-Oh, y una cosa más...-volvió hablar la mayor.
-¿Sí?
-Tienes prohibido mirar el precio de lo que sea que elijas.
Dicho esto, tomo el brazo de Ana delicadamente, sin esperar una respuesta de su parte, y la guió por las afueras de varias tiendas, queriendo empezar por una en especifico para conocer si era su gusto o estilo.
-Pero...
-¿Que dijimos de los peros?- Vero volteó a verla con una mirada asesina exagerada, haciendo a Ana reír tímidamente y negar.
-Cierto, lo siento.
-¿Te parece bien si empezamos con ropa?-preguntó, hablando hacia otra dirección, ya que no encontraba la tienda que buscaba.
-Mmm, supongo que sí.-respondio dubitativa, frunciendo el ceño al verla tan concentrada mirando hacia casa una de las tiendas.
Vero pidió que se detuvieran un momento, mientras buscaba en su celular quien sabe qué en Internet.
Ana se desvío del lugar en el que estaba con la maestra, ya que la tienda que se encontraba al frente de ellas llamó su atención por un hermoso vestido que se exhibía sobre un maniquí detrás de la ventana de vidrio.
Se acercó más para observar cada detalle de los costados y hombros, encontrándose casi dentro de la entrada de la tienda, a lo que una mujer que, definitivamente trabajaba ahí, se acercó a ella amablemente y le habló.
-Puedo buscar uno con su talla si gusta.-ofreció
-No, yo solo estaba-
-Por favor, si es muy amable.-escuchó la voz de su maestra detrás de ella e hizo que Ana entrara por completo a la tienda, empujándolo con cuidado con su mano puesta sobre la espalda.
La chica que trabaja ahí, atendió inmediatamente a la petición de Vero y se retiro a buscar dicho vestido en la talla que calculaba que era la de la pelinegra.
-Bien, no lo había pensado, pero al parecer el estilo Celine irá muy bien contigo.-dijo la mayor, a la vez que acomodaba las gafas de sol que descansaban sobre su cabeza y daba un vistazo a toda la tienda.
-¿Celine?-pregunto Ana, confundida desde que dio el primer con su maestra ese día.
-La tienda, cariño. Se llama Celine.-empezó a caminar hacia la zona de calzado, con la pelinegra siguiendo sus pasos detrás.-Tienes buen gusto.
Ana volteó hacia las paredes de la tienda, buscando dicho nombre, encontrándose con ello en un letrero escrito en mayúsculas y de color blanco. Cua do pudo entender de qué hablaba su maestra, arqueó sus cejas y rió al escucharla decir aquello último.
-Es sólo que...ese vestido me pareció hermoso. Aunque no sé si se verá igual de bien en mi como lo hacia en el maniquí.-respondió acompañada de un pequeño puchero de inseguridad.
Vero se acercó a Ana de frente y acarició sus brazos por unos cortos segundos.-Se verá muchísimo mejor en ti, puedo apostar por ello.
Esas palabras hicieron que Ana sonriera y la obligarán a mirar hacia otro lado debido a la tentativa cercanía que había entre ambas.
-Los vestidores se encuentran por aquí.-escucharon la voz de la otra chica, lo cual las hizo alejarse un poco entre sí y dirigirse hacia dicho lugar.
Al llegar, Vero se quedó parada en la entrada del espacio en el que se encontraban ubicados los vestidores, dejando que Ana entrara y eligiera un vestidor.
Al hacerlo, la chica que le entrego la prenda salió del lugar y se dirigió hacia el otro cuarto de probadores. Mientras Vero esperó pacientemente a que la menor saliera, hasta que finalmente lo hizo luego de algunos minutos.
