A veces pienso que todo lo que me pasó tuvo que ser por alguna razón. Pero no creía en el destino, ni en héroes, ni en profecías que suenan a fantasía. Solo era yo, Daniel Miller, un chico normal que intentaba regresar a una vida que parecía perdida...
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Una semana después de haberme recuperado por poco del veneno Star que me dio Iván, me la pasaba siempre entrenando y leyendo. A veces le pedía consejos a mi padre sobre el combate o algún plan, y cuando él estaba libre me ayudaba con gusto. Nuestra relación había mejorado mucho desde que le había dicho la verdad, ambos lo aceptamos. Mientras tanto iba a clases, Reyes se quedaba en la guarida buscando más información sobre Elizabet y la organización.
La semana completa fue un martirio, de eso estoy seguro. Desde que la ambulancia me había llevado de emergencia al hospital y me atendió el doctor privado y el que conocía mi identidad, siempre daba problemas. Mi corazón se volvía lento de la nada, me daban ataques y otras veces tenían que resusitarme. El dolor era insoportable y no sólo eso, las pesadillas que tuve, fueron de lo peor, solo ahí me di cuenta que veneno era, esta vez Iván había cumplido su palabra, esta vez me dio el Veneno Star, en cantidades tóxicas, las cuáles me podían matar en una semana, Iván me había puesto a prueba haber si sobrevivía, vaya que lo hice y cuando lo vea, ajustaremos cuentas. Reyes y la organización de Eterna Esperanza pudieron salvarme a tiempo, claro que yo también tuve que poner de mi parte, aunque era algo difícil. Pero al final todo salió bien y me siento mucho mejor o eso creo.
Por suerte todo iba bien, todo estaba mejorando, casi todas las noche saliamos a patrullar y ayudar a las personas de Nueva York. Deteniamos tráficos, accidentes, carteles y muchas cosas más peligrosas. Con el tiempo las personas de Nueva York nos tomaron cada vez más cariño, hasta que llegó ese día, el día en el cual se iba a decidir si la organización ganaba asesinando a Elizabet Snow o nosotros la salvabamos.
Me encontraba con los chicos en clases, cuando recibimos la alerta de Reyes diciendo que Iván había decidido atacar en este preciso momento y que debíamos darnos prisa si querríamos salvarla y atrapar a Iván. Todos asentimos y rápidamente dimos excusas de que nos sentíamos mal, nos dieron permiso de ir donde el director, que era un buen amigo de mi padre y al final nos dio el permiso. Todos fuimos a buscar vehículos, la mayoría de los demás se fueron con otros en carros de Noah y Steve, otros se fueron en taxis y los que quedaban se fueron en bicicleta o en una moto. Yo me fui en mi moto, nadie venía junto a mi, así que suspiré y tomé mi casco, pero antes de hacerlo una mano sobre mi hombro me detuvo, antes de hablar esa persona lo hizo.
—¿No creías que te ibas a escapar de mi, verdad?
—Luz.
—Tenemos mucho que hablar, Daniel —hice un ademán de detenerla para hablar, pero ella negó—. Hablo en serio, Occoner.
Ay, ahora si estaba enojada. Verán, cuando Luz me habla por mí segundo nombre, significa que está muy, pero muy enojada, eso por que hice algo mal o ambos.
—Lo sé, pero ahora no es el momento Luz, lo sabes.
—Necesito hablar contigo, de verdad. Estamos mal, somos mejores amigos y no me gusta estar así y lo sabes.