39

98 9 0
                                        

Llegaron a una habitación un poco apartada, o al menos lo suficientemente lejos para no sentir las voces provenientes del Salón.

Amatis se veía nerviosa, e incluso cuando le pidió a Jane que tomara asiento en el sillón frente a ella, la voz le tembló levemente.

— Quería hablar contigo porque en realidad no fui del todo honesta la primera vez que hablamos — comenzó a decir Amatis más temblorosa que antes — Cuando Lucian fue convertido en hombre lobo, Valentine si que hizo todo lo posible porque Stephen y yo nos separasemos, incluso le buscó una nueva esposa. Céline era perfecta para él, joven, obediente, hermosa, pero Stephen nunca pudo amarla.

— ¿ Qué me quieres decir con esto ? — Jane no lograba entender el por qué de la explicación.

— Porque, a pesar de que Stephen estaba casado con otra mujer, nunca dejamos de vernos.

Jane ahogó una exclamación. Sin importar lo tan normal que resultase algo así para un mundano, para un cazador de sombras aquello era un escándalo total. Pero a pesar de no comprender  por qué le seguía contando aquello, Jane decidió escucharla.

— Sé como suena, — continuó Amatis — y no me siento orgullosa de ello, pero lo amaba, hubiese hecho cualquier cosa por él. Sé que él también me amaba, incluso cuando su carácter débil le impidió defender lo nuestro frente a Valentine — la mujer tomó aire y pareció retener las lágrimas que amenazaban con abandonar sus ojos — Cuando Céline dio la noticia de que estaba embarazada, supimos que habíamos ido demasiado lejos, que debíamos terminar ese romance ilícito, sin importar lo doloroso que fuese, pero seguimos viéndonos unos meses más hasta que la culpa fue demasiado grande. Me mudé a una pequeña casa, lo más lejos que podía de él, y allí me quedé sin comer ni dormir por días, hasta que descubrí que estaba embarazada.
<< Sin pensarlo dos veces fui a ver a Stephen, pero antes de poder verlo, me encontré con Valentine. No sé cómo, pero supo que estaba embarazada. Me dijo que Stephen finalmente se había enamorado de Céline, que estaban siendo tan felices como nunca antes, que no podía hacerle eso si en verdad lo amaba. Me ofreció su ayuda, me dijo que si iba con él a mi bebé no le faltaría nada. Me dejé seducir por sus mentiras y terminé aceptando. Me llevó a una cabaña alejada del centro de la ciudad, casi ubicada en el bosque, y allí me tuvo, dándome líquidos y pociones que según él aseguraba eran más que necesarias para que el bebé estuviese fuerte y sano. Como una idiota creí todas sus palabras, hice todo lo que me pedía. Cuando tuve tres meses de embarazo, me llegó la noticia: Stephen había muerto. Lo supe días después, ya que Valentine me lo ocultó. También supe sobre Céline. No lo soportó y se cortó las muñecas, en ese entonces tenía ocho meses de embarazo>>

Jane sintió un dolor abrumador en el pecho, casi tan fuerte como el que sintió el día en el que regresó a su apartamento y encontró a sus padres muertos. Asesinados por demonios.

— Después del funeral, Valentine no me volvió a dejar salir de la cabaña — prosiguió la mujer, con tanta rabia en sus palabras que era perturbador mirarla — Pensé que cuando naciera el bebé finalmente me dejaría libre, pero fue todo lo contrario. Cuando Samantha nació, supe que todo había sido parte de un experimento de Valentine, que había estado dándome cosas para modificar al feto. Entonces quiso continuar los experimentos con el bebé. No fue hasta cuatro años más tarde que pude hacer algo al respecto.
<< Valentine se había ido de viaje, así que aproveché y lo preparé todo. Debía enviar a mi hija lo más lejos posible, a un lugar en el cual nunca la pidiesen encontrar Valentine y los suyos. Me dolió tanto separarme de ella que casi no lo consigo, pero sabía que debía hacerlo, que era lo mejor para ella. Utilicé un portal que tenía Valentine para trasladarse con mayor facilidad. Envié a mi hija al último lugar donde buscarían, la envié a un lugar de acogida en Nueva York, rodeada de mundanos, lejos del peligro real: Valentine. Regresé a casa con el corazón hecho trizas, pero consciente de que había hecho lo mejor para mi hija. Valentine llegó unas dos semanas después, y le dije que Samantha había muerto. Para mi suerte lo creyó, y también me dejó libre, ya no le servía para nada. Jamás nadie supo que Stephen y yo habíamos tenido una hija. Jamás mi hija supo quien era.>>

Cuando Jane se dio cuenta de que estaba llorando, se secó las lágrimas tan rápido como pudo. Sentía miedo, el más terrible de los miedos por como pudiese terminar el relato de esa historia.  Las manos de Amatis temblaban más que una hoja al viento, y sin darse cuenta, había comenzado a llorar con tanta fuerza que Jane no pudo evitar sentir que el mundo se le venía encima.

— Casi había olvidado la cara de mi hija, como era, como se sentía su presencia — comenzó a decir Amatis — Entonces vi tu marca de nacimiento, esa de tu hombro. Tu padre también la tenía. Una estrella.

— ¿ Mi padre ? — Jane pareció aturdida — ¿ Qué quieres decir ?

— Jane, tú eres mi hija — Amatis tuvo que hacer una pausa, analizando el rostro de Jane, intentando saber si era seguro continuar — La vida cumplió su promesa, te trajo de vuelta a mi. Estabas tan cerca y no lo sabía.

— Yo…

Las palabras de Jane se vieron interrumpidas al abrirse la puerta. Ambas se secaron las lágrimas con rapidez y Luke asomó la cabeza con una sonrisa de oreja a oreja.

— Funcionó — exclamó con alegría — Han aceptado la ayuda de los subterráneos.

Ciudad de Cristal ( III )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora