Sus ruegos se hicieron realidad cuando, luego de varios minutos, el timbre sonó y toda la clase comenzó a salir del salón, apresuradonse ella también para salir e ir directamente hacia el baño.
Puso su mochila a un lado y se inclino sobre los lavados para intentar al menos despejarse y no sentir que en cualquier momento podría quedarse dormida. Definitivamente el jueves era el día más pesado de soportar en la escuela. Solo quería irse a casa y dormir veinte horas seguidas.
Seco su rostro con las toallas de papel que obtuvo del dispensador a su lado y salió del baño de chicas, recorrió el pasillo hacia la cafetería hasta llegar a ella.
Ya dentro, tomo su comida y fue a la mesa en la que habitualmente se sentaban con Dani, notando que ya estaba ahí, guardando su puesto. Notando también que esta vez no serían solo ellas dos, sino que ya estaría incluida Tina. La novia de dani...
La acepto silenciosamente y saludó amistosamente a ambas chicas antes de sentarse.
Luego de una corta conversación sobre su día, Dani decidió hablar de nuevo.
—Tina...—Dani dio una palmadita en el hombro de la chica.—...dile lo que hablamos antes de que llegara.
—¡oh, si!—tina limpio sus labios con una servilleta antes de continuar.—Ana, le decía a Dani que mañana habrá una fiesta en casa de un amigo. Dani esta invitada obviamente, pero me preguntaba si a ti te agradaría la idea de venir con nosotros. No hay problema con eso.
Ana lo lo pensó por unos segundos mientras masticables su comida y terminaba de hacerlo para dar su respuesta.
—Eres muy amable, pero...no creo. Si me gustan las fiestas, pero no se.—respondió arrugando levemente su nariz.
—Oh-
—¡Ah, vamos, Ana!—reclamo Dani, interrumpiendo a su novia.—No seas así, seguro te la pasas bien.
La pelinegra la observo por unos segundos con la indecisión notándose en su rostro.
—Anda, di que si.—puchereó la mayor.—Porfis, por mi. ¿Si, si, si?
Ana puso sus ojos en blanco y negó con su cabeza, con una pequeña sonrisa apareciendo en sus labios por primera vez en el día.
—Está bien, iré. ¿A que hora?
—¡Sí!—la castaña aplaudió celebrando la respuesta de su amiga.—A las siete pasaremos por ti, ¿de acuerdo?
—De acuerdo.—sonrio y termino su almuerzo.
El timbre sonó minutos después y, cuando más lo ansiaba, llegó la hora de la salida también, por fin llegaría a casa luego de un larguísimo día.
...
Esa mañana del viernes ya se sentía un poco mejor que el día anterior, con un poco más de ánimo. Y como no estarlo, si su primera clase del día era con la Miss Castro.
—¿Alguien terminó ya su resumen del mes?—preguntó, apoyada desde su escritorio, con la mirada puesta en los demás estudiantes. Espero a que alguien levantara su mano y, al no suceder, miro su reloj y volteó de nuevo hacia ellos.—Bien, tienen diez minutos más, y el que no lo haga tendrá uno como calificación, lo saben.
Ana escribió lo más rápido que podía, a la vez que intentaba recordar las partes más importantes del contenido visto hace unas semanas. Sabía que si ese resumen no estaba completo, tendría una muy mala calificación, y realmente no quería eso.
Por un momento, volteó hacia Dani, quien se encontraba con el ceño fruncido y su lapicero moviéndose con rapidez también sobre su hoja. Justo como se encontraban la mayoría de sus demás compañeros también.
Termino de agregar las últimas ideas principales que pudo recordar y guardo su lapicero, levantó si mano tímidamente para que la Miss Castro supiera que había terminado.
—Muy bien, gracias, Ana.—dijo seriamente, tomando su hoja del pupitre de la pelinegra.
Ana apoyo si rostro sobre su palma, volteando hacia Dani, quien también la observaba, y le hizo una seña con su mano libre, indicándole que se apresurara. La mayor puso los ojos en blanco y siguió escribiendo con premura.
Luego de entregar su hoja también, ambas se miraron y Dani hizo algo que casi hace que Ana riera en plena clase en silencio. La pelicastaña la señaló a ella y a la Miss Castro, para luego formar con sus dedos índice y medio de ambas manos una "V", cruzando estos entre sí mientras hacia una mueca.
La pelinegra tapo su boca para evitar cualquier sonido de risa que pudiera escaparsele en ese momento. Negó con su cabeza y puso sus ojos en blanco. Cuando su vista volvió al frente, notó que la Miss Castro tenía la mirada puesta en ella.
Quiso morir en ese momento, pues solo esperaba que no hubiese visto lo que la cochina de Dani había hecho con sus dedos segundos antes.
Milagrosamente fue salvada por el timbre y rápidamente tomó sus cosas y salió del salón, tomando a Dani por el brazo, a la vez que caminaban a paso rápido por el pasillo.
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Buenas noches, espero y les guste. Perdón por tardar 💋
