CAPÍTULO XLII

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CAPÍTULO XLII

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CAPÍTULO XLII

-¡P'Boat!-.
Al escuchar el nombre, Mark arrebató el teléfono a Gun y enfrentó al hombre que creían que estaba fuera de sus vidas.
-Escúchame, maldito bastardo. No le pongas una mano encima a mis hijos, porque te mato, imbécil-.
-¡Sorpresa! ¿Acaso creíste que te habías desecho de mí? Está muy lejos de acontecer-.
Gun sólo podía mirar con miedo y lágrimas en los ojos lo que ocurría. Su impotencia lo mantenía preso sin poder hacer absolutamente nada.
-¡Eres un maldito cobarde!-. Rugió Mark con rabia, empuñando fuertemente su mano izquierda.
-Te dije que ibas a pagar una por una todo lo que me hiciste y me robaste-.
-¡Imbécil!-. Gritó Mark con furia.
Esta reacción causó en Gun una alteración de sus emociones. Sabía que Mark estaba incontrolable y no llegaría a ningún acuerdo con Boat. Entonces, se armó de valor y quitó el celular a Mark, colocando la llamada en altavoz, luego habló con calma.
-P'Boat, aquí me tienes. Dime qué es lo que quieres a cambio de dejar ir a mis hijos-.
-A ti... te quiero a ti. Es lo único que deseo-.
Gun dio un suspiro y miró a Mark. Sabía que esta situación sólo podía ser resuelta por él mismo.
-Muéstrame que los niños están bien-.
La llamada fue cambiada por videollamada, donde Gun pudo observar a los pequeños que estaban colocados sobre la cama, jugando alegremente con unos juguetes a su alrededor.
-¡Jump! ¡Aun!-. Susurró Gun.
Boat se colocó frente a la cámara y miró a Gun.
-¿Puedes reconocer el lugar? Míralo por ti mismo-.
Gun observaba con atención, pero no podía reconocerlo, hasta que llegó a un retrato de una fotografía que estaba completamente restaurada en el velador.
-Puedo reconocerlo-.
-Ven en una hora. Te estaré esperando-.
-¡No! ¡Espera!-.
Fin de la llamada.
Gun se sintió frustrado por la corta comunicación. No tenía otra alternativa más que ir con la persona que un día amó por sobre todas las cosas.
-¿Sabes dónde está?-. Preguntó Mark apenas Gun soltó el celular.
-En el departamento donde solíamos vivir él y yo-.
-Entonces, vamos-.
Mark se dispuso a subirse al auto, pero las manos de Gun le pusieron atajo.
-¡No!-.
-¿Qué?-.
-Esto es un asunto que me toca resolver a mí-.
A esas alturas Mark estaba cegado por la ira. Ya no había nadie que pudiera controlarlo. Esto, debido a que la situación ya escapaba de sus manos, no estaba protegiendo a su familia, y se sentía vulnerable ante el hombre que poco a poco estaba arrebatando su felicidad, sin que él pudiera hacer algo. Por primera vez en su vida, sintió que la batalla la estaba perdiendo.
-¡Tú no irás a ningún lado!-.
Mark tomó fuertemente a Gun de los hombros y lo zarandeó.
-¡M..Mark!-.
-¡Ese maldito bastardo te quiere a ti y a los niños. Eso no lo permitiré!-.
-Ma..Mark, suéltame. Me estás haciendo daño-.
El menor recobró la cordura y soltó a su novio. A cambio, lo abrazó con fuerza.
-Lo siento, amor. No quise lastimarte-.
El abrazo tembloroso de Mark fue percibido por Gun, quien lo tomó con fuerza y susurró en su oído.
-Tranquilo. Saldremos de esto-.
Mark soltó el abrazo y acarició el rostro de la otra persona.
-No irás solo, ¿me escuchas? Llamaré a Boun. Tengo un plan que puede resultar-.
-Ai Nhu...-.
-Todo saldrá bien-.
Mark lo soltó y dirigió sus palabras a los dos hombres que sólo estaban de pie mirando la escena.
-Kao, Mean. Ustedes irán juntos y nos seguirán a unos metros de distancia. Llamen a Boun-.
-Sí, Khun Mark-.
Cada persona tomó el automóvil que le correspondía y emprendieron el viaje, rumbo a enfrentarse, quizás al último obstáculo que les deparaba el destino para su amor.
Después de mucho tiempo, Gun volvería a encontrarse con aquella persona que le hizo tanto daño en el pasado, y aún continuaba haciéndolo.
¿Cómo podía ser posible que esa persona era la misma que hace un poco más de dos años, cuando lo conoció, lo hizo sentir tan querido y especial?
Ahora es una persona amenazante que obstaculizaba su felicidad.
A minutos de llegar al lugar, Mark, a través de Gun, dio la orden de que los hombres se estacionaran a una cuadra del edificio.
Gun estaba con apretón en su estómago a causa del nerviosismo que llevaba encima. Todos sus recuerdos llegaron de golpe cuando vio aquel edificio donde vivió la peor de sus pesadillas. No pudo evitar soltar una lágrima, y rápidamente fregó sus ojos para secarlos.
-Estoy contigo ahora-. Le dijo Mark cuando vio su acción.
-Sé que siempre estarás conmigo-.
Mark estacionó su automóvil en un lugar donde no estaba a la vista de las ventanas del departamento. Sin duda alguna, Boat estaría observando todo.
Gun se bajó del automóvil y suspiró para darse tranquilidad. Mark siguió sus pasos, y antes de que él se alejara, lo besó. Posteriormente, comunicó su plan.
-Sólo serán diez minutos. Si logras que salgas con él, le haremos una emboscada. Caso contrario, yo iré por ti-.
Mean y Kao llegaron rápidamente y se integraron a la conversación.
-Nosotros estaremos vigilando de cerca en todo momento-.
Gun asintió y subió hacia aquel departamento. Tocó el timbre un par de veces, y fue recibido por Boat.
-Aquí me tienes-. Dijo Gun intentando controlar su miedo.
El hombre tiró de Gun y lo abrazó con mucha fuerza, como si intentara quebrarle todos los huesos de su cuerpo.
-Has demorado, pero no importa. Finalmente estás conmigo-.
Gun empujó a Boat haciendo que retrocediera unos pasos, y apresuradamente entró en el departamento.
Todo estaba igual que antes, sin alteración alguna. Incluso, las fotografías estaban allí. Gun sintió como si hubiese estado allí sólo el día anterior.
-Quiero ver a los niños-.
Se dirigió a la habitación principal, encontrándose con los dos pequeños que, al verlos comenzaron a balbucear.
-Pá... pá-. Dijeron ambos.
-Aquí estoy. Papá nos espera, así que nos iremos-. Dijo sentándose en la cama junto a ellos.
Boat, apenas entrando en el cuarto, cerró la puerta con seguro y se acercó a Gun.
-Tú no te irás de aquí-.
-¿Qué?-.
-Esperaremos a que nuestro transporte llegue. Nos iremos muy lejos de aquí-.
Inmediatamente, se levantó y encaró a Boat.
-¡Estás loco! ¡Déjanos ir!-.
Boat golpeó fuertemente el escritorio que estaba al costado de la cama y soltó un grito.
-¡No!-.
Los dos pequeños se sobresaltaron y asustados comenzaron a llorar.
-P'Boat, te lo suplico. Ellos están asustados-.
El hombre colocó sus manos en sus mejillas y comenzó a acariciarlo con brusquedad. Lo miró con ojos penetrantes y fríos.
-Por supuesto que no. Ya somos una familia, así como siempre debimos serlo. Tú y yo somos el uno para el otro. Nunca debimos separarnos y ahora que estamos juntos, no volveremos a distanciarnos-.
La desquiciada actitud de Boat asustaron a los pequeños, que seguían llorando y pidiendo al hombre protector de la familia.
-¡Papá! ¡Quiero a papá! ¡papá!-. Decía Jump.
-Pá... pá... pá...-. Musitaba Aun sollozando.
Boat se acercó a ellos con ira en sus ojos.
-¡Ya cállense!-.
-¡No te atrevas a gritarles!-. Gritó Gun sacando fuerzas desde su interior.
Ahora, él estaba en la otra posición. No era el protegido, sino el protector, así que se apegó a los infantes para calmarlos y evitar que Boat se les acercara.
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Quince minutos y Gun no salía del departamento, por lo que el plan tenía que cambiar urgentemente. Así que optó por hacer lo que sabía. Después de escribir por un tiempo en su celular, reunió a Kao, Mean y Boun, el recién llegado acompañado de varios hombres.
-Subiré a buscar a Gun y a los niños. Ustedes síganme desde lejos, no permitan que el imbécil los vea. Cuando esto termine, iremos con Watthanasetsiri, estoy seguro que está detrás de todo esto. Hoy, el imperio de ese imbécil y Boat Tara Tipa, desaparecen, ¿entendido?-.
-Sí, Khun Mark-. Dijeron las tres personas a coro.
Sin más, subió al departamento custodiado por sus guardianes armados y llegó a la puerta esperada. Dio una sola patada y la abrió fácilmente.
-¡Gun! ¡Gun!-. Gritó Mark.
Desde el interior de la habitación, se escuchaba los llantos de los pequeños y el grito de su novio.
-¡Mark! ¡Estoy aquí!-.
El joven se fue directo al cuarto donde provenían las voces y la golpeó un par de veces.
-¡Abre la maldita puerta!-.
Antes de que sacara su arma, la puerta se abrió sorpresivamente y se encontró con un revólver apuntándolo directo a su cabeza.
-Así que decidiste unirte a la fiesta, ¿no?-.
-Arregla las cosas conmigo. Deja en paz a Gun y a mis hijos-.
Mark lo miraba desafiante, pero Boat hizo caso omiso a su desafío. Agarró a Gun del brazo y lo apegó a él.
-Por supuesto que no. ¿Qué creías? ¿Sería tan fácil venir aquí a acabar conmigo?-.
Los pequeños estaban asustados, pero Jump se acercó a su hermanito y lo abrazó fuertemente.
-P' está con Nong. P' no quiere que llores-. Le dijo.
Boat miró a los niños con desprecio, no soportando su llanto y los encerró en el cuarto, dirigiendo a Gun y Mark a la sala.
Sin bajar el arma, y manteniendo a Gun aprisionado a su lado, comenzó a jugar con la mente de Mark.
-Gun es mío, lo sabes. Le encanta la forma en que le hago el amor. Como gime, parece una perra en celo-.
Todo esto, hablaba mientras lamía el lóbulo de la oreja y mordisqueaba el cuello de Gun.
-¡No hagas esto, P'Boat! ¡Suéltame, por favor!-.
-Eres mío... sólo mío-.
Los músculos de Mark se tornaron rígidos y duros, sin poder moverse. Intentaba mantener la calma, para no empeorar más la situación.
Sin una salida alguna, Gun pensó en una idea rápidamente, que quizás podría dar resultado.
-Escucha, P'Boat. Me iré contigo y no pondré resistencia, pero deja a mis hijos en paz-.
Mark detuvo todo pensamiento a causa del golpe que le propinaron las palabras de su novio.
-¿Gun? ¿Qué estás haciendo?-. Preguntó.
Gun volteó hacia Mark y con una lágrima moduló una pequeña frase: "Lo siento".
Boat curvó una sonrisa de oreja a oreja, al fin había conseguido lo que más anhelaba desde hace mucho tiempo. Soltó a Gun y lo miró de frente, bajando su arma.
-¿Es en serio? ¿Quieres volver a estar conmigo?-.
-Sí, volveremos a estar juntos-.
Boat lo abrazó fuertemente y lo besó en sus labios, de forma suave y apasionada. Luego de eso, soltó unas palabras que no estaban en sus planes.
-De acuerdo, pero no seremos felices si este bastardo está presente, así que...-.
Levantó el arma nuevamente y...
1... 2... 3...
La vida de Mark fue condenada a la absoluta oscuridad. El hombre lo envió hacia el lugar donde nunca pudo escapar, y nunca lo hará.
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