El día se había pasado demasiado rápido. La salida con Dayana y Dani había sido increíble, se la pasaron muy bien en el sitio de juegos e incluso se compraron un brazalete compartido de amistad. Todo estaba yendo bien hasta el momento.
Regreso a su casa a eso de las cinco y media, por lo que aun tenia tiempo de arreglarse mejor antes de que llegara Verónica. Entro a su habitación y empezó a desvestirse, para luego ir directamente hacia el cuarto de baño y tomar una ducha rápida de diez minutos.
Al salir, mientras buscaba en su closet algo de estilo mas nocturno, se encontró con el vestido que le había regalado su maestra en aquella salida al centro comercial, aun dentro de la bolsa de la tienda.
Le pareció un buen momento para utilizarlo, así que lo tomo y lo saco de la bolsa, colocándoselo por encima de su cuerpo para terminar de convencerse, hasta que luego de un rato se encontraba ajustándoselo frente al espejo.
Se maquillo solo un poco y arreglo su cabello suelto, para luego de ponerse unos tacones no muy altos, tomara su celular y el bolso y bajara a esperar a su maestra en la sala.
Le envió un mensaje para avisarle que estaba lista, pero no pasaron cinco minutos cuando escucho el auto estacionarse frente a su casa, así que tomo sus cosas, se miro por ultima vez al espejo que se encontraba cerca de la puerta y salió.
Su maestra la recibió con un ramo de flores blancas siendo sostenidas por ambas de sus manos, acompañado de una sonrisa cálida al ver su expresión de felicidad, puesto que Ana tapo su boca con entusiasmo y se acerco a la mayor para recibir el presente.
Tomo la base del ramo para sostenerlo entre sus manos y sonrió de vuelta hacia su maestra, luego le agradeció varias veces y se tomo el atrevimiento de darle un abrazo.
Vero abrazo su cuerpo con los brazos colocados en su cintura y se embriago del hermoso olor que emanaba Ana, lo que la hizo sentir el fuerte deseo de besar sus labios, ero también su cuello para poder inhalar mas de cerca su encantadora esencia.
Por mas que quiso aquello, se controlo y simplemente dejo un tierno beso en su sien antes de separarse de ella.
-¿Nos vamos?-pregunto, señalando detrás de si el auto.
-Claro, vamos.-levanto unos centímetros el ramo entre sus manos.-Gracias de nuevo, me encantan.
La mayor le sonrió otra vez y asintió con su cabeza, esperando por la menor, quien no tardo en salir y cerrar la puerta detrás. Su maestra la ayudo a bajar los escalones y le abrió la puerta del auto cuando hubieron llegado a el.
-Te ves preciosa hoy, me gusta.-le dijo, viéndola a los ojos antes de que se subiera al auto.
Ana se sonrojo ligeramente.-No soy la única que se ve bien esta noche, pero gracias.-Soltó una pequeña risa coqueta antes de subir y sentarse en el asiento del copiloto.
Vero quedo embobada ante tal acciona, y solamente cerro con cuidado la puerta y rodeo con una sonrisa el auto hasta llegar a su lugar, en donde entro y segundos después empezó a conducir hacia el restaurante en el que había hecho una reservación previa.
