Según había aprendido recientemente, aquello se trataba del fluido que manchaba sus bragas cuando algo la excitaba de manera sexual, por lo que al notar lo mismo en su maestra no le sorprendió en absoluto, sino al contrario, le agrado saber qje causaba la misma reacción en ella.
Su muñeca estaba siendo tomada por la mano de la mayor, quien guiaba los movimientos de sus dedos sobre su centro, hasta que Ana tomó de esta y la aparto en señal de que ella sabía que hacer ahora, o al menos quería intentarlo.
El vientre de Vero se contrajo cuando la menor separó sus labios y encontró su clitoris, empezando a jugar con el en círculos, todo con un roce suave y delicado. Mientras, su boca se dirigía hacia sus senos, en donde se agachó un poco para tomar uno de ellos entre su boca y pasar su lengua repetidas veces sobre su pezón, hasta tomarlo entre sus labios y succionado.
La cabeza de su maestra se apoyó sobre la pared ante esto, ahogando varios sonidos de goce en su garganta. Cada segundo que pasaba la hacía calentarse más y más, siendo la iniciativa de Ana la que lo provocaba. Teniendo en cuenta que era su primera vez haciéndolo, no podía quejarse de absolutamente nada.
La menor tomó la pierna contraria y la levantó a la altura de su vientre, para así tener mejor acceso a la vulva de la mayor, quien se sostuvo de la pares para evitar caer. Así, Ana tuvo mayor movilidad para su mano y pudo volver a hacer lo suyo.
Tomó parte de su lubricacion y siguió acariciando su clitoris, de adelante hacia atrás y en círculos de nuevo. Se pego al cuerpo contrario, sin dejar de masturbarla, y subió el rostro hasta su cuello, en donde ubicó sus labios para dar besos cortos a lo largo de este y también unas ligeras succione.
Su maestra tomó la parte de atrás de la cabeza de Ana para mantenerla ahí por más tiempo, indicando que le gustaba sentir su boca haciendo travesuras sobre la piel de su cuello. Y su voluntad fue concedida hasta que ella misma decidió detenerla, tomando el cabello contrario entre sus dedos y tirando de él cuidadosamente para separarla, haciendo que Ana la mirara a los ojos, con sus labios rojizos e hinchados por estar jugando con su cuello.
Vero le sonrió lascivamente antes de impulsar su cabeza a rozar sus labios contra los suyos, uniéndose en un beso bastante intenso, en el cual sus lenguas se hicieron presentes a los pocos segundos de haber iniciado.
Los dedos de Ana se detuvieron por un momento allá abajo ante la atención que le estaba al beso, lo cual hizo que su maestra gimiera contra su boca y, aprovechando que aún tenía su mano enredada entre su cabello, tirara de este para separarlas.
-No pares-ordenó con voz profunda por la excitación.
Ana asintió, disculpándose mentalmente porque de inmediato volvieron al anterior beso. Siguió otorgándole aquel intenso placer mayor con sus dedos, intentando concentrarse en ambas cosas a la vez para hacer disfrutar a su Maestra, lo cual sin duda estaba logrando.
Sus lenguas chocaban cada tanto en la urgencia de sentirse cerca, de deleitarse con la calidez de sus cavidades y la suavidad de sus belfos, más la fricción de sus pechos aumentando el enardecimiento entre sus organismos.
Y al pasar los minutos, Verónica empezó a sentir la necesidad de tocar a Ana, viéndose en un pequeño conflicto al necesitar correrse primero, por lo que volvió a tomar la mano de la menor y guiarla para que la masturbara de una manera que sabía que la haría terminar más rápido.
Su mano libre se poso sobre el hombro contrario para sostenerse y Ana se dejó guiar por ella, adaptando sus movimientos a los que la mayor le indicaba. Aquello consistía en presionar más sobre su clitoris y desplazar sus dedos de manera rápida de lado a lado.
Su maestra gimio sin ninguna inhibición esta vez al sentir como su orgasmo recorría todo su vientre hasta salir por su vagina, la cual sentía palpitar luego de esa fuerte liberación. Los dedos de Ana quedaron empapados de los fluidos de la mayor, por lo que los saco de entre medio de sus piernas y pensó en limpiarlos luego con el agua, pero no tenía en cuenta que su maestra la haría llevarlos hasta su boca para que los limpiara ella misma.
Sus dedos medio y anular fueron impulsados dentro de sus labios por la mayor y ahí los aprisionó contra su lengua, la cual pasó a lo largo de estos para limpiarlos de los fluidos y luego los sacó, tratando de no apartar la mirada de la de Vero.
Ni siquiera tuvo tiempo de emitir una sola palabra debido a que la mayor la había tomado de la cintura para invertir sus posiciones, quedando ella ahora con la espalda pegada a la pared y su maestra al frente, abriéndole las piernas con premura.
-Date la vuelta-pidio al tener una mejor idea.
Ana obedeció sin rechistar y se giró, poniendo ahora sus manos sobre la pared y dejando su espalda y trasero expuesto ante la mayor. Lo frío del mármol hizo que sus pezones se endurecieran sobre el, aumentando su sensibilidad, la cual ya era bastante ostensible desde que tocó el cuerpo de su maestra y le brindo un orgasmo que jamás olvidaría.
Así que, con eso en mente, su propio cuerpo la alentó a sentir cada roce un poco más intenso que lo usual y manifestándose en lubricacion de su entrada.
Verónica la tomó por los hombros y se acercó a ella por la espalda, poniendo sus labios sobre su oreja y bajando una de sus manos para pasarla sobre su trasero.
-¿Qué opinas de ir un poco más allá de la última vez?-preguntó suavemente en su oído.
-S-sí...-su voz salió entrecortada debido a la situación y al mucho tiempo que había pasado sin hablar.
Ni siquiera sabía realmente a qué se refería la mayor con "ir más allá de la última vez", pero en ese momento podría decirle que si a todo, solo necesitaba sentir tanto placer como el que había brindado hace unos minutos.
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Lo prometido es deuda 😌❤
