Capitulo #14

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Entró, cerrando la puerta tras de sí. En su rostro se podía observar lo shockeada que se encontraba mientras caminaba hacia su habitación, no sin apagar antes las luces de la sala y el comedor.

Cuando llego, se tiro sobre su cama y sintió algo extraño, a lo cual no le tomó mucha importancia.

Se obligó a levantarse de nuevo para quitarse y cambiarse esa ropa y finalmente poder dormir.

Cuando estaba quitando su pantalón, al momento en que levantó una de sus piernas, puso sentir ese 'algo' extraño de nuevo. Volvió a ignorarlo y sacó de una vez, cambiándolo por un short de algodón que había tomado de una de sus gavetas. Pero cuando subió su short y este rozo contra su piel, volvió a sentirlo.

La duda pudo más que ella y palpo suavemente su entrepierna, ajustándose cuando sintió algo húmedo sobre sus dedos al momento de tocar su ropa interior.

Corrió hacia el baño a comprobar que su menstruación no se había adelantado, pero grande fue su sorpresa cuando no había líquido rojo por ninguna parte. Sólo una pequeña y delgada línea transparente se notaba en el centro de su ropa interior.

Ana frunció su ceño y tocó su intimidad con un poco de miedo, sintiendo un ligero cosquilleo al momento de hacerlo. De inmediato quito si mano y observo sus dedos con el mismo líquido raro que poseía su ropa interior. No era mucho, pero ella no entendía lo que estaba pasando. Froto sus dedos como acto reflejo y sintió su textura resbaladiza y viscosa.

¿Es que acaso la menstruación se había vuelto transparente?

En sus dieciséis años, nunca le había sucedido algo parecido, no que ella lo recordará al menos.

Su rostro se contrajo en duda al pensar en que eso era algo raro, así que rápidamente lavo sus dedos, seco su intimidad.  Realmente nunca se había sentido así, sin poder ignorar el hecho de que su rostro estaba un poco caliente también, obligándose a creer que es por la vergüenza que la embargaba por lo sucedido hace unos minutos con su maestra.

...

Daniela había llamado a Ana para invitarla a salir a tomar aire y platicar un poco sobre lo sucedido. Y como todo buen domingo, se había levantado muy tarde, por lo que devolvió su llamada algunas horas después.

Su amiga llegó a eso de las tres de la tarde, y mientras Ana se bañaba, Dani la esperaba acostada boca arriba en su cama, haciendo cualquier cosa en su celular. Cuando terminó, entró a la habitación y busco ropa en el armario.

—Ponte algo cómodo, hace mucho calor afuera.—hablo quejándose la castaña desde su lugar en la cama.

Ana cambio el jean que había tomado por un short de mezclilla negros escogió una camisa corta que apenas cubría su estomago. Estuvo a punto de dejar caer su toalla, pero volteó hacia Dani y carraspeo, llamando la atención de su amiga.

Aparto su celular y observo a Ana, quien abrió sus ojos con sugerencia e indicó con su rostro a la mayor que saliera de la habitación.

—Ay, por favor, no es como si no te eh visto antes.—entrecerro sus ojos e hizo un puchero.—Además, nisiquiera estoy viéndote, estoy con mi celular.

Ana puso sus ojos en blanco y se cruzó de brazos. Dani rió y se volteó hacia abajo sobre el colchón, colocando su rostro de costado para poder seguir viendo la pantalla de su celular y tapando su otro costado con una almohada.

—Gracias.—dijo Ana sarcásticamente.

Minutos después, ambas chicas salieron de casa. Caminaron un buen rato por las calles como acostumbraban, tomadas de la mano y jugando con estas como un columpio. Incluso se tomaron varias fotos que luego subieron a sus estados.

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