-No es cierto...-cerró sus ojos y suspiró luego de ver la hora en su celular y dejarlo caer sobre la mesita de noche de vuelta.
Aventó las sabanas que anteriormente cubrían su cuerpo y salto de la cama, dirigiéndose lo más rápido que pudo hacia su cuarto de baño.
Había ignorado totalmente el sonido de la alarma y ahora estaba veinte minutos retrasada .
Se ducha más rápido rápido nunca y apresuradamente paso a colocarse el uniforme y lavarse los dientes.
Corriendo hacia la puerta para salir lo más pronto posible y no perder ni un minuto más, tiro de su mochila y se la coloco a los hombros .
En la parada del autobús, solo rogaba por que este no fuera a tardar más de cinco minutos mientras movía su pierna derecha con impaciencia .
La noche anterior y parte de la madrugada, se la había pasado terminando de escribir un ensayo que valdría el cincuenta por ciento de su nota, no podía sacar una mala calificación. Mucho menos en la materia de la maestra más exigente de todas.
Esto la llevó a recordar que había estado dejando de lado su plan al encontrarse muy ocupada con la cantidad de tareas pendientes de las últimas dos semanas.
Finalmente llegó al instituto y realmente estaba nerviosa, no sabía que excusa, que no fuera la verdadera, ocupar para explicar su retraso en su clase a la profesora Vero.
Con un suspiro, abrió lentamente la puerta del aula, observando como todos inmediatamente desviaban su atención hacia ella, la profesora callando al notar la presencia de la chica.
-¿p-puedo pasar?-pregunto con cierto temor a perderse esa clase si llegaba a recibir una respuesta negativa .
La seria mirada de la profesora se mantuvo sobre ella por unos segundos más, antes de que le indicara solo con su cabeza que podía hacerlo.
-Gracias...-musitó con la cabeza baja al pasar frente a ella.
-Quiero hablar contigo luego de que esta clase termine.-determino con la misma seriedad de siempre.
Con una última mirada hacia la chica pelinegra que recién llegaba, continuó con su clase. La menor recibiendo una mirada cuestionante de parte de Dani para proceder a abrir su cuaderno y tomar apuntes.
...
La clase acabó largos minutos después, en los que el corazón de Ana se vio acelerado mientras esperaba a que todos salieran del aula hasta quedar a solas con la profesora . Se acercó a su escritorio con sus manos entrelazadas al frente de su cuerpo, y su cabeza un poco gacha.
—Miss Castro, quería hablar con migo, ¿cierto?—
Musito despacio.
—Sí, cariño.—Vero se levantó de su silla y empezó a caminar lentamente hacia Ana.—podrás pensar que te pedí que te quedarás para recibir un regaño por llegar tarde o algo así, ya sabes, de lo que todos piensan de mi.—la maestra dejo escapar una pequeña risita de sus labios.—pero al contrario, primero quisiera saber si no estas teniendo problemas con el transporte y que sea ese el motivo de tu tardanza.
¿Estaba ella hablando enserió? No lo podía creer.
¿Desde cuando la Miss Castro tenia ese tipo de preocupación por sus alumnos?, ¿acaso era la única?; porque si era así, se sentía fuertemente halagada por ello.
—yo...no quiero mentirle—mordió un poco su labio antes de poder seguir.—...no escuche la alarma esta mañana, por eso me retrasé. No tengo ningún problema con el transporte, siempre tomo el autobús a la hora correcta. Pero en serio lo siento mucho.
—No te preocupes, le pasa a cualquiera.—Ana pudo jurar que vio una pequeña sonrisa en su rostro cuando la Miss dijo eso.—Gracias por tu sinceridad . Ahora, lo otro que quería mencionarte es que, he notado que tienes unas muy buenas calificaciones, no solo en mi materia, sino también en las demás. Quería felicitarte por ello.
Ana no sabia que hacer o decir. En su mente solo podía preguntarse si había ido a al instituto, o se había quedado dormida y esto era un sueño. Era irreal la conversaciones que estaban teniendo .
—Ah...muchas gracias, Miss Castro. No puedo creer que usted me esté diciendo esto.—le sonrio nerviosamente.—Realmente me esmero mucho en mis estudios, no quisiera decepcionar a mis padres y que me obliguen a vivir con ellos de nuevo.
Vero puso una expresión que notaba un poco de sorpresa ante dicha confesión de su alumna.
—¿vives sola?—no pudo evitar confirmarlo.
—Sí, ese ha sido el trato con mis papás. Yo saco buenas calificaciones en el instituto, y puedo mantenerme alejada de ellos debido a que no me gusta aguantar sus problemas...—Al terminar de decir esto, Ana sintió que había hablado de más y no le gustó ese sentimiento.—L-lo siento, yo no debí extenderme mucho con ese tema.
—¡No pasa mada! Ana, lo siento mucho por lo de tus padres, y espero realmente que te sientas mejor por ti misma. Solo espero que tus padres se hagan cargo de los gastos y no tengas que trabajar tú a esta edad, ¿cierto?
—Oh, no...ellos se hacen cargo, no se preocupe .
La Miss Castro asintió con empatía, creando un pequeño silencio incómodo.
—Bueno, eso era todo. Puedo llevarte a tu siguiente clase si quieres para que no tengas problemas con tu profesor o profesora .
—Sí, muchas gracias.—Ana asintió sonriendo y ambas se encaminaron al salón correspondiente.
Una vez en la puerta del salón, Vero golpeteo está suavemente con sus nudillos. El profesor abrió la puerta con una expresión un poco fastidiada, antes de notar que la maestra Vero estaba con la alumna en tardanza.
—Miss Castro, buenos días.—hizo una pequeña referencia y miró a Ana.
La mano de Vero se poso sobre la cintura de la menor al momento en el que se dispuso a explicar el motivo de su tardanza al profesor.
Ana sintió como su corazón latió muy fuertemente en ese momento y se sobresalto minimamente, a la vez que sonreía nerviosa.
—Buenos días. Traje a la señorita Araju hasta acá porque yo le pedí quedarse al final de mi clase, una disculpa, espero no le moleste.
—Claro que no, no hay problema, pasa, Ana.—el profesor se movió para que la chica pudiera entrar al salón y luego de despidió de Ana.
Su cuerpo temblaba , su sonrisa nerviosa no se la borraba nadie del rostro y no pudo prestar ni una gota de atención a la clase impartida. Suerte tuvo que el profesor no le preguntase nada sobre el tema.
En su mente se producía una y otra vez, la sensación de su mano, apenas rozando si cintura, mientras hablaba con el profesor. Aún podía sentirla.
Su mente volvió al mundo real cuando escuchó el timbre sonar, levantándose rápidamente y guardando sus cosas en su camino a los baños. Estaba buscando su celular en alguno de los bolsillos de su falda y lo encontró. Aunque también, no esperaba que un pequeño papel amarillo cayera de este.
Se agachó para recogerlo y lo leyó mientras seguía caminando al baño de chicas.
"Este es mi número por si alguna vez necesitas algo: +55-165-924 ;)"
Dejó de caminar al leerlo y quiso pegarse en el rostro para comprobar si lo que le estaba pasando era real. En ningún momento pudo sentir nada entrar a su bolsillo, fue todo tan sutil que se asustó un poco. La Miss Castro, o sólo estaba tratando de ser amable, o su mente estaba yendo muy allá y podía ser que tenía sus mismas intenciones de coqueteo.
Cualquiera de las dos era buena, porque cualquiera de las dos podían introducir a su objetivo de alguna manera.
Y eso sonaba muy bien.
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