Capitulo #18

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Sintió los dedos de la mayor escabullirse hacia el costado de su mentón, tomando suavemente esta parte de su rostro y acercándola para que pudiese escuchar los jadeos contra su oreja. Ana sintió debilitarse completamente ante tal acción.

Sus besos se desplazaron hacia la zona semi cubierta del pecho de Vero, en donde se detuvo pocos segundos después y levantó su rostro para observarla dudosa. La Miss Castro sonrio y tomó su rostro, besándola cariñosamente para luego deshacerse del cuerpo sobre sus piernas y recostandolo sobre la cama de nuevo.

Ana mordió suavemente su labio inferior cuando su cabeza tocó la almohada, sintiendo la fuerte respiración de Vero sobre sus clavículas esta vez. No entendía por qué sentía la fuerte necesidad de soltar muchos sonidos que ella consideraba vergonzosos en ese momento, así que se contendría lo más que pudiera.

La Miss Castro levantó un poco la camisa que Ana recién se había puesta y escabulló su mano, pasando por su estomago primero para llegar acariciar su cintura.

Su cuerpo se encontraba cálido bajo la tela, lo cual la llevó a disfrutar de esto sin prisa, simplemente acariciando lenta y cuidadosamente.

Paseo la punta de su nariz sobre el lado izquierdo en su cuello, bajando poco a poco hacia la zona de su pecho cubierto por la tela de su camisa. Se detuvo aquí y levantó su mirada hacia Ana, quien también la miraba a ella, y Vero sonrio disimuladamente al escuchar los fuertes latidos que emanaban de la zona cercana. La menor pudo darse cuenta de esto, sintiendo mucha vergüenza cuando la observo sonreír, pensando que podría estarse burlando. Lo cual no era así realmente.

Sin embargo, Vero no dijo nada al respecto y simplemente volvió a bajar su mirada. Su mano subió desde si cintura hasta el torso, recorriendo un pequeño camino con sus dedos para llegar a la mitad de su pecho, justo en medio de los senos de la menor. Ana pareció sobresaltarse un poco cuando esto sucedió, puesto que nunca nadie la había tocado de esa forma.

Se sentía extraña, pero a la vez no sabía que estaba pasando consigo misma. Quería que su maestra continuará, aún sin saber exactamente cómo iría a proceder toda la situación, pero a su misma vez, su preocupación le pedía que parase todo en ese momento por miedo a que luego no pudiera ni verla a los ojos.

Sin embargo, la Miss Vero, con sus ansiosas manos, se acercó a uno de sus pequeños pechos y rozó suavemente contra su sostén, haciendo sentir a Ana un pequeño cosquilleo en su entrepierna. Mordió su labio inferior e inhaló entrecortadamente cuando Vero volvió a repetir dicha acción, pero esta vez haciéndolo de manera un poco más intencional, tomándolo con toda su mano y apretando ligeramente.

Ana, inevitablemente gimio. Fue un sonido con un tono realmente bajo, pero que claramente pudo ser escuchado por la mujer frente a ella, quien simplemente ña observo de inmediato y esbozó un picaresca sonrisa.

—Eres tan tierna...—dijo, alejando su mano de la zona.

La pelinegra no pudo decir cosa alguna, ya que, la mano que se ubicaba sobre su pecho, se había desplazado hacia su vientre de un momento a otro.

Vero se paseó con sutileza sobre la suave piel de su estomago, antes de bajar completamente hacia su vientre y acariciar despacio, no sin antes levantar el elástico del short que llevaba puesto la menor e introducir su mano para tener una mejor accesibilidad . La observo temblar un poco ante su reciente acción, por lo que tuvo que detenerse un momento; aguardando, con la mirada sobre sus expresiones faciales antes de poder continuar al verla asentir despacio, sin necesidad de decir nada.

La Miss Castro descendió cautelosamente sus caricias  hacia la zona de su feminidad, provocando de nuevo un pequeño estremecimiento en la chica bajo ella. Esta vez continuo acercándose más, sin esperar una respuesta exacta, pero consciente de que se detendría en cualquier momento que se lo pidiera.

Estaba muy, pero muy nerviosa aunque no lo demostraba totalmente, justo como siempre hacia, pero la verdad es que tenia cierto tipo de temor. Estar tocando de esa manera a una menor de edad no era exactamente algo por lo que gustaría estar inculpada legalmente. Nada lo era realmente, pero eso menos.

Estaba al pendiente de sus reacciones constantemente, rogando internamente por que Ana le dijera si estaba haciendo algo que ella no quería, o si se sentía incomoda. Cualquier cosa que le disgustara, tenía que saberlo para alejarse inmediatamente.

De hecho, Ana no se sentía incomoda en lo absoluto, pero prefería callarse en esos momentos por temor a decir alguna estupidez, o hacerla directamente, y que su maestra se marchara. Por lo demás, se sentía en la gloria, afortunada de que algo tan íntimo estuviese sucediendo entre ellas al fin, aunque eso le costra si vergüenza ante ella.

Previo a que su atención se concentrará en la aprobación de la menor, su mano se encontraba posada sobre la tela de la ropa interior de la chica. Vero noto que la calida zona debsu cuerpo estaba un poco húmeda, por lo que la tentó a palpar más, buscando recorrer la línea exacta en que su humedad se marcaba.

Ana volvió a gemir inevitablemente, esta vez un poco más  audible, sintiendo el cosquilleo anterior volverse más intenso justamente sobre su intimidad. Su pelvis se elevo unos mínimos centímetros, mordiendo su labio inferior cuando sintió la mano de su maestra abarcar la zona completa.

Por su parte, Vero ocupo su dedo medio para jugar a recorrer el lugar en donde se encontraria su entrada, acariciando hacia arriba y abajo lentamente sobre la humedad de su braga, provocando que Ana cerrará sus ojos en ese instante y apretara sus labios.

Su espalda se arqueo un poco y soltó un pequeño jadeo a causa we la grata sensación que le provocaba el accionar de la mayor sobre la sensible parte de su cuerpo.

Los movimientos rectilíneos del dedo medio de Vero subieron hasta llegar a su clítoris, presionando ligeramente sobre el lugar, para disfrutar de la reacción que tuvo la menor al sentir esto. De sus labios amenando un gemido considerablemente audible; tanto que sus manos intentaron tapar su boca luego de esto, mientras que sus piernas se encogieron por inercia.

La extremidad libre de Vero fue hacia su otro pecho, tomándolo por encima de su camisa y apretando ligeramente sobre este. Mientras tanto, su derecha seguía moviéndose bajo el short de Ana, quien simplemente mantenía sus ojos cerrados y alcanzaba a gemir por lo bajo.

La Miss Castro aumento la velocidad con la que acariciaba su sensible lugar, su dedo volvió a jugar verticalmente sobre la húmedad h subiendo hasta donde se ubicaba su cubierto clitoris. Cada vez la notaba un poco más débil que antes, sus piernas temblaban a su costado, sus ojos se apretaban más fuerte y la retención de sus gemidos había cesado.

Sabía muy bien que estaba por hacerla experimentar su primer orgasmo. Y realmente esperaba que fuera eso y no que estuviese a punto de desmayarse.

Ana tomo la mano que amasaba su seno por sobre la prenda y lo apretó con fuerza sobre esta, tratando de canalizar toda su desesperación en esta acción. La desesperaba el no saber por qué sentía una incontrolable ganas de liberar algo que se formaba en su vientre y bajaba de golpe hacia la zona en que Vero mantenía frotando con sus dedos. Simplemente no sabía cómo sacarlo de si misma.

Vero estaba disfrutando tanto de observar a la menor tan metida en si misma, sin parecerle importante lo mucho que estaba exhibiéndose frente a ella, continuando así por varios segundos más en los cuales ambas se hicieron saber lo mucho que disfrutaban de esto.


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Hola, buenas noches 🙃💋🤭

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