Capítulo #50

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Sin necesidad de alguna instrucción o petición de más, se saco la blusa que llevaba puesta y la tiro hacia donde estaba ubicada anteriormente, haciendo lo mismo con su pants, el cual dejo ahí mismo en el suelo y que ya recogería después. Todo bajo la atenta mirada de su maestra.

Antes de que Ana pudiera continuar quitando su ropa interior, unas manos en su cintura la empujaron contra la base del lavamanos, del cual se sostuvo rápidamente para no golpearse. A través del espejo podía ver a su Maestra sonriéndole con lascivia, para después sentir su cuerpo pegarse al suyo por detrás.

-Inclínate un poco más-ordenó a sus espaldas.

Ana obedeció y se inclino más sobre la base, acomodándose sobre sus codos y estirando un poco más su cuerpo, lo que provocó que su trasero se levantara y se pegara más contra la pelvis de la mayor.

Por más que no quisiera, tuvo que apartarse un poco de su cuerpo para tomar cada lado de las bragas de la mayor y tirar de ellas hacia abajo. Estas se deslizaron por sus piernas y cayeron al suelo, al igual que su pantalón anteriormente.

Ahora que estaba completamente desnuda ante su maestra Verónica, un escalofrío recorrió su cuerpo al sentir su intensa mirada a través del espejo, al mismo tiempo una mano escabulléndose entre medio de sus muslos.

La mayor solamente acarició la zona y rozo intencionalmente el costado de su mano contra la pubis de la menor, alejándola a los pocos segundos de haberlo hecho. Las piernas de Ana temblaron ante esto, pero siguió sosteniéndose del lavamanos y observando a su Maestra desde el espejo.

Al sentir que ya no había ninguna mano ajena sobre su cuerpo, se giro para encarar a la mayor, yendo directamente hacia ella y colocando sus manos en el borde de su camison. Vero tuvo la intención de tomar sus labios de nuevo, pero Ana apartó su rostro rápidamente, recibiendo una mirada ofendida de parte de la mujer acompañada de una sonrisa retadora.

Sin decir nada, se agacho un poco y tomo el borde del camison que estaba usando su maestra, para después quitárselo y tirarlo al suelo, sorprendiendo a la mayor ante tal acción.

Se encontró por primera vez con el cuerpo semidesnudo de su maestra, quien le sonrió desde su lugar. Así que, dando acceso a que la menor continuará con lo que hacía falta, se giro hacia el lado contrario para que le fuese más fácil.

A diferencia de Ana, Vero se había dejado puesto su sostén para dormir, por lo que tuvo que quitárselo en ese momento, despojandola de él en unos segundos antes de bajar sus bragas también.

Al finalizar, Verónica volvió a ponerse frente a Ana, apartando su cabello tras sus hombros y acercándose a ella para tomarla por la cintura. Sin decir nada, la llevo hacia la ducha y cerró la pequeña puerta de vidrio detrás de ellas luego de haber entrado.

El espacio de la ducha era bastante amplio, por lo que no hubo problema al estar ambas dentro. Ana se volteó para prender la ducha y nivelar el agua a una temperatura tibia, ya que aún hacia un poco de frío.

Las gotas empezaron a ceñirse sobre sus cuerpos, mojandolas casi por completo al instante. La menor estaba tratando de no mirar el cuerpo de su maestta, pero era casi imposible teniendola así de cerca. Tomó la barra de jabón que se encontraba en el pequeño estante de los productos de baño que se aplicaba y comenzó a pasarlo por su cuerpo.

Al terminar, su maestra se lo quito de sus manos, cerrando por un momento la llave del agua que aún corría en medio de ellas. Luego, tomó la mo derecha de Ana, colocandola en la suya sobre el jabón.

-¿Me ayudas a mi también?-pregunto con falsa inocencia.

La menor asintió con una media sonrisa nerviosa y una vez Vero soltó el jabón, empezó a pasarlo ella misma sobre el cuerpo contrario, iniciando sobre sus hombros hasta su clavícula, para depsues cubrir su pecho con las pequeñas burbujas que dejaban en su piel.

Al llegar a los senos, su maestra puso su mano sobre la suya, haciendo que Ana fuera más lento ahí, enjabonando en dirección a la figura de sus senos, dando una, dos, tres, incluso cuatro pasadas sobre cada uno. Lo que poco a poco fue provocando que sus pezones se pusieran duros al tacto y Ana pudo sentirlo bajo su mano.

Suspiro antes de hacerla bajar sobre su abdomen y dejando libre su mano de nuevo, la cual siguió si camino después de pasar por su cintura hasta su vientre, para seguir enjabonando sobre su pelvis y luego su pubis, en donde acarició delicadamente con su mano sin ir más allá.

Luego de eso, se arrodilló sobre el suelo de la bañera para continuar con sus piernas. La posición sorprendió a la mayor, quien la observo desde arriba expectante, mientras que Ana siguió con su trabajo y empezó a dejar las burbujas de jabón sobre sus muslos, subiendo y bajando sus manos unas cuantas veces para asegurarse de que estaba cubriéndola muy bien.

La tensión empezó a aumentar cuando sus manos obligaron a la mayor a separar sus piernas, con la excusa de que tendría que pasar por ahí el jabón. Verónica sonrio, poniéndose tensa al momento en que las manos de Ana de desplazaron por su entrepierna, puesto que le causaba cierta excitacion todo del momento.

Se mantuvo ahí por unos segundos, sintiendo como la menor masajeaba sus muslos y la hacia apretar los dedos de sus pies cuando sentía sus manos llegar muy cerca de la zona peligrosa.

Ana, quien había dejado el jabón a un lado, levantó la mirada hacia el rostro de la mayor, antes de deslizar sus manos hacia atrás del cuerpo contrario, en donde las desplazo desde la espalda baja hasta el trasero, apretando este por unos segundos y soltandolo. Como respuesta, recibió un pequeño jadeo y vio como su maestra apretaba sus labios después.

Para esto, la menor sonrio traviesa y abrió un poco más las puertas de Vero, sosteniéndose de ellas para acercar su rostro al centro. Sus labios hicieron contacto con la piel mojada de la mayor, dejando una línea de cortos besos que bajaban por su vientre hasta llegar a su pubis en donde se detuvo para levantar su rostro y darle una mirada a Vero.

La mirada cargada de placer que le atorgó su maestra fue motivo suficiente para querer bajar más sobre su centro, por lo que sus labios se ubicaron justo al inicio de su abertura, rozando su clitoris con ellos.

La impaciencia estaba jugando con su calentura en ese momento, por lo que tomó a Ana del brazo y la levantó del piso, dejándola aturdida ante lo repentino que fue. Encendió la llave de la ducha e hizo que limpiara sus manos con el agua, dejándolas sin rastros de jabón, y luego volvió a cerrarla. Su espalda se pego a la fría y mojada pared de mármol, abriendo de nuevo sus piernas para después tomar una de las manos de Ana y colocarla directamente sobre su centro.

La menor sintió una corriente recorrer su estómago al tener el contacto de sus dedos contra los labios vaginales de su maestra. La humedad de estos provenía de la reciente agua que caía sobre sus cuerpos, pero al empezar a moverlos lentamente iba sintiendo cómo algo, un poco más viscoso, llenaba sus dedos.

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Holaaa, ya volví. En la noche les publico uno pequeño 🤭
























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