. Frente a la pantalla, con ganas de golpearla hasta romperla, gritaba con todas sus fuerzas.
-¿Cómo pretendes que siga adelante sin ti? ¡No me pidas que siga si me has provocado el mayor dolor de mi vida! ¿Por qué hiciste que me enamorara de ti si no ibas a estar conmigo?-.
Seguía llorando sin consolación alguna, hasta que un viento proveniente de la ventana llegó a sus oídos, un susurro familiar que estremeció hasta los huesos le dio a entender que la persona que ya no era parte de este mundo, seguía presente y a su lado. Su corazón inmediatamente sintió aquel calor que solía sentir.
Se secó las lágrimas y sonrió, luego tomó una foto enmarcada que tenía Mark en su escritorio donde aparecían ambos.
-Sé que estás aquí, amor. No te prometo ser feliz con alguien a mi lado, porque te amo y te amaré siempre, con toda mi alma. Sólo te prometo ser feliz con nuestros hijos, así como queríamos. Ahora te puedes ir tranquilo-. Terminó dejando la foto en su lugar.
En ese instante, el susurro se desvaneció en el ambiente y el aire dejó de soplar, como si esa alma hubiera emprendido el viaje hacia la oscuridad donde siempre perteneció.
Gun finalmente siguió su verdadero camino de la felicidad. El camino de ser padre.
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