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/ˢᵐᵘᵗ/
Llevabas tanto tiempo intentando tener la atención de la pelinegra, tu ser anhelaba que ella te proclamará como suya cuando quisiera, solo querías ser su mujer.
Sabías que ella te necesitaba, no era un secreto. A pesar de que ella apenas te miraba, si las dos estaban cerca se notaba una tensión; y una sexual.
El espacio en el bar era cada vez menos, la gente te comenzaba a acosar con sus cuerpos sudados y olor a tabaco, si Sevika no estuviera en este lugar no hubieras venido; pero sabías muy bien que ella estaba por ahí. Te subiste sobre una silla, mirando solo las cabezas de gente desconocida.
Hasta que observaste su fornido cuerpo dirigiéndose a tu dirección; sabías que no iba hacia ti pero provocarla un poco no te costaba nada. Y ahora pasada de copas te daba la valentía que no tenías sobria, además que la deseabas más que nunca.
Al mirarla pasar moviste tus caderas rítmicamente con la tonada de fondo, querías que Sevika observara y adorara cada parte de tu cuerpo; y tambiénque, con sus grandes manos te tomará del trasero para postrarte sobre algún lugar mientras abrías tus piernas para ella, y luego...
Un meneo en tu hombro te saco de tu mente; era Violet quien te aviso que era hora de irse a casa pero negaste, no dejarías ese asqueroso bar hasta tener a la pelinegra entre tus piernas. Al final tu amiga se retiró sin ti, y tú sin saber qué hacer tomaste tus ovarios, estabas lista para llegar un poco más lejos con Sevika.
Conocías a la pelinegra por tú trabajo, era tu superior por lo que ella te ayudo a incorporarte en la agencia. Para ti fue imposible no sentirte atraída hacia ella, era una mujer con un porte elegante y desastroso a la vez, su gran altura te hacía desfallecer; las mujeres altas eran tu perdición. Ese pequeño crush se transformó en deseo, y después a ilusión de tenerla solo para ti.
Dabas pasos decidía y confiada hacia ella, su ancha espalda que se alargaba cuando se acomodaba en la barra; carajo, tal vez estabas un poco mojada.
Llegaste hacia ella, la saludaste cordialmente (como siempre) y pediste al barman la bebida más fuerte que tenía.
Cruzaste los dedos en tu espalda mientras tomabas un trago y la escuchabas hablar.
⁽ˣˣˣ⁾
Soltaste una jadeo al sentir sus fríos dedos sobre tu abdomen, te obligo a estirar tu cuello cuando encajo sus labios en el; dejando unas bonitas marcas que recordarías por lo próximos días.
La mano traviesa de la pelinegra acabó dentro de tus bragas, acaricio tu hinchado clítoris haciéndote estremecerte. No sabías de donde agarrarte por lo que aruñaste las paredes del baño. Sus labios se unieron en un vaivén lujurioso, estaban tan deseosas y desesperadas por la otra que no podían esperar el momento de verse desnudas y jadeando.
Mientras se besaban levantaste tu top dejando al descubierto tus pechos, también abriste más tus piernas para que Sevika entrara bien entre ellas. Tus manos acariciaban su abdomen mientras ella te tomó de la nuca para profundizar el beso, su mano restante hacia un desastre en tus pliegues.
Te separaste de ella gimiendo, uno de sus dedos entró en ti sin piedad. Lo metía y sacaba con toda la paciencia del mundo, tus gimoteos desesperantes la hacían sonreír gustosa; sabía perfectamente el efecto que causaba en ti.
Con prisa retiró su mano de ti, bajo tu falda junto tus bragas y se arrodilló frente a ti. Su lengua estaba sobre tu vagina, daba un recorrido por toda tu zona como si fuera una paleta; temblaste cuando su sinhueso se adentró en ti. Sevika saboreaba tus fluido y estaba encantada con las reacciones que tenías.
Al final de cuentas terminarías en un orgasmo magnifico y también como su mujer, amen.
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