Capitulo #12

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No lo pudo evitar más y lloró, lloró tan fuerte y con tanto sentimiento por lo sucedido. Porque ni siquiera ella pudo haberlo evitado, porque sabía que ella no tenía la culpa de nada y sin embargo le sucedió aquello. Y eso le provocaba enojo y tristeza.

Luego de un rato, se sentó sobre la cama, ceuzando sus piernas bajo su cuerpo y tomó su celular . Con las lágrimas aún descendiendo sobre sus mejillas, busco en sus contactos y marcó.

En su pantalla apareció el nombre "Miss Castro😍y ubicó el celular en su oreja. Eran las once y media de la noche, solo rogaba por que aún estuviese despierta y no fuese a molestarla con esa llamada.

La llamada entrante estaba a punto de cortarse, cuando atendió.

¿Ana?—escuchó su voz confundida a través de la línea.

—Ho-Hola, yo...lamento llamarla a esta hora, p-pero-

Ana, ¿Estas bien?—la menor sorbió su nariz y respiró profundo para poder responder a esa pregunta, pero su maestra no la dejo continuar.—Ana, contestame, ¿Estas bien?, ¿donde estoy?

—Estoy en mi casa, pero...—su voz se entrecortó al momento en que quiso decir lo siguiente.—...no, no estoy bien. E-En la fiesta, yo...fui al b-baño y-y cuando salí...—se vio incapaz de continuar y empezó a llorar de nuevo.

—Voy para tu casa enseguida.—dijo, antes de cortar la llamada.

Ana siguió llorando y esta vez se recostó boca abajo sobre su cama, dejando que sus lágrimas cayeran sobre la almohada. Sólo esperaría a que la Miss Castro llegara y rogaba por que pudiera tranquilizarse para entonces.

...

La pelinegra bajó corriendo cuando escuchó el timbre, abrió la puerta y se encontró con su maestra vistiendo un short de mezclilla y un suéter morado de algodón. Sus manos sostenían su celular y unas llaves, que supuso eran del auto y de su casa.

Cuando la mayor vio a Ana aparecer tras la puerta, con sus ojos rojos e hinchados, sus mejillas húmedas y su maquillaje totalmente corrido, solo pudo sentir una profunda curiosidad y lastima por lo que sea que haya pasado.

Ana saludó en voz baja y la invito a pasar, a lo que Vero simplemente no dijo nada y entró a la casa de su alumna. Puso las pertenencias que cargaba en sus manos sobre la mesa del comedor y procedió a acercarse a la menor.

—¿pero qué te pasó?—frunció su ceño y trato de tomar su cabello para arreglarlo, pero Ana encogió sus hombros y se alejo para evitar sentir algún dolor si su maestra tocaba el cabello cerca del lugar en donde le dolía mucho.—Lo siento. ¿Puedes explicarme que pasó?

—Sí...—empezó a caminar hacia la sala de estar, siendo seguida por Vero.

Ambas se sentaron, una al lado de la otra, en el mismo sillón. Ana empezó a relatar todo lo que había ocurrido desde que llegó a la casa, hasta que salieron de ahí con "agradable chica que la había salvado". Contó cada cosa con detalle de lo sucedido, mientras que Vero escuchaba atentamente cada uno de ellos, con su semblante serio observándola en cada momento. Empezaba a molestarse ella también al escuchar toda la injusticia de la que fue víctima.

—¿Y viste la cara del tipo?—pregunto.

—No, yo ni siquiera lo recuerdo bien. Solo recuerdo que me llamaba como una tal susana, y no se...El pensó que era yo y...si no hubiese sido por esa chica quien sabe que hubiera pasado.—la pelinegra hacia un esfuerzo máximo en no volver a romper en llanto.

Vero se quedó mirando al suelo unos segundos, procesando cada una de las palabras que había escuchado en los últimos minutos. Su ceño seguía levemente fruncido al momento de volver a observar a Ana.

—Realmente creo que no hay una solución a esto, nadie hará nada. Y lo siento mucho, de verdad, imagino lo horrible que debió haber sido. No voy a cuestionar lo que hacías en una fiesta con personas mayores a tu edad, porque no es el momento y tampoco excusa para lo que te pasó, pero si puedes evitarlo en el futuro, será lo mejor.

—Entiendo, si.—Ana asiento y bajo su mirada.—pero ya no quiero pensar más en eso, es algo que quiero evitar que me atormente. Ya acepte lo que sucedió y mi incapacidad para hacer algo al respecto, así que quiero solo seguir adelante, ¿sabe?

—Me parece un acto muy maduro de tu parte, me alegra escuchar eso.—la Miss Castro sonrio y dio un pequeño toquecito con su mano sobre la de Ana.—¿Hay algo que pueda hacer para que te sientas mejor?

—Mmm, s—

Su celular empezó a sonar sobre el sillón en el que estaban ambas, interrumpiendo sus palabras. Lo tomó y observo que la llamada  entrante era un número desconocido. Vero noto esto y frunció su ceño al ver a Ana contestar de una vez.

—¿Hola?

Hey, habla Rocío, ¿como seguiste?

Oh, ¡hola!, estoy bien, no te preocupes. ¿Como está Dani?, ¿seguían en la fiesta?—se levantó del sillón y empezó a caminar por el espacio de la sala.

Al parecer si, pero Tina ya venía de salida con Dani de la mano, se veía un poco confundida, así que ya está llevándola a casa.

Bien...voy a esperar a que Dani me llame, le deje un mensaje hace un rato.—volvió a sentarse sobre el sillón bajo la mirada adversa.—oye, por cierto...¿aún sigues en la fiesta?

Sí, ¿qué pasa?

—¿Podrías revisar en uno de los sofá de cuero si hay una cartera pequeña? Es negra, la olvide ahí cuando fui al baño.

Esa cartera recuerdo que la traía Tina en la mano, luego me la dio a mi y la puse en los asientos traseros del auto. Olvidé dártela, lo siento.

Ana suspiro y se tranquilizo un poco más, al menos estaba en manos seguras.

—No te preocupes luego me la devuelves cuando puedas. Y gracias de nuevo.

No es nada, ya te lo dije. Ve a dormir ya.—escuchó una pequeña risa al otro lado.

Amabas se despidieron y Ana corto la llamada. Dándose cuenta de que, en todo momento, tuvo la mirada de Vero puesta sobre ella, lo que la puso muy nerviosa por alguna razón. Consideraba su mirada una muy penetrante y capaz de hacerla bajar la suya por inercia.

—¿Todo bien?—pregunto acercándose solo un poco más a su alumna.

—Sí, la chica que me ayudo acaba de llamar para decirme que Dani esta bien y que va camino a casa con su novia.

—Supongo que ya puedes estar un poco más tranquila entonces—dijo Vero, sin dejar en ningún momento de observar a la menor.

Ana asintió y mordió su labio inferior nerviosamente. Sentía que empezaría a sudar en cualquier momento ante la mirada de la Miss Castro, quien, segundos después, acaricio su brazo, provocando que Ana alzará su mirada con timidez. Vero subió las caricias en su brazo hasta su rostro, en donde limpió lo que pudo del maquillaje corrido con su pulgar. La menor estaba conteniendo su respiración mientras esto sucedía, ya que, si de por sí la ponía muy nerviosa la mirada de la Miss Castro, que estuviera tocándola era peor.

En el ambiente volvió a sentirse la tensión, esa atracción por ella que no podía evitar. Se acomodó solo un poco más de lo que fue posible, haciendo que esto la acercara más a Vero. Y fue cuando sucedió.

Finalmente sucedió.

La Miss Castro la había besado.

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Al fin paso, espero y les guste😑🙈

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