capitulo #35

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Estaba segura de lo que quería. No tenía miedo, no tenía ninguna preocupación; se sentía bien con lo que fuese a pasar. El nerviosismo era usual, pero esta vez se manifestaba de manera diferente. Esta vez, lo único que podía sentir eran nervios de la incertidumbre que le generaba el desarrollo del acto en sí. Pero al momento en que la mayor tomó su mentón y alzó su mirada, le trasmitió un poco más de la seguridad que tanto necesitaba en esos momentos.

El sentirse deseada causaba algo inexplicable en ella, algo desconocido, pero que se sentía realmente agradable. Sabía que podía detenerlo todo en el momento que lo desease  con solo decir unas palabras, pero no es eso lo que quería. Lo pensó bien y se confirmó a sí misma que no era lo que quería.

Por su parte, Vero no podia dejar de sobre pensar en cada paso que se atrevía a dar, en cada caricia suave y mirada que le brindaba, intentando hacer de este momento uno muy especial para oa chica y no arruinarlo todo con algún descuido.

La menor coloco sus manos sobre los hombros de Vero al sentir como era trasladada vacía el lado contrario en el que se encontraba y su espalda era depositada sobre el suave colchón de la cama de su maestra, quien estiro su brazo para tomar una de las almohadas que se encontraban al centro y colocarla bajo la cabeza de Ana, para que así no sintiera incomodidad alguna. También dejo su pelvis al borde de la cama, con sus piernas colgando de ella sin tocar completamente el suelo.

De esa manera, Vero retomo su labor y se dedico a besar la zona de la clavícula de la menor, mientras que a su vez, introducía su mano bajo los tirantes del teddy para tirar de ellos hacia el costado y así dejar libre la zona de su pecho y hombros.

Los delicados besos sobre cada parte de la piel que Vero iba recorriendo en el trayecto, eran un estimulante distractor para que Ana no sintiera vergüenza al notar como lo poco que tenia de ropa desaparecía en un solo movimiento de su mano. Intentaba hacer que se dejara llevar por sus sentidos y no por sus pensamientos; que se soltara con seguridad y no con miedo.

Así, cuando menos lo esperó, su maestra se encontraba observando con una sonrisa, sus senos al descubierto por fin. Lo que la llevó a tomar uno entre su mano y lo acarició de manera delicada, apretando muy nimiamente y soltando.

-Son perfectos, me encantan.-susurró, acercándo su rostro hacia su pecho.

Veronica descendió en una corta línea de besos sobre su pecho hasta llegar al espacio existente entre su busto, en donde se detuvo y levantó su mirada para asegurarse del bienestar de Ana.
Prosiguió hasta tener bajo sis labios la suave piel de su seno derecho, en el cual comenzó a dejar besos sobre su areola y tomó entre sus dedos su pezón.

Jugó con el distraidamente, apretandolo entre su pulgar e índice mientras hacía círculos imaginarios y tiraba hacia afuera suavemente, haciendo que Ana soltara suspiros al sentir dicha estimulacion que la estaba poniendo tan sensitiva.

Mientras tanto, Vero podía sentir sobre su rostro el pecho de la menor subir y bajar en cada suspiro, por lo que aparto sus dedos del área para reemplazarlos con su boca y seguir estimulando con su lengua. Así, los pezones de Ana fueron endureciendose a medida que su maestra se dedicaba a succionarlos levemente con sus labios y recorrerlos con su lengua de lado a lado.


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Buenasss noches "no se calienten eh" que con esa razón ya no seguí. Lo se soy una mata pasiones

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