La suave succión ejercida sobre su punto de placer principal estaba volviéndola un lío de gemidos ahogados y placer flamante. Su labio inferior se apretaba contra sus dientes, mientras que una de sus manos se paseaba muy vagamente sobre sus pezones erectos, apenas rozandolos con la palma de su mano. El tiempo en que sus ojos podían permanecer completamente abiertos era demasiado escaso, puesto que sentía como poco a poco el placer le nublaba la vista y tenía la necesidad de entrecerrarlos al encontrarse demasiado extasiada.
Uno de esos gemidos que no pudo evitar soltar libremente de su garganta fue incitado por la adición de uno de los dedos de Vero posicionándose sobre la entrada de su vagina, comenzando a formar círculos alrededor, a la vez que continuaba degustando su clitoris con vehemencia.
Mientras que Vero disfrutaba casa segundo, su vientre cosquilleaba y sus piernas se contraian al sentirse estimulada a tal grado. Más aún cuando el dedo que acariciaba su entrada fue reemplazado por el mismo órgano que se encontraba dándole placer un poco más arriba.
Su lengua se paseó gustosamente por encima unos segundos, para después introducirla cuando fuera posible en su hendidura, comenzando a embestir con ella muy delicadamente y con ritmo.
Esto hizo que Ana pudiera contenerse bastante menos que antes, y esta vez comenzó a gemir alto, despegando un poco su espalda de la cama al sentir el opacar agolparse cada vez más en su vientre y aferrando su manos a las sabanas debajo.
No podía creer el extraordinario sentimiento que le causaba la calida lengua de su maestra entrando y saliendo de su húmeda y sensible feminidad. Era como si estuviese levitando, y cada vez se acercara más a eso que tanto deseaba alcanzar.
Justamente por eso, supo que no podría soportarlo por mucho tiempo más y retomo su movimiento suave contra la boca de la mayor, quien no dudo ni un segundo en continuar con lo que estaba haciendo, pero agregando un poco más de rapidez a las embestidas con su lengua, mientras su pulgar jugaba en círculos sobre su botón de placer, aprovechando la humedad previa en este.
Sus piernas no podían más, se apretaban contra los costados de Vero y su vientre se contraia fuertemente. Ni hablar de los latidos de su corazón, los cuales tenían una carrera dentro de su pecho y hacían que su respiración estuviera igual de agitada.
Finalmente, alcanzó su punto máximo cuando su maestra dejó las últimas estocadas y, con un gemido agudo, sus ojos apretados y la presión ejercida con su mano sobre las sabanas, sintió su vientre liberarse de toda tensión al mismo tiempo que el pulgar en su clitoris relentizaba su movimiento contra este.
Ya podía sentir haber alcanzado lo que tanto deseaba en esos momentos, pues se había corrido a manos, (o mejor dicho boca), de su maestra, quien por último dejó cortos besos sobre el plano abdomen de la menor, sintiendo como este seguía contrayendose levemente.
Levantó su mirada y se encontró con una pelinegra de respiración pesada, mejillas rosáceas y ojos brillantes, mirándole con una sonrisa tímida en sus labios, los cuales se encontraban rojizos e hinchados debido al ataque con sus dientes en ellos.
Una imagen preciosa si se lo preguntaban personalmente.
Prefirió limitar sus palabras a solamente caricias, dejando que el momento de lujuria tomara tiempo en desvanecerse y pudiera ser disfrutado un rato más por ambas.
Ese sin duda, había sido el mejor regalo anticipado de cumpleaños que Ana alguna vez pudo imaginar recibir, aunque realmente Vero nunca hubiese dado a entender que ese era su regalo, ella lo tomaría en silencio como uno.
Si ers correcto o no, sinceramente ya le importaba poco o nada.
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Hola, como estan. Espero que estén bien...gracias por leer por sus votos por el cariño por todo. No tengo como agradecerles esto.
Veré si puedo publicar el siguiente 💗
Perdón por tantos detalles del orgasmo 🥴
