Capítulo #60

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Apartó el brazo de su rostro y volteó a su derecha, de donde provenía aquella voz que le tenía los vellos de punta. Sintió su corazón empezar a latir con fuerza sobre su pecho, y no por las razones en las que lo había hecho antes, sino por la sorpresa combinada con molestia que estaba sintiendo en ese momento al verla parada ahí como si nada.

De brazos cruzados mientras se apoyaba con su hombro de la pared, la Profesora Castro había aparecido ahí de un momento a otro, lo que la hizo mirarla con apatía desde la camilla.

–Pues límpiese los oídos la próxima vez porque no pienso repetirlo–respondió como si no se sintiera avergonzada de haber sido escuchada.

La profesora Castro rió al escucharla sin dejarse amedrentar por la chica, la cual apartó su mirada para volverla al techo y después cerrar los ojos en un pequeño intento de ignorar su presencia.

–Sigo sin escucharte bien, ¿que decías?–dijo, fingiendo no poder hacer aquello.

–¡Ugh! ¿Que es lo que quiere?–preguntó con hastío–¿Cómo supo que estaba aquí siquiera?

–Tuz compañeros no son los mejores para quedarse en silencio sin un adulto presente–empezó a acercarse a donde se encontraba la menor–.¿Por que? ¿Tienes algún problema con que esté aquí?

Ana sintió la presencia de la mayor cada vez más cerca, por lo que abrió los ojos nuevamente y se aseguró de esto, comprobando que se encontraba parada a solo unos pocos metros de la camilla.

–No solo uno, en realidad son varios.

–¿Ah si?–preguntó de manera casi burlesca, llegando al lado de la menor que seguía acostada.

–Si, y el primero de todos es la razón por la que estoy aquí–respondió, alejándose cuanto pudo para demostrarle que no la quería cerca–.Todo es su culpa.

–¿Es mi culpa que entres como una cabra sin freno a mi clase y no traigas tus cosas contigo?–volvió a cuestionar con una media sonrisa.

La peli negra se quedó callada por unos segundos, viéndola con los ojos entrecerrados ante su descaro. Se reincorporó mínimamente sobre la camilla, apoyándose sobre sus codos para sostener su cuerpo.

–Pude haber hecho todo eso que dice, pero aún así, creo que no merecía ese tipo de humillación que terminó trayéndome hasta aquí -espetó con resentimiento.

–Tienes que cumplir las reglas, lo sabes -se inclinó un poco para quedar a la altura de su rostro-. Sigues siendo una alumna después de todo.

–Solía ser su alumna favorita...-susurró con la voz quebradiza por el continuo ardor en su garganta-. Usted misma lo dijo.

–Y no he dicho que haya dejado de ser así.

Ana negó con su cabeza en oposición a sus palabras, viéndola a los ojos cuando la tuvo de frente.

–Bueno, claramente no lo parece.

Ambas se quedaron en silencio ahora. la maestra Verónica, por su parte, alzó una mano para tocar la mejilla de la menor, asustándose un poco al sentir la elevada temperatura que poseía su piel.

Ana apartó su rostro con desgano al notarlo, sentándose sobre el colchón y dejando sus piernas colgando de él, a lo que la mayor volvió a buscar su mirada poniéndose al frente de la chica.

En un segundo separó sus piernas con cuidado y se ubicó dentro de ellas, tomando el mentón de la menor para obligarla a verla directamente. Le sonrió cuando esta se dejó hacer aquello, pero de todas maneras decidió cerrar los ojos para evitar verle.

–Mírame-ordenó con severidad.

–No.

Verónica río inevitablemente al ver que la menor no abría sus ojos y se negaba a hacerlo aunque se lo pidiera, por lo que inhaló profundamente antes de presionar sus labios sobre los contrarios, logrando su objetivo al sentir como Ana reaccionaba inmediatamente y abría sus ojos con sorpresa.

Aquello había encendido todas sus alertas y había conseguido tensarla. Frunció el ceño hacia su maestra y la apartó ligeramente empujando sus hombros.

–¿Que hace?-preguntó exasperada.

–Besarte, ¿no ves? -respondió la mayor con gracia.

–Lo se, pero ¿por qué lo hizo?

–Justamente para que me miraras como lo estás haciendo ahora.

Ana dejó salir un sonido de frustración de su adolorida garganta, rodando los ojos en cuanto vio a la mayor reírse de su reacción.

–No la quiero cerca de mí, por su culpa me duele hasta el alma-musitó con su rostro mirando hacia otro lado.

–¿Segura que no me quieres cerca?-se aproximo hacia su oreja para susurrar suavemente en ella-. Porque tú mano sobre mi pecho dice lo contrario.

La peli negra pareció darse cuenta del lugar en el que tenia ubicada su mano, la cual no había apartado desde que había intentando alejar a la mayor y ahora se encontraba puesta más abajo de sus hombros.

Apretó sus ojos con arrepentimiento antes de negar con la cabeza, intentando contenerse de lo que quería hacer en ese momento y bajo su mano para ponerla detrás de su propio cuerpo.

Al abrir los ojos, notó la mirada de su maestra sobre sus labios, además de sentir sus manos puestas sobre sus muslos, provocando que sus intentos por reprimir aquello que sentía se debilitaran fácilmente en cuestión de segundos.

Realmente trataba de mantenerse firme, pero la tensión que se había formado de repente entre las dos era imposible de ignorar y sentía la necesidad de terminar con ella de una vez.

Definitivamente odiaba eso.

La mayor no tenía ninguna intención de volver a acercarse, solo pretendía provocarla hasta que ella misma cediera por su propia mano para comprobar si podía mantener las cosas que estaba diciendo al azar.

Era así cómo funcionaba con la menor después de todo. Creía solamente que solo necesitaba un pequeño empujón para que sus más profundos deseos fueran capaces de escapársele.

Siendo así como Ana finalmente luego de unos segundos más de lucha interna, soltó un pequeño grito de frustración y tomó el borde del cuello de la chaqueta de Verónica, apretando este con fuerza antes de atraerla hacia si en busca de sus labios nuevamente.

El beso al que había dado inicio fue uno completamente diferente a todos los demás que pudieron ocurrir antes de ese preciso momento.

Este era un beso agresivo en su totalidad, no había ni un solo apeche de ternura o delicadeza en el, pues se trataba más de un roce desesperado entre sus labios y se sentía casi como si estuviese desquitando toda su frustración en ello.






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Buenas noches comadres, ya volvió. Se que me extrañaron pero ya estoy de vuelta y activa 🥰✨

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