Narra Dave.
-¿Estás aquí o qué? - Me sorprende escuchar la voz de Christopher. Lo miro y asiento revolviendo mi pelo. Seguimos caminando por las fábricas hasta llegar a la nuestra.
La verdad es que no. No estoy aquí en ningún momento del día. Sigo pensando en el encuentro de esta mañana. No he dejado de darle vueltas a la manera que tenía Brooke de mirarme hoy. Sé que no confía en mí presencia ni mucho menos en mi trabajo o en el de su hermano. Parece que le doy miedo. Me hierve la sangre eso. No es capaz de mantenerme ni un segundo la mirada.
Me revienta también el hecho de que no se acordara siquiera de lo que había pasado. Al fin y al cabo fui yo quien la besó. No debería haberlo hecho estando ella en ese estado. Cualquiera debería pensar que intenté aprovecharme de ella. Ni por asomo fue esa mi intención.
-Tío enserio, te estoy hablando - Chris me empuja y yo lo observo.
-Te estoy escuchando - Miento descaradamente colocando mi camiseta.
-¿Qué mierdas te estaba diciendo?
Lo miro sin saber muy bien que responder. Evidentemente no estaba escuchándole, si no pensando en su hermana. Golpe mental. Aprieto mi mandíbula.
-No sé qué diablos te pasa hoy, desde esta mañana estás rarísimo - Niega bufando y carga una de las cajas en el camión.
-¿Tú crees? - Lo miro imitandole.
-¿El qué?
-Que estoy raro - La dejo con cuidado en el camión y bajo de un salto.
-Que pregunta es esa - Suelta una carcajada negando - Claro que sí, tío, eres siempre el que más concentrado está en el trabajo... Ni que estuvieras pensando en faldas - Me mira riendo y sigue con la siguiente caja - Céntrate ya, colega, o Jack va a echar chispas cuando lleguemos tarde, voy arriba.
Mierda. Ha ido directo al clavo. Pero no le gustaría saber en quién estoy pensando. Aún recuerdo una conversación el día que llegó al barrio. Nos advirtió a todos no acercarnos a su hermana. En ese momento yo me reí. Su hermana solo era una cría. Ni se me pasó por la cabeza. Luego la vi hablarme con esa prepotencia, casi gritarme. Simplemente algo me enganchó. Si Dios. No tengo qué negarlo en mi cabeza. Sólo aquí admitirlo. Se le veía frágil pero a la vez la tía más espabilada que he visto en mi vida.
Luego cuando la vi con el traje de baño casi me da algo. Quise echar a todos los tíos babosos y quedarme solo con ella. Hablar y conocerla. Pero no. Otra vez su maldita arrogancia que solo hace engancharme más. Me gusta el tira y afloja pero Dios, con ella es demasiado.
El problema de todo es Will. Sé que es un tío demasiado enamoradizo. Le pasó con Ashley y acabó mal. A la tía le sigue gustando pero él ya ha cambiado de tercio. Y eso no me gusta. Sé que se está pillando por Brooke y es mi problema. Joder. Es como un hermano para mí y no puedo hacerle eso. Él ya me preguntó acerca de ella, buscando algún gesto de intención por mi parte. No se lo di y me confirmó que intentaría ganársela poco a poco. No puedo evitar sentir un ligero cabreo al verle intentándolo.
Luego llegó la segunda fiesta. Ella permitiéndome que le sirva bebida. Confiando en mí. Gesto que me resultó demasiado extraño. Ella mordiendo su labio interior. En ese momento lo que hubiera dado por ser yo quien lo mordiera. Maldita sea. Brooke me genera ansiedad. Molestia y tentación a partes iguales. No sé hasta cuando me podré controlar.
Me preguntó por mis fobias. Muchas. Demasiadas. Que sé que a ella le asustarían pero que me encantaría mostrarme. Y que ella me cuente las suyas.
Lo de esta mañana ha sido otro nivel. Ella en esa camiseta enorme que le quedaba como un guante. Demasiado atractiva incluso recién levantada. Me ha puesto demasiado nervioso. No he podido evitar acercame un poco y creo que a ella no ha terminado de molestarle demasiado. Volvemos con el tira y afloja.
Sonrío mordiendo una vez más mi labio al pensar en ella. Doy la última calada al cigarro al volver a situarme donde estoy. Veo salir a Chris y me coloco bien. Demasiado pensamiento por hoy.
-¿Todo listo para salir? - Busco que me informe de la situación. Él asiente subiendo al asiento del conductor.
-¿Tú ya estás aquí o sigues en la quinta dimensión? - Me mira y le doy un golpe en la cabeza riendo. Él me imita y arranca. Cierro la puerta y esperamos a que abran el portón para salir.
El sonido de la música es bastante bajo como para tener una conversación cómoda pero nosotros solemos ir siempre en silencio. Nos gusta la atmósfera. Es muy tranquilo trabajar con Chris. A diferencia de los demás, su propósito es claro. Trabajar rápido y limpio. Sin inconvenientes en el camino. Es lo mejor de trabajar con él.
-¿Qué tal Cole? - La duda me invade y no titubeo al preguntar. Me mira y asiente.
-Bien, le está sentando bien el tratamiento.
-Me alegro mucho tío, sabes que cualquier cosa estamos aquí.
-Lo sé hermano - Asiente y conduce en completo silencio nuevamente. Intento no pensar en su hermana y el silencio me lo impide por lo que vuelvo a romperlo.
-¿Qué tal con Mady?
-Hoy estás rarísimo, demasiado hablador, ¿No te callas? - Me mira elevando una ceja.
-Joder, venga cuenta - Le doy un golpe.
-Pues bien... No hay nada entre nosotros.
-¿No os habéis liado ya? - Lo miro elevando una ceja.
-Que no tío - Él niega y yo suelto una carcajada. Su cara es un poema.
-¿Te lo está poniendo jodido la morena? -
Bromeo riendo.
-Eres un maruja colega - Bromea riendo.
-Sabes que tengo razón.
-Bueno, lo que tú digas... Ahora bájate que hay que descargar los paquetes - Al llegar a la empresa dejamos lo encargado y seguimos con la ruta varias horas más. Comemos por el camino porque tenemos demasiados encargos a lo largo de toda la ciudad. Nos vamos turnando a la hora de conducir para que el otro descanse un poco. Sólo paramos para repostar gasolina y comprar unas Coca-Colas para el camino.
Acabamos reventados y decido invitarle a tomar algo antes de volver a casa porque ya se está haciendo de noche. En un primero momento pretende irse dando un paseo a casa pero me niego y lo convenzo de luego llevarlo en coche. Tomamos una cerveza charlando del trabajo. El móvil de Chris suena. Lo miro de reojo mientras fumo un cigarro.
-Dime... - Habla bebiendo - Estoy aquí con Dave tomando algo y ahora voy... No, no prepares nada - Él niega - He pensado llevar unas pizzas que hace mucho que no comemos, sí... No te preocupes, en un rato voy - Se despide y cuelga.
-¿Quién era? - Creo saber con quién hablaba pero la curiosidad me tienta.
-Mi hermana, quería saber si iba a llegar para cenar - Miro al cielo. La verdad es que ya está anocheciendo - Pero voy a pasar a comprar unas pizzas allí antes - Señala la pizzería frente al bar en el que estamos.
-Sí claro, te espero - Asiento pidiendo la cuenta y él se va. Pago y espero apoyando en el coche fumando. Reviso mi móvil. El grupo del trabajo está echando humo. Ya quieren hacer otra fiesta. Esta gente no descansa. Will dice que no puede poner su casa esta vez. La única que habla de poner su casa es Becca. También tiene una buena casa aunque bastante más pequeña que la del moreno. Todos dicen que sí y empiezan a buscar fecha.
Chris llega después de un cuarto de hora y nos montamos.
-Pensaba que las pizzas eran más pequeñas - Miro sus brazos y asiento. Trae tres pizzas bastante grandes. Van a tener de sobra para mañana. Arranco conduciendo de vuelta a su casa. Estamos en un sitio bastante alejado por lo que tardamos prácticamente una hora en llegar a su barrio.
Todo está de noche ya. Las luces de las farolas son las únicas que iluminan el lugar. Su bloque solo se ilumina en el pasillo de la planta superior. Todas las puertas están cerradas y al aparcar fijo mi mirada en la de su piso. Espero a que Chris se baje para despedirnos.
-Tío... ¿Te apetece subir a cenar? - Titubeo mirándole. No sé si será demasiado. Una presión se instala en mi espalda. Aprieto mi mandíbula un segundo y las ganas de escucharla quejarse me inundan. Sonrío levemente y asiento bajándome del coche. Hay que pasarlo bien.
Ambos subimos las escaleras hasta su piso.
