Capitulo #53

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Horas más tarde, cuando Verónica había podido salir de la casa de Ana sin pasar ningún momento incómodo con su madre, se había despedido de ella y prometió verla en el colegio mañana, la menor finalmente se encontraba cocinando pasta para su madre, a petición de ella.

Esperándola a que llegara en una hora aproximadamente, termino de cocinar y preparo rápidamente la mesa antes de ir a cambiarse de ropa.

Mientras tanto, Vero estaba en su casa, sentada en uno de los sofás de la sala de estar, revisando su correo en la laptop, con sus lentes de lectura puestos y una expresión seria que demostraba su concentración.

Revisaba uno por uno los enseyados que habían enviado sus alumnos, restando puntos por cada detalle negativo que encontrará y enviando su notas finales junto con las correcciones.

Curiosamente, al terminar de revisar todas las asignaciones recibidas, se percato de que no recordaba haber leído nada con el nombre de Ana, así que volvió a revisar su correo para ver si se trataba de algún error suyo.

La tarea debía ser entregada, máximo, a la fecha de ayer, pero la de la chica no estaba por ningún lado, por lo que negó con su cabeza y pensó en llamarla luego para decirle que podía entregarla a más tardar el martes.

A su parecer, era entendible que no lo haya olvidado, pues se la paso con ella todo el fin de semana y estuvo ocupada con lo de su cumpleaños, por lo que la justificó de esa manera y siguió con lo suyo.

Reviso la hora a un costado de su computadora y vio que faltaba media hora para que Dayana llegara, por lo que la cerra y la dejo a un lado, poniéndose de pie para ir a cambiarse de ropa, pues estaba como cualquier persona un domingo por la tarde.

Se puso un pantalón negro holgado y una blusa color rosa pálido, para después regresar a la sala a recoger su laptop y otros papeles que tenia por ahí, dejando el espacio despejado y limpio de nuevo.

Un rato después, fue a abrir la puerta cuando tocaron el timbre de esta, recibiendo a la pelinegra dentro de su apartamento, quien entró con una bolsa de supermercado en sus manos.

-Ten-le dijo sin siquiera saludar, poniendo la bolsa sobre su pecho-.traje esto para que no sea tan difícil pasar el rato contigo.

Vero alzó las cejas y soltó una risa burlona, cerrando la puerta después de tomar la bolsa y empezar a sacar las botellas de vino que venían dentro.

Dayana se quitó la larga chaqueta marrón que llevaba puesta y la dejo sobre el perchero de la entrada, entrando al previamente conocida casa de su ex maestra y ex novia si es lo que fueron.

-Además de que me urge olvidarme de unas cuantas cosas-murmuró más para sí misma para que no la escuchara la otra mujer.

-Eres todo un caso-comentó la mayor, caminando hacia la cocina, siendo seguida por la pelinegra-.primero me odias y luego me buscas.

Puso las botellas sobre la encimera de la cocina y empezó a buscar en el cajón de abajo el sacacorchos para abrir una de ellas.

-No te equivoques, aún te odio, pero esto es importante-dijo Dayana mientras apoyaba sus codos sobre la encimera.

-Eres tan dulce-comento con sarcasmo Vero luego de encontrar lo que estaba buscando, a lo que Dayana respondió de manera sarcástica también, con una sonrisa y volteando los ojos.

El característico sonido del corcho saliendo por la boquilla sonó y la mayor fue por dos copas en ka alacena. Sirvió la botella en cada una y se sentó en una de las sillas de la mesada, Dayana hizo lo mismo, pero desde su lado, quedando al frente de la mujer.

-¿Qué es eso que te tiene tan patéticamente desesperada por beber alcohol hasta olvidarlo?-preguntó vero con cierto toque de burla en su tono de voz.

Dayana, quien pensó que había hablado lo suficientemente bajo como para que la mayor no haya escuchado lo que dijo al llegar, abrió sus ojos con sorpresa y la miró, intentando disimular aquello al beber de la copa.

-No empieces.

-Tú lo mencionaste, así que tú empezaste-contesto-.Ahora respondeme.

Dayana soltó un suspiro antes de volver a beber, deshaciéndose del líquido rojo de la copa casi por completo en cuestión de segundos, a lo que la mayor sonrió burlescamente y volvió a servir un poco de vino en ella.

-Conflictos sentimentales, nada qur te interese-dijo, viendo cómo la copa volvió a llenarse de nuevo.

-Oh, de hecho si me importa ahora qje lo dices así-sonrió al oensar que se trataba de un posible amorío y quiso molestarla un poco-.¿Qué te hicieron? ¿O es que no le puedes decir a tu crush que te gusta?

-Dios, cállate-bufó, evidentemente molesta ante las burlas de la mayor.-Te detesto.

Verónica se bebió hasta la última gota de la copa que tenía entre sus manos, llenándola una segunda vez en la noche mientras esperaba a que Dayana dejara de darle largas a la conversación.

-Yo...hable con Dani anoche. Fui a su casa casi por la madrugada y...-se detuvo al ver la expresión que puso la mayor.-Basta, intento hablar en serio.

-Ya, lo dejo. Continúa.

-Bien, fui con ella luego del problema afuera de la casa de Ana, y ella me explicó algunas cosas.

-¿Te dijo que soy la mejor maestra del mundo y que su amiga no esta en peligro conmigo por más que tu creas que si?-intervino, casi interrumpiendo a la menor.

-Joder, ¿puedes cerrar la boca un momento?-dijo exasperada acompañada de una mala mirada.

Verónica se rio de ella, sintiéndose complacida de estar acabando con su paciencia, pues de alguna manera tenía que cobrarse los corajes que la hizo pasar hace algunos años, y esa era la manera más sana que le ocurría.

-Y no, no eres la mejor maestra del mundo. Eres la peor. Tienes un grave problema ético y moral-espetó seriamente hacia la mujer, quien solamente rodó los ojos y bebió vino.

-Eres tan ingenua-empezó a negar con su cabeza, entrecerrando sus ojos al mismo tiempo-.Por eso juegan contigo. Por eso Ana te está usando para su beneficio y tú piensas que van a tener un amor de School como el que nunca pudiste tener.

Ahora las palabras de Dayana fueron las que calaron bastante más duro en los sentimientos de Verónica. Había sido la respuesta perfecta para dejarla callada y con una presión en el pecho que no supo definir si era por el enojo hacia ella o por lo que acaba de terminarse la botella.

Soltó un suspiro, apartando sin cuidado a Dayana de la entrada, para después salir de la puerta sin decir nada.

¿Ana quería jugar? Pues iban a jugar.











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Holisss💋

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