BOTARGA

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No pasaron muchos días para que Edward se apareciera en el café, lo atendió Alex porque yo estaba ocupada con el inventario. Terminé una hora después y fui directo a sentarme con Edward.

—¿Qué tal el café? Yo lo preparé. — Pregunté sonriendo.

—He probado mejores. — Bromeó.

—¿Debería preocuparme? ¿Vienes como amigo o como jefe? — Quería saberlo de una vez.

— Como amigo. — Asintió.

—¿Qué pasa? ¿Pasó…?

—Sólo quería verte, escuchar tu voz y saber un poco de tí.

—Bueno, pues… — Asentí lentamente tratando de buscar algo qué decir. — Estoy bien, como muy bien también, a veces me siento mal, pero con mi antigripal vuelvo a la normalidad. Gano mucho dinero con las propinas y mi sueldo y constantemente me río.

—Me da mucho gusto. — Sonrió de verdad.

—¿Qué hay de ti?

—No como, pero sí bebo. — Sonrió de lado fingiendo estar serio. — A veces me siento mal, pero con algún tigre vuelvo a la normalidad. Gasto mucho dinero en el refugio y cuando pienso en ti me río.

—No entendí casi nada, pero me alegra. — Admití.

Después de un silencio incómodo le conté sobre que estoy aprendiendo a cocinar más cosas, le hablé sobre mis amigos y le ofrecí un trabajo como edecán para el café aunque no aceptó.

Él me contó de sus hermanos, sobre los nuevos autos que compraron para reponer los que gané y que Emmett aprendió una nueva llave que no puede practicar porque Jasper no lo deja.

—Ve cuando quieras a casa, Esme te extraña. — se despidió.

— Lo haré. — Prometí y así Edward se fue.

Jacob no estaba muy de acuerdo que fuera esa misma noche a ver a los Cullen, pero quería darles una sorpresa, además Edward me invitó.

Él dijo "Ve cuando quieras" y quiero ir hoy.

Salí temprano del trabajo con ayuda de mis compañeros y renté unas películas que acababan de estrenarse, que obviamente yo no había visto. Aún así había un problema, ellos me sentirían llegar así que le dije a Jacob que me llevara. Escondería mi olor y además para que Edward no leyera la mente de Jacob, le dije que pensara en la Macarena una y otra vez, que no me hablara cuando estuviéramos llegando y así sería toda una sorpresa.

Fuimos en la moto de Jacob, aunque yo me sentí que me estaba muriendo, preferiría seguir viajando en la espalda de algún vampiro que en la inseguridad de una moto.

Jacob me cargó a mitad del bosque y le susurré que comenzara a cantar en su mente y a caminar.

Jacob trotó sin bajar el ritmo, me sentía feliz y emocionada. Mi cara se sentía fría, la pegaba en el cuerpo de Jacob, para que se me calentara, después de unos minutos comencé a ver la luz de la casa y mi corazón se aceleró. Sin embargo cuando llegamos a la casa, la camioneta de Bella estaba aparcada fuera y Jacob paró de inmediato. Dió media vuelta regresó a toda velocidad.

Regresamos en la moto y los dos estuvimos callados hasta llegar a mi casa.

—Perdón por no dejarte ahí, sólo quería huir de Bella. — Jacob estaba muy avergonzado.

—No te preocupes, yo tampoco la quería ver. — Entré a mi casa y Jacob se fue a la suya, no quería tomarmelo a mal, quería pensar que quizá era algo sin importancia. Pero una voz en mi cabeza que realmente me cae muy mal comenzó a decirme que a lo mejor ya estaban juntos, quizá desde hace mucho y por eso los Cullen no querían verme, que quizá no querían lastimarme y entonces sólo estaban esperando un poco para irse o que me fuera yo.

"No, no, no." Mi lado racional estaba luchando contra esos pensamientos pesimistas que intentaban estresarme.

No pude dormir, aunque conté ovejas y caminaba de un lado a otro, también intenté hacer ejercicio y no podía cerrar los ojos. ¿Qué pasa con mi mente, qué pasa con mis pensamientos?

Fuí a trabajar temprano con el disfraz que decidimos usar Jacob y yo para el evento que hará en el café por la noche. Era estúpido porque yo era el lobo feroz y él la abuelita. Quizá yo lo escogí, quizá lo obligué a hacerlo y sólo quizá ya quería que llegara la noche.

Después del aseo, me puse la botarga que no me dejaba hablar o pensar, sólo te hacía odiar tu vida y quererte quitar la cabeza, era pesada y muy sofocante. Ya más noche la gente entraba al café y había mucha más gente afuera, también caminando con sus hijos pidiendo dulces. Todos con sus máscaras, en un momento de la noche, cuando decidí darme cinco minutos de descanso, caminé entre la gente tomándome fotos con los niños que les gustaba mi disfraz y estando muy molesta porque Jacob se retrasó.

No pude avanzar más cuando en medio de todos los disfraces resaltaban dos personas, uno era porque era hermoso y la otra persona porque no iba disfrazada para nada. Edward y Bella conversaban, mirándose con cariño. No me lo hubiera tomado mal si es que no se hubieran comenzado a besar. Desvíe la mirada y caminé hacia el café, llorando como una tonta y ni siquiera sabía por qué si  ya me había resignado segun yo.

Ya dentro del café, seguí llorando, nadie por la cabeza del lobo y por lo alto del ruido me escuchaba llorar o me veía, hasta que llegó Jacob. Él no entendía qué pasaba y no preguntó, quizá ya sabía la razón.

Alex se dió cuenta también, pero él no lo dejó pasar. Intentaba hablar conmigo, pero Jacob no lo dejó, le pidió que me dejara en paz y me encerré en el baño para tranquilizarme.

Ya había pasado mucho tiempo desde que sabía que esto era lo más probable que ocurriría, había dejado de verlo durante casi dos meses y no entiendo por qué ahora me duele así.

Me lavé la cara, me desmaquille y volví a maquillar cuando deje de tirarme al drama.

— He vuelto. — Dije como si nada.

— Alex te cubrirá, ¿quieres irte? — Alex miró mal a Jacob, pero asintió al verme a mi.

— No, estoy bien. — Les mentí.

Seguimos en el café un poco más y después sin poder creerlo Edward entró, pidió un café y se lo entregué.

— ¿Estuviste llorando? — Parecía preocupado.

— Estás fechas me ponen sentimental. — Inventé.

—¿Halloween? — No me creyó para nada.

— Claro. — Asentí con seguridad. — Me gusta disfrazarme.

Edward me habló y bromeó como si nada, hasta me tocaba el cabello y tomaba mi mano cuando le entregaba cosas. Parecía feliz y cómodo, se notaba tranquilo, aunque yo no lo estaba.

Terminó mi turno y me despedí de Edward muy vagamente, me fui con Jacob que me esperaba fuera, fuimos directo a casa de Jacob.

Billy se alegró al verme y yo a él, nos tomó fotos a Jacob y a mi y yo siendo un "Lobo" me burlaba de ellos con cosas como "Creo que me pegaron las pulgas" "Huele a croquetas" " Me gustaría llamarme Nito, para que digan que bonito es Lobo Nito"

Aunque al llegar a casa, todas las risas y el buen rato se terminó.



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Leo sus comentarios, por fa, comenten jajaajaja. Se los ruego.

Crepúsculo (LUNATION)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora