Ana apresuró su paso hacia la puerta corriendo la corta distancia que quedaba, pasando frente ala Miss Vero mientras hacía una reverencia y dándole una mirada nerviosa ante la penetrante de ella.
Se sentó en su pupitre y escucho a su Maestra cerrar la puerta del salón. Puso algunas indicaciones en el pizarrón y repartió varias hojas con los temas a reforzar.
-El que vaya terminando puede retirarse.-indico secamente, antes de sentarse en su escritorio y comenzar a calificar lo que parecían ser tareas de otros salones.
Obviamente lo que debían hacer podían terminarlo en no menos de quince minutos, pero Ana decidió tardar hasta ser la última en el salón para poder quedarse a solas con la Miss Vero y que hablasen al menos un poco ese día.
Cuando esto sucedió, sintió la mirada sobre ella, cosa que la hizo levantar su rostro y conectar miradas con la mayor, quien se encontraba fijamente concentrada en ella desde hace quien sabe cuanto tiempo.
Le brindo una pequeña sonrisa desde su lugar y dejo su lapicero a un lado, levantándose de ahí junto con su hoja llena y entregándosela al llegar a su escritorio.
-¿Debería no recibirte esto por haber llegado tarde hoy y, peor todavía, terminarlo tarde cuando era algo tan simple?-preguntó Vero con una media sonrisa retadora en sus labios.
Ana abrió sus ojos con sorpresa y negó levemente con su cabeza.
-No-no, lo siento. Siento haber llegado un poco tarde hoy, pero...respecto a esto-señalo su hoja, en manos de la mayor.-El tiempo de la clase aun no acaba, así que podría decirse que no estoy entregándolo taaan tarde.
Vero se vio en la obligación de reprimir la risa que amenazaba con escaparsele en ese momento.
‐Mmm, bien, tu ganas. Pero, para la próxima...-se acercó hasta donde estaba Ana y apoyo su cuerpo sobre el borde de la mesa de su escritorio, tomando por la cintura a la menor y acercándose a su oreja para susurrar ahí.-...No quisiera dejar afuera a mi alumna favorita.
El cuerpo de Ana se estremeció ante tales palabras y la forma en que las percibió con ese pequeño susurro, haciendo que su piel se erizara y abriera minimamente sus labios en asombro.
A la mayor le fue imposible esta vez no reír un poco debido a su reacción y apretó su cintura para atraerla hacia su cuerpo, teniéndola ahora mucho más cerca. Ana respiraba variablemente cada vez que tenia así de cerca a su Maestra, ella misma podía darse cuenta de ello. Y no mentiría, le encantaba provocar eso (y muchas otras cosas más) en ella.
La pelinegra tomó el rostro de Vero con ambas manos y se acercó pausadamente hacia sus labios, cuestiónandose ai debía hacerlo en ese momento, justamente en la escuela y no en un lugar más privado.
Aunque todos esos pensamientos se esfumaron cuando la Miss Vero fue más rápida que ella y se apresuró a unir sus labios con los suyos. Olvidándose de absolutamente todo al momento en que sus besos empezaron a acariciarse mutuamente, deslizándose entre sí con pasión.
Las manos de Ana se entrelazaron tras el cuello de Vero mientras amabas seguían degustando el sabor de la otra, comenzando a crear un ambiente peligrosamente lujurioso en el aula.
La mayor, por su parte, llevó sus manos en un lento camino hacia el trasero de la menor, en donde apretó ligeramente sobre su falda para provocarle un pequeño estremecimiento ante el repentino toque. Sonrio en medio del beso ante esto, viéndose tentada a volver a hacerlo pero ahora un poco más atrevido.
Ana apretó un poco su agarre ante las acciones de su maestra, temiendo por los sonidos que podían escapar de su boca en cualquier momento, se encontraba un poco nerviosa ante el peligro que presentaba estar haciendo eso en su salón, a pesar de tener la puerta cerrada, pero sinceramente nada le impidió disfrutar del momento.
La lengua de Vero se introdujo traviesa y gentilmente entre los labios de Ana, jugueteando delicadamente en su boca al tener el acceso completo a ella, a la vez que disfrutaba de la calidez que está lenofrecia.
Ana empezó a olvidarse cada vez más de la realidad en la que se encontraba, convirtiéndose en un ser nublado por el gusto que le provocaba ser besada y acariciada por su maestra.
El timbre de salida resonó abruptamente en sus oídos y solo pudo sentir como la Miss Vero abandonaba sus labios, lamentándose fuertemente por ella y pidiendo a la vez una explicación con la mirada.
-Ahora si, la hora de clases acabo.-la maestra sonrio maliciosamente al decir esto, alejándo de su cuerpo a la pelinegra para poder ir a tomar su bolso de su escritorio.
Ana mordió si labio inferior sin saber que hacer exactamente ahora, yendo a tomar su mochila nerviosamente. La puso sobre su espalda y estuvo a punto de salir del salón sin decir nada, totalmente avergonzada, hasta que volvió a escuchar la voz de Vero.
-¿Vienes?-preguntó, colocándose los lentes de sol sobre su cabeza y el bolso sobre su brazo.
-Mmm, ¿A-Adonde?-respondió Ana en tono de confesión.
-Dijiste que querías conocer a Loui, ¿no?
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Loui, es la mascota de Vero...
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Lo prometido es deuda, estoy en clases de Ciencias Biológicas 😆
